
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
No pensaba ni deseaba realizar un review para C. Tangana y su nuevo disco El Madrileño. Pero, tanta ebullición y tantas coronas de laurel me hicieron torcer el camino. Posiblemente me equivoco en mi juicio sobre el artista. Quizás todos estén en lo correcto y yo me esté dejando llevar por los prejuicios. No puedo negar que sólo la idea de escuchar catorce canciones del rapper me hace sentir un calambre en mi espina dorsal, pero vamos al trapo; quien sabe si esto es el nuevo Dark Side Of The Moon o un OK Computer para una generación que hasta ahora vive en un limbo artificial de supuesta música-con-cometido. No tengo esperanzas pero si algo de curiosidad, y ya sabemos lo que le pasa al gato curioso: Asesinato en primer grado, con alevosía.
Abre Demasiadas Mujeres (con una sección de metales iniciales con un efecto que les hace sonar tristemente desafinados) y los primeros segundos son de shock ante la irritante y nasal voz del “cantante”. Lo que sigue es poesía pura y dura -estoy siendo irónico-: “No he olvidado el olor de la que me follé en el baño de un garito borracho en Berlín, escuchando un techno que me hizo empujarla como un animal”. ¿En serio tantos y tantas que marchan vestidos de morado los 8-M aplauden este discurso?
Tu Me Dejaste De Querer pretende revisitar la canción española, pero en realidad desemboca en ese insoportable estilo de guitarra ligado a la bachata dominicana. Olvidable. Sigue la artificial Comerte Entera, con la escuálida voz del “artista” entonando un verso tan fino y elegante como “no puedo más que pensar en tu culo al pasar”. Lo dicho, elegancia.
Nunca Estoy y el autotune, un mismo concepto: esto refleja con fidelidad la total necesidad de disfrazar carencias vocales y la absoluta ausencia de composición per se.
Párteme la Cara es la primera canción donde parece existir algo que justifique las loas de la prensa generalista. Pero es un hit de medianías, por llamarle de alguna manera. Ingobernable abre con palmas -flamenquito en piloto automático- donde lo que vale es la maestría del acto invitado (Gipsy Kings) y el anfitrión Tangana sigue luchando por lograr que su débil voz se haga escuchar.
Nominao: “Esto no es más que otro sarao / en el que te has colao / con un traje alquilao / ni siquiera me han nominao / cuando paso a su lao / que coño le ha pasao”. ¿Hace falta describir una canción que inicie con estos versos con matices del paleolítico? Really?
En este punto admito que abandono, por primera vez en mi vida, la escritura de la crítica de un disco. Nunca me había pasado. Ni siquiera Hong Kong, con Calamaro, me ha devuelto las ganas de seguir recibiendo la gota en medio de mi cabeza escuchando este producto magistralmente mercadeado. He buscado ángulos que justifiquen la oleada de likes. He hurgado en las estrofas, con el deseo de encontrarme un verso sublime. Nada.
Esta no es la obra maestra que nos venden en las redes sociales. Esto no es el rescate de la música española ni un nuevo Dark Side of the Moon. Esto no es ni siquiera un trabajo para ser tomado en serio. Enhorabuena a la discográfica por lograr colocar en las alturas del hashtag a este espejismo de álbum. Chapó a los que por un cocido han firmado reviews-of-gold para El Madrileño. Definitivamente, en el país de los sordos, C. Tangana es el rey. Que empiecen a llover los palos.
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Por fín una reseña que se ajusta a la realidad. GRACIAS.