Así fue el concierto del coruñés en el Teatro Circo Price este 24 de enero en el Inverfest 2020
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
El Teatro Circo Price está en La Ronda de Atocha, pero ha tenido varias ubicaciones en Madrid, empezando en el Paseo de Recoletos en el remoto 1853. Desde entonces ha viajado de forma figurada por la capital. Esta condición errante también es aplicable para el noble pueblo gallego, que ha pisado como emigrante cada rincón del globo. Fiel a esta alma itinerante tan propia de su herencia llega el infinito y ecléctico bodegón sonoro de Xoel López, artista de la paleta de la diversidad, que nos lleva del rock contemporáneo a la fina cadencia latinoamericana a golpe de sonrisas continuadas, porque de eso hemos tenido mucho, sobre y bajo el escenario.
Es mi primer concierto en el Price y la verdad es que impresiona, incluso enamora. No hay leones esta noche en el circo, pero se intuyen malabares -estructurados en acordes- por las caras expectantes del respetable que va ocupando sus lugares. Sobre el entarimado los instrumentos esperan y se deja escuchar el Here Comes The Sun (todo lo que empieza con The Beatles suele terminar bien).
Sale a escena la banda, integrada por Charlie Bautista (teclados, guitarra, coros), Adrián Bartol (bajo), Fernando Lamas (batería), Adrián Seijas (percusión, guitarra, coros), Alice Wonder (teclado, guitarra, percusión, coros), Ede y Teyu (coros) y al final, con su familiar estampa que transmite agilidad y gozo, Xoel López.
| Foto: Ricardo Portmán |
“No sé, si me abrazaste o me engulliste”: Como no podía ser de otra manera Xoel abre con Madrid, un vibrante homenaje a su ciudad de adopción. La interpreta con la acústica de doce cuerdas, con la armónica y con la emoción -palabra a la que recurriré de forma repetida- porque el recibimiento del autor gallego ha sido con alfombra roja por parte de un público enfervorizado. Se conserva el tono acústico para Lodo, ahora con la voz de López en punto de ebullición en el verso apasionado “Del lodo crecen las flores / Más altas, más altas”.
Soltada la acústica y ahora con la SG, Xoel aborda Yo Solo Quería Que Me Llevaras a Bailar, que es la irrupción de la electricidad y el groove, así como el inequívoco manifiesto que estamos en una velada para ser felices a lomos del ritmo. Frutos, corte extraído del disco Sueños y Pan (2017) rebaja el calor de las calderas y Por El Viejo Barrio (Plegaria) de su debut solista Atlántico (2012) aumenta la sensación de ternura con una de las letras más entrañables del cantautor gallego. Al escuchar esta canción, y en particular los versos “Y yo le rezo a la virgen y le pido a los santos / Que no te lleven tan lejos como llegan tus pecados” no puedo evitar sonreír al recordar la portada de Atlántico, donde se mostraba aquella máscara multicolor de los diablos danzantes de Yare, Venezuela. Aquí hay mucho de sagrado y profano y así es ideal.
Lo que sigue es la visual de Alice Wonder colgándose la SG, para interpretar hombro con hombro con Xoel el himno Insomnio. Alice es la presencia energética en la banda, el pequeño volcán que es talento en su forma más pura. Mientras se retiran todos los músicos -menos Alice- Xoel toma la palabra: “Nos quedamos solos… vamos a hacer una canción suya, que es como traer arena y salitre a Madrid”. López le reconoce y le admira, lo cual se hace aún más patente cuando cantan a duo, y sin el más mínimo murmullo en el público, Bajo La Piel, composición de esta maravilla de melena rizada, que saca ahora los sonidos del teclado Nord rojo.
Retorna la banda y ahora con la preciosa Epiphone Casino color cereza Xoel se lanza a por una vitaminada performance de Cometa, con la esperada utilización de la baqueta para sacarle esos matices pseudo percusivos que le dan un carácter diferencial a la canción. Aquí Charlie Bautista suelta los teclados y con la jazzmaster blanca y azul cobalto adiciona fraseos que son todo músculo.
| Foto: Ricardo Portmán |
Llegaba el momento del regreso a la tierra, de la felicidad evidente de Xoel al entonar en gallego “Ela chegou como um sonho (como um sonho ela chegou)”. Con las maracas y disfrutando como un niño, López se vacía en A Serea e o Mariñeiro. Toda la banda se viene al frente, dando palmas al unísono con una audiencia entregada a la catarsis ancestral. Es el embrujo del norte.
“Ahora vamos a mezclar Caribe y el sur de España con una paisana”. Así presenta Xoel a María Toro, virtuosa de la flauta traversa, que pondrá sus artes al servicio del tema Balas. Esta es una canción de rico sabor latinoamericano, con la cadencia del viejo San Juan y la poesía mestiza que lleva a la danza, al abandono del cuerpo en los fraseos de María con la flauta y una percusión que es pulso vivo. El fascinante solo instrumental de María es uno de los momentos álgidos del recital. A continuación sale a escena David Quinzán, compañero de viaje en el Combo Viramundo, para interpretar con Ede y María, el clásico pop por definición Me Cuesta Tanto Olvidarte de Mecano.
Lo que sigue es un estreno. Xoel: “Es un momento especial porque haremos una canción nueva… este es un adelanto que saldrá en unos veinte días. La estrenamos anoche y queremos presentarla, entendiendo que es un continuará… es la primera piedra de lo que vendrá. Esto es Alma de Oro”. Ede tiene en esta novedad mucho peso vocal, enriqueciendo una canción que promete mucho sobre el camino del nuevo disco.
Justo antes de tocar Tierra, desde el público algo llama la atención de Xoel, quien se acerca sonriente a un lateral y firma un disco a una chiquilla, siendo este simple gesto la mejor muestra para todos los cínicos que hablan que la música y la fama son paraísos artificiales para sus ilustres. Tras la anécdota el coruñés nos obsequia con una interpretación de vértigo de Tierra, donde era difícil definir la frontera entre las voces del cantante y del público.
| Foto: Ricardo Portmán |
Para Antídoto llega un visitado estelar que el propio López nos introduce así: “Cuando grabamos esta canción, mi amigo Jairo me dijo que quería colaborar pero se fue de gira con Calexico y no pudo tocar en ella. Luego el llega de su gira y yo ya estaba en la mezcla del disco pero igual Jairo quería participar con algo y entonces grabó el 1, 2, 3, 4… y esta noche aquí está para cantarla”. Con una ovación candente Depedro sale a escena, canta, disfruta y bromea cariñoso con Xoel.
El éxtasis rock llega con el clásico de Deluxe Que No, donde podemos vislumbrar esa faceta lúdica de Xoel, dándolo todo con la Epi roja. Un bosque de brazos en alto parece tocar la cúpula del circo, elevados por el poder de los decibelios.
Para la tribal Jaguar sale a escena Xosé Manuel Budiño, quien grabó las pistas de gaitas en la versión de estudio de la canción y en este concierto es donde podemos disfrutar de los matices expansivos de su interpretación. El Amor Valiente es un nuevo retorno a Deluxe y la vibrante Serpes a Sueños y Pan. Hombre de Ninguna Parte es el amable puente hacia la explosión benéfica de Todo Lo Que Merezcas, una de esas canciones que se crearon para los conciertos, que es donde alcanza la temperatura sensorial adecuada para comprender y sentir la pieza. Con el aforo en su totalidad de pie salen de escena los músicos. Nos espera el encore.
El primer cambio en el guión es la cautivadora versión de Caracoles, a dos voces, de Xoel con su road manager Antonio, solo con la guitarra acústica. Continuó con la inmensa Patagonia, cuyos inmaculados versos iniciales fueron coreados a voz en grito por los presentes: “Partimos temprano a un mundo desconocido / Te volviste a dormir yo acariciaba tu pelo/ Despertamos confusos más allá del silencio / En un sueño de óxido y faros perdidos”. En Ningún Nombre, Ningún Lugar ponemos ruta al sur del nuevo mundo, con Xoel deleitándonos con los finísimos punteos de la Casino (con un sutil sabor a la Soca de Trinidad y Tobago), llegando hasta el lindero último del escenario para “hablarnos” desde el mástil de la guitarra.
Ante el anuncio que llegamos al último tema la gente clama por más y Xoel nos da en bandeja un segundo cambio de planes: “el público de anoche se puede sentir un poco celoso por esto” bromea mientras da inicio al precioso corte de Deluxe Reconstrucción (El Mejor Momento). El final, el verdadero, llega con De Piedras y Arena Mojada, con los versos corales “Y luchábamos con gigantes de acero y volábamos sobre unicornios de fuego, pero no, tú ya no recuerdas nada / Y yo no creo en los fantasmas” saludando mano en alto como en la despedida del buque que parte del puerto, pero la bitácora de esta nave señala un pronto regreso con buenas nuevas.
Tras la última chispa, y haciendo inventario de lo vivido en el Price, rememoro la letra de El Amor Valiente y me permito una licencia para resumir como viví este concierto de Xoel López: Hacía tiempo que no sonreía tanto.
| Foto: Ricardo Portmán |
Xoel López | Setlist
Madrid
Lodo
Yo Solo Quería Que Me Llevaras a Bailar
Frutos
Por El Viejo Barrio (Plegaria)
Insomnio
Bajo La Piel
Cometa
A Serea e o Mariñeiro
Balas
Mecano
Alma de Oro
Tierra
Antídoto
Que No
Jaguar
El Amor Valiente
Serpes
Hombre de Ninguna Parte
Todo Lo Que Merezcas
Encore:
Caracoles
Patagonia
Ningún Nombre, Ningún Lugar
Reconstrucción (El Mejor Momento)
De Piedras y Arena Mojada
| Foto: Ricardo Portmán |
| Foto: Ricardo Portmán |
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