Ignacio Alcocer desde México nos acerca a la película de Baz Luhrmann
[Ignacio Alcocer] @ecosdelvinilo | @i_alcocer
Acabo de ir a ver la película “Elvis” (Warner Bros., 2022), del australiano Baz Luhrmann, y debo decirles que está espectacular… ¿Pero por qué la disfruté tanto? Digo, todos sabemos que el cine de Luhrmann (Great Gatsby, Moulin Rouge, Romeo & Juliet) siempre es barroquísimo y glamour, un despliegue visual como pocos cineastas nos lo saben dar… también sabíamos que la historia es fácilmente un verdadero drama, al tratarse de una biopic musical sobre la exitosa y -al mismo tiempo- trágica vida de uno de los ídolos más queridos de la cultura popular norteamericana (el mismísimo “rey del rock”), muy al estilo de otras producciones recientes como “Rocket Man” y “Bohemian Rhapsody”… Aunque no crean que esto es algo nuevo, ¿eh?
Los que vimos “Walk the line” en 2005 (con Joaquin Phoenix interpretando a Johnny Cash), “The Doors” en 1991 (con Val Kilmer como Jim Morrison), o “La Bamba” en 1987, sabemos que estos melodramas sobre la vida de músicos carismáticos siempre han dado para mucho.
Pero sigo con Elvis. De la ambientación no diré mucho. Nadie debería hacerlo, pues aunque obviamente es una película histórica (ambientada en los 60’s), o “de época”, como les dicen algunos, es bien sabido la forma en que este director australiano moderniza las historias para hacerlas vigentes, lo que a muchos puristas les puede enfadar.
Pero lo que más me interesó y me voló la cabeza, y que realmente les recomiendo poner mucha atención cuando la vean, es la maravilla que hicieron con la mezcla de la banda sonora, que es todo un tributo y un viaje musical por el legado sonoro de Elvis y sus influencias (gospel, folk, blues, soul, funk y música negra en general). Creo que cualquier persona con algo de cultura musical va a disfrutar mucho eso. Ya nada más por ahí, vale la pena. Y las interpretaciones de Tom Hanks y Austin Butler también son excelentes.
En fin, no sé si esta película gane algún premio. Dentro del retrato social que se hace, queda muy clara la crítica a algunas ideas retrógradas de la época, sobre todo en temas de moralidad y racismo (que podríamos decir es algo en lo que se ha avanzado bastante en las últimas 6 décadas), lo que la hace “políticamente correcta”.
Pero por otro lado, también se hace una reflexión muy severa de la industria musical, de Hollywood, del “Star-system”, y de la explotación de muchos artistas jóvenes, a quienes las exigencias y presiones de la industria del entretenimiento obliga a dejar de ser personas para convertirse en productos, máquinas de dinero y esclavos de la industria.
Este mal es personificado aquí principalmente por medio del personaje de Tom Parker (Hanks), manager del cantante durante prácticamente toda su carrera musical y quien en varios momentos de la película funge casi como el “villano” del cuento. Y en ese sentido, la crítica se me hizo aun más cruda, sobre todo porque eso, siendo aún una realidad y lejos de haberse superado, parece que está actualmente igual o peor.
Pero no se dejen engañar, aquí no hay “un solo villano”. Sabemos perfectamente que en esto todos somos culpables, también como consumidores, como cultura de masas, y quizás esa fue una lectura muy personal de lo que podría ser la moraleja de la película: “todos matamos a Elvis Presley” (en un final tipo “Fuenteovejuna”). Pero eso me lo dirán ustedes cuando la vean.
Tampoco sé si esta película se pueda considerar cine de autor (creo que Luhrmann al menos tiene un estilo personal bastante definido ya, ¿no?). Como sea, yo me divertí, me emocioné, canté, bailé (bueno, obvio no me levanté en la sala, pero los pies no me dejaron de brincar).
Reí, me enojé, lloré, y salí súper emocionado, comentándola por horas con mi acompañante y con ganas de irme corriendo a casa, a tocar todas las canciones de “el rey del rock” en la guitarra, que tras ver la película, se aprecian y entienden mejor en el contexto en que fueron creadas, incluso cuando ya las habías oído cientos de veces (o bueno “covereadas”, porque como muchos saben, Presley casi no escribió ninguna canción en toda su carrera).
¿Qué más le pueden pedir al cine?
En ese sentido, creo que “Elvis” tiene buenas posibilidades de tener éxito, de taquilla seguro -como ya se está viendo– y posiblemente de la crítica, aunque sea en los terrenos más comerciales (ejem, Óscars), pues a Hollywood siempre le encanta mostrar, “recrear” y celebrar su propia cultura, y al menos eso la película lo hace muy bien.
Le doy lo mismo que Rotten Tomatoes: 81%
(promedio del score de críticos y el de audiencia)
★★★★
Por cierto, el soundtrack lo pueden encontrar en Spotify y otras plataformas digitales:
Recuerden: «50,000,000 fans can’t be wrong”.
Sobre el autor del artículo:
IGNACIO ALCOCER: Chilango. Artista visual, publicista. Noctámbulo, tecnófilo, filósofo aficionado, padre amoroso, pet-friendly. Amo la música, desde lo más obscuro hasta lo comercialote. Toco guitarra, canto bien, bailo mal, escribo, paseo, degusto, voy a cines, museos, conciertos. Veo, escucho y leo todo lo que se deja. A veces defiendo las causas justas, la naturaleza, o las grandes ideas… o tomo algo con los amigos y solo vemos pasar la vida. – @i_alcocer
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Excelente reseña