El Origen de Fuel Fandango en Villa Rosa

El Origen de Fuel Fandango en Villa Rosa
Nos presentan su nuevo álbum y aquí les relatamos los detalles 


[Azul Escolar] @ecosdelvinilo 

«Lo que vais a ver es algo único que sucede por primera vez para vuestros sentidos, esto pasa aquí, en el tablao de Villa Rosa, uno de los tablaos emblemáticos de Madrid; por donde han pasado Antonio Chacón y otros artistas que siguen o rompen la tradición… Las tradiciones hay que pervertirlas, hay que deformarlas, hay que transformarlas y jugar con ellas y una vez hecho así, ver que siguen ahí, como siempre han estado: No rotas pero cambiadas».

Luces rojas, dos platos hechos jirones que cuelgan en forma de espiral desde un soporte de unos dos metros de alto, dos estructuras de percusión, folklore, «Villa Rosa» y el suelo lleno de claveles.


Durante el ruidoso aplauso del público aparecen los tres músicos, Ale Costa y Cristina Manjón (Nita), y sin haber declarado sus intenciones arrancan con Mi Danza, con una fuerza indescriptible, escondiendo ese ritmo brasileño tras las raíces del sur de la península, que empiece la parranda.

La voz de Nita ahoga el último de los murmullos entre los asistentes, la fuerza del conjunto en los tres primeros temas nos sobrecoge, nos agita y nos vuelve a soltar en nuestros asientos, Silencio, derrochan desparpajo, nos hacen sentir cómodos e incómodos a la vez en un gran espectáculo de bailes frenéticos y ritmos de distintas tierras. Nita recorre el escenario y se asoma a todos sus extremos «¿Hay alguien ahí?» Canta mientras recorre a todos los asistentes con la mirada y señala con el dedo, desafiante y encantadora.

Si nuestros lectores tuviesen oportunidad de asistir el día dos de febrero a su espectáculo del Circo Price (Las entradas del día uno están agotadas) podrían entender de lo que hablamos, no es sencillo contar las sensaciones y el mensaje que se esconde detrás de esta experiencia, transmitir cómo la expectación se apodera de todos los asistentes a esta presentación de su nuevo Álbum, Origen, cuando los dos percusionistas abandonan sus estructuras y se sientan juntos en el centro del escenario, con sus dos cajones flamencos paralelos, para dar paso a Estamos Solos, todo y nada, agua y fuego…

La guitarra española dibuja melodías y hace la cuna perfecta para la voz de Nita, florecen las rosas con sus adornos y tonos agudos, que rasga o endulza a voluntad, sin temblarle la voz; y volvemos a esa guitarra solitaria mientras Nita nos presenta al intérprete, y el público aplaude a ritmo hasta que acaba la canción.


En un breve paréntesis Ale Acosta y Nita nos hablan de su experiencia con este álbum, de cómo han ido sumando experiencias y recorridos junto a quien hoy les presentaba, nos hablaron de África y mencionaron Cuba, mientras intentaban que entendiésemos que este proyecto se trataba de un viaje emocional complejo para ellos y que podría tratarse de un viaje sensorial y florido para nosotros (o quienquiera les preste un oído). Entre bromas decían que mejorarían con las actuaciones, ya que esta era la primera vez que presentaban su último trabajo en directo, y nos anticipaban que sería en un plazo de dos años girando con Origen.

Entonces pidieron que todos los asistentes se levantasen y bailasen con ellos al ritmo de su último tema de la noche, Huracán de Flores, como ellos mismos dicen «el color en contraposición al gris de la gran ciudad», evoca olores a jazmín (que podrían recordar a cualquier asistente que haya pasado parte de su infancia en córdoba, a los jardines que el resto de España llaman cordobeses, quizá tenga algo que ver con el origen de Nita, que es de allí) y hablan de alejar las penas.

Acaba la canción y con ella el evento, y tras el saludo de todos los músicos Nita arroja los claveles al público.











Fotos: Azul Escolar


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