The Strokes se hacen el harakiri

Comedown Machine
RCA–Sony
*****




Una montaña rusa auditiva. Así se podría definir la carrera musical de The Strokes. Conforme pasan los discos, más bajo caen. Su cénit creativo hace mucho que caducó. Su nuevo trabajo, Comedown Machine, lamentablemente lo confirma.

The Strokes aburren hasta a las ovejas. Vamos a decirlo muy claro, éste es un disco más de Julian Casablancas que del resto de sus partners. Debido tal vez a esa falta absoluta de química y camaradería de antaño, The Strokes hacen los deberes cual colegiales malhumorados. Se percibe la ausencia de pasión e inspiración.

La banda (Casablancas en realidad) buscó en las raíces ochenteras para armar el sonido base de Comedown Machine. Eso es un hecho. Pero dudo que muchos oyentes, por muy fans que sean, quieran ver a sus ídolos dibujando amarillentos diagramas de New Wave.


Bajo el sacrosanto manto de compositor principal del grupo, Casablancas se queda en paños menores a la hora de parir música memorable. Su fijación con esa década nefasta de los ochentas es un torpedo directo a la línea de flotación de la nave a la deriva que es The Strokes.


One way trigger suena a rancio europop.Tap out, Welcome to Japan, Call It Fate, Call It Karma… toda una serie de despropósitos del que debería ser el último trabajo de este banda de New York. Al menos nos queda el consuelo de su portada, minimalista y elegante.

Están a tiempo de salvar los pocos muebles que les quedan y evitar la destrucción de los buenos recuerdos que nos dejaron con Last Nite y compañía. Comedown Machine, totalmente prescindible.
Copyright © 2013 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.