Les compartimos “La Carta” de esta semana donde el artista habla de Posible, de Curso de Levitación Intensivo y otros discos
[Redacción] @ecosdelvinilo
Desde hace varias semanas Enrique Bunbury ha estado contestando todo tipo de preguntas de los aficionados a su música en un espacio llamado La Carta, donde recibe por email los cuestionamientos, buscando así acercarse a los fans. Esta iniciativa ha generando una cantidad ingente de información que antes era imposible de obtener del artista (por lo personal de las opiniones emitidas) y que ahora abre una puerta para unas muy saludables aclaratorias que desmitifican conceptos, ideas preconcebidas y ciertas mitologías alrededor del músico aragonés.
Les compartimos “La Carta” de esta semana donde Bunbury habla de Posible, de Curso de Levitación Intensivo y otros discos.

Enrique Bunbury: “Sigo recibiendo muchas cartas interesantes para seguir leyendo y responder, en este extraño ejercicio de acercamiento, intentando ser sincero y empático con lo que me preguntáis con tanto interés. Algunas de las preguntas, nacen de sentimientos comunes. Otras, parecen surgir de opiniones totalmente opuestas o, al menos, distintas.
Mariano Ruiz Guasch escribe: Tengo la sensación de que Posible no ha sido valorado lo suficiente al no poder hacer gira y sacar muy pronto Curso de levitación Intensivo, y ser este en otro registro y, además, posiblemente el mejor disco en tu carrera (en mi humilde opinión). Ambas cosas, le han hecho sombra a Posible. ¿Qué opinión te merece este disco hoy en día?
En cambio Luis-Maria (Birichinga) opina muy diferente y comenta que dentro de tu etapa en solitario, el público hemos asistido a tus distintas evoluciones artísticas y creativas en tu carrera: escucho Pequeño, Flamingos, El viaje a ninguna parte, Hellville de Luxe, Las Consecuencias y veo a un artista-buscador arriesgando. A partir de entonces, Bunbury tiene más peso como personaje que como impacto de su obra. En esta última década, como público, no hay forma de objetivar los frutos de esa creatividad que tanto recalcas, sino un acomodamiento artístico: aparecieron varios discos en directo -excesivos- y Expectativas no es por suerte un mal disco y fue premiado afortunadamente; pero los dos últimos álbumes de estudio son ya un quiero y no puedo, porque no se percibe ningún riesgo en sí. ¿Consideras que tu aportación creativa actual en estos discos puede ser relevante para conectar con las expectativas hacia ti del público o te da igual mientras lo compren?
Agradezco a ambos sus preguntas y sus distintos puntos de vista sobre una etapa de mi carrera discográfica. Está claro que, tanto Luis María como Mariano, son conocedores de mis distintas etapas y han escuchado los distintos periodos de mi quehacer como creador y músico.
Una cosa tiene clara cualquiera que lleve una larga temporada ofreciendo su obra al público (pongamos más de veinte años y con algo que pueda considerarse un éxito aceptable o moderado): tu propia obra pasada, se convierte en una alargada sombra que complica la atención y la emoción que en el público puedan suscitar tus nuevas canciones. Entiendo, desde hace tiempo, que mis nuevos álbumes sufren de ese pre-juicio que, quizás, no sea del todo justo. Obviamente, lo más importante siempre será la conexión entre artista y aficionado, a través de la obra. Algunas veces, conectas y otras, no.
Muchos son los condicionantes: el momento en el que se escucha un álbum, las oportunidades que le otorgas y, por supuesto, la calidad (siempre discutible). El público vivió con el entusiasmo de su propia juventud, las canciones del pasado. Sus vidas cambiaron y ahora escuchan con oídos distintos. En tiempos de HdS y en los primeros diez años de mi carrera solista, todavía disfrutábamos de una radio y medios de comunicación atentos a lo que se hacía en el rock y música alternativa latina e hispana. Actualmente, la atención mediática se posicionó en otra dirección. Así, el aficionado, tiene que hacer un doble esfuerzo, de búsqueda y escucha, individualmente y, rara vez, estos géneros se pueden escuchar accidentalmente en la radio, los clubes y otros. Así, para los creadores, la cosa de la conexión con el público, se complica.
Las giras, son un buen lugar para explicar y dar a entender una nueva etapa. Así, el de Expectativas, fue un tour muy extenso que se alargó dos años y medio (2017-2019). Luego, vinieron las restricciones y Posible se publicó con poco entusiasmo por parte de la discográfica y management, por las dificultades que suponía la promoción y la imposibilidad de girar, así que el disco, se abandonó a su suerte que, creo, fue mucha, dada las circunstancias.
Entre todas las noticias y prohibiciones, nos enfocamos en lo que importa: la creación y la vida, y volvimos al estudio a grabar un nuevo álbum, reflejo de un momento oscuro y complicado para todos. Así nació Curso de Levitación Intensivo. Un disco experimental y en mi opinión –no la de Luis María- arriesgado. Cuando el mundo se paró, seguí con el interés, el empuje y el foco en lo que verdaderamente me importa y da algún sentido a todo: la actividad artística.
Soy muy consciente de que ninguno de mis álbumes tiene la unanimidad crítica. Creo que en todos ellos hay canciones que me podría haber ahorrado. También creo que algunas canciones están razonablemente bien y podrían justificar el entusiasmo de muchos de vosotros. Unas pocas, incluso el mío.
Pensar que un disco es bueno o malo, es – indiferente e inadecuado. Con los discos (igual que con el cine, la pintura, la fotografía o la poesía), conectas o no conectas. El arte más inverosímil, tiene un significado especial para alguna persona, en algún lugar del planeta. Considerar que un artista no se ha esforzado o no ha hecho lo suficiente para que su nueva obra se pueda considerar maestra, es absurdo. Todos deseamos la grandeza y aspiramos a una gloria que es muy difícil de alcanzar”. |
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