Yorke/Atoms For Peace: seudónimos y anestésicos

Amok
XL Recording/Popstock
*****


Por Ricardo Portmán

Esnob.(Del ingl. snob): 1. com. Persona que imita con afectación las maneras, opiniones, etc., de aquellos a quienes considera distinguidos. U. t. c. adj. (RAE).

Consideré pertinente iniciar esta reseña sobre Amok, el primer disco de Atoms For Peace, con la definición de la RAE de «esnob» por muchas razones. La principal es por mi sorpresa ante la ola de alabanzas y odas a propósito de este larga duración. Thom Yorke es un artista con palabras mayúsculas, de eso no hay duda alguna. Es muy loable su eterna búsqueda de nuevos códigos de expresión. Pero no debemos confundir «hallazgo» con «divagación». Porque Amok es eso. Una larga y caotica divagación de unos grandes músicos, alrededor de un cada vez más autocomplaciente punto focal (Yorke).

Con el apoyo de Flea, Nigel Godrich, Mauro Refosco y Joey Waronker, Thom se lanzó sencillamente a una irregular continuación de The Eraser. Punto. Sin necesidad de darle más vueltas al asunto, este disco es una jam de zorros viejos de la escena musical sobre temas ya perfilados por el cantante. Mantengo la costumbre de hablar de «temas», como si los hubiesen, porque en realidad cada track es de todo menos una «canción» como lo tenemos entendido los melómanos en general. Se echan en falta, por cierto.

Yorke ha buscado la deformación de las formas clásicas del pop, para con ello darle un marco sonoro a la propia mutación de su figura artística hacia derroteros de una vanguardia light. No nos engañemos, Amok, más allá de un par de temas (de nueve), es un largo compendio de atmósferas anestésicas, unas muy bien grabadas, otras no tanto. Se nota que la base de cada pista se envió a los músicos involucrados, para que cada quien aportara lo que considerara oportuno. Eso trajo como consecuencia una acumulación de densa saturación, en antagonismo con la quejumbrosa voz de Thom.


Medio mundo se está lanzando a los campanarios. Los críticos se han lanzado a crear epístolas grandilocuentes sobre los nuevos hallazgos y cruzadas de Yorke. Pero dudo que muchos tomen Amok del estante de CDs con mucha regularidad. A menos que necesiten un buen somnífero. Con Ok Computer o Kid A en una mano y Amok en la otra, sinceramente ¿Cuál escogerían?.




¿Qué habría pasado si Amok no tuviera el nombre de Thom Yorke detrás? Seguramente sería un correcto disco de música alternativa, con algunos toques de tecno y free jazz descafeinado. 2 ó 3 estrellas en las revistas y adiós.

Se quiere ser más papista que el papa en el tema de todo lo proveniente de este Yorke dancer. Se necesitan los héroes. Pero no olvidemos que Atoms For Peace no resiste la comparación con una banda llamada Radiohead. La credibilidad de los ingleses y su obra (incluido su cantante) tienen un margen muy amplio. AFP aun no. Atoms For Peace no es más que un seudónimo de Thom Yorke, un experimentador que olvidó que se necesitan resultados y no sólo procesos prometedores. Sigo admirando su empuje y creatividad, pero falta más sentido común en su obra. Muchos se rasgarán las vestiduras con una crítica negativa de Amok. Los esnobistas especialmente. Eso es lo bueno de la música. Nos permite ser libres.



Copyright © 2013 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.