Hay vida más allá del original

Las cinco canciones más versionadas de la historia, 
según el Libro Guinness de Récords.

1. Yesterday 
(J. Lennon/P. McCartney)
Todo o casi todo se ha dicho sobre Yesterday. El tema surgió en la mente de Paul McCartney una mañana de 1964, estando de gira en París. Corrió al piano, la tocó deprisa antes de  olvidar la melodía y la tituló «Scrambled Eggs» (Huevos revueltos). Posteriormente escribió la letra definitiva. En principio pensó en cederla para otros cantantes (llegó a ser rechazada por Chris Farlowe, por considerarla «demasiado suave»), ya que no la veía apropiada para el estilo habitual de los Beatles de ese momento. Sin embargo, decidió seguir adelante, terminar su composición y arreglos, para grabarla finalmente en 1965, en las sesiones del disco «Help!». Fue la primera canción de los Beatles en donde solo participó un integrante, Paul, más un cuarteto de cuerdas. El tema de dos minutos y cinco segundos, sencillo y redondo, de una belleza sutil, pronto se convirtió en un hito para su autor. Versionada hasta la saciedad, el que mejor supo darle su toque personal fue Ray Charles. Emocionante y sentido homenaje a un tema trascendental. 
2. Georgia on my mind 
(H. Carmichael)
Compuesta en 1930 por Hoagy Carmichael como homenaje a su hermana Georgia, fue grabada por primera vez ese mismo año por su autor, junto con Bix Beiderbecke. Desde entonces ha sido versionada por una multitud de artistas de todos los géneros, pero nadie le ha dado el grado de himno tanto como Ray Charles. Charles la incluyó en su disco «The Genius Hits the Road«, convirtiéndose en un éxito inmediato y número uno en el Billboard 100 Hot en noviembre de 1960. El toque melancólico y sugerente de Ray ha hecho que el tema sea prácticamente una extensión de su propia identidad como artista. Inolvidable pedazo de la historia de la música universal. 
3. My way 
(C. Francois/P. Anka)
Esta canción fue escrita en 1967 nada más y nada menos que en francés: Comme d’habitude (Como de costumbre). Los versos de la canción eran una oda al hastío de la vida marital. Pocos meses después de su composición, el astro canadiense Paul Anka la escuchó en un programa de la televisión gala y fue amor a primera vista. La tradujo al inglés, cambiando radicalmente la letra. Se volvió una historia de orgullo y evolución personal. El resto es historia. En la voz de Frank Sinatra, My Way dejó de ser una sólo canción, para convertirse en toda una declaración de principios. Ha sido versionada en prácticamente todos los estilos musicales, desde el punk por los Sex Pistols, hasta el flamenco y la rumba por los Gipsy Kings. Una mina de oro para sus autores y para los oídos de varias generaciones de melómanos.

4. (I can’t get no) Satisfaction (M. Jagger / K. Richards)
Hotel Fort Harrison, Clearwater (Florida). A mitad de una noche de mayo de 1965, Keith Richards despertó con un riff de guitarra punzante, levemente inspirado en el «Dancing in the Street» de Martha & The Vandellas y una obsesiva frase, «can’t get no satisfaction», en parte surgida del tema «30 Days» de Chuck Berry («I don’t get no satisfacción from the judge»). Grabó la idea en una cinta y a dormir de nuevo. Sin darse cuenta de ello, escribió un tema que marcaría un tiempo y se convirtió en el símbolo de una generación hedonista, inconformista, rebelde. La letra de Jagger combinaba la carretera, el sexo y la vivencia como medio experimental. Aunque Brian Jones, cuando aún conservaba algo de lucidez y status en la banda, consideraba que la melodía de la canción era igual a la de Popeye el marino, el grupo decidió seguir adelante, lanzándola como single. Un éxito sin precedentes para los Stones. La mejor versión de Satisfaction: la de Otis Redding. Sencillamente heroica, visceral. 
5. Blowin’ in the wind 
(B. Dylan)
1962. En diez minutos, un jovencito de 19 años llamado Bob Dylan, escribió en un trozo de papel una nueva letra, tomó prestada una antigua canción de esclavos llamada No more auction block y listo: nacía Blowin’ in the wind. En el Greenwich Village de principios de los sesentas, Dylan no se permitía casi ni dormir, temiendo se le escaparan las ideas para nuevas canciones. En un tiempo de búsqueda filosófica y personal, los cantautores pugnaban por tocar la fibra de las masas con mensajes profundos. La letra de Blowin’ in the wind estaba inspirada en parte por la filosofía oriental tántrica y por la utopía de la lucha por los derechos civiles. Incluída en el monumental disco «The Freewheelin'», rápidamente se convirtió en un éxito absoluto, tanto para Dylan, como para innumerables artistas que la versionaron sin cesar desde entonces. La interpretación del trío Peter, Paul & Mary, sin duda es la mejor de todas.
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