El nuevo lanzamiento de Dead Can Dance bajo la lupa. Su primer tema disponible: Amnesia

Las noticas vuelan y las informaciones tienen la vigencia de un suspiro. Anastasis, el disco reseñado en este blog hace casi nada ya tiene cara y sonidos disponibles en internet. He aquí la primera visión y sensación que transmite cada track de este nuevo obsequio de Dead Can Dance, hacedores de mitos y sonidos unificadores de culturas.
Children Of The Sun me recuerda en su fondo sonoro a «The Protagonist», un gran tema suelto de sus primeros tiempos. Esta es una de las pocas canciones de DCD en la que se puede oír una batería convencional marcando el ritmo. Redobles marciales, fondo de teclados orquestando y Brendan Perry sacando lo mejor de sí a la voz. Impresionante modo de abrir el disco.
Anabasis es el gran tema de Lisa Gerrard. Muy en la línea del «Indus» de Spiritchaser, es una pieza lírica, delicada. A medio camino entre lo clásico de sus arreglos y el regusto oriental de sus melismas. Junto con Children Of The Sun es lo mejor del disco.
Agape es totalmente oriental. Fondo de percusiones y cuerdas superlativas, una sutil vocalización a cargo de Lisa, además de su eterno yangqin marca de la casa, doblando la melodía. Nota: Sobresaliente.
Amnesia es el tema promocional, probablemente el más «comercial», si es que ese término cabe dentro del universo DCD. Piano, la voz de Brendan Perry y unas orquestaciones son suficientes para adentrarnos en el sigiloso ambiente de esta canción.
Kiko. Introducción percusiva, tamboril a modo de metrónomo y melodía a los teclados, que dan la entrada a la magnífica voz de Lisa. Tema de ropaje étnico, a lo Into the Labyrinth. Los fraseos de guitarra del final, inmensos.
Opium es un tema pausado y degustable. Comienza con una percusión contundente, teclados y una base electrónica. Brendan lleva la voz cantante, impecable como es costumbre. Esta canción prueba que la fusión de ciertos elementos electrónicos y la mística de DCD no es una herejía. Representa una muestra de la sapiencia adquirida por el dúo.
Return Of The She-King es sangre gaélica, es muy The Serpent’s Egg y hasta Aion. La base armónica está tocada con un hurdy gurdy o zanfona, reminiscente a las tierras altas escocesas. Orquestaciones y redobles monolíticos. La voz celestial de Lisa, acompañada luego por la de Brendan, marca la cadencia de este himno, sencillamente emocionante. Por temas como éste es que DCD tiene el lugar que tiene en el mundo de la música.
All In Good Time cierra el disco. Comienza con una orquestación severa y el portento de voz de Brendan. Definir este tema es decir épica, sutileza, formas flotantes. Un viaje de texturas y un festín evocador. Nada mejor para dejar la puerta entreabierta de una nueva era para Dead Can Dance.
Anastasis, en líneas generales, es un excelente disco. No defraudan Gerrard y Perry en su regreso. Siguen la línea estilística marcada por el Spiritchaser pero con más madurez, una calidad de sonido apabullante, inspiración y temple en las composiciones. Se hará larga la espera hasta su lanzamiento oficial en agosto. 


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