Les contamos su directo del pasado 28 de mayo, con El Último Vecino, en el Tomavistas Extra de Madrid
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Estábamos de regreso en el verdor-césped del Parque Tierno Galván y en el verdor-ultramarino del Tomavistas Extra con una cita que buscaba redondear la faena de una serie de muy buenos conciertos que han justificado el optimismo con el contenido del cartel. Este viernes 28 de mayo abrían El Último Vecino y cerraba El Columpio Asesino.
Tenía cero expectativas con El Último Vecino y lamentablemente ese número no ganó casi enteros con un recital muy discreto; se evidenciaba una alarmante falta de rodaje del grupo y en especial de su frontman, cuya voz invitaba al olvido, aunque admito que me ganó de forma extra-musical con sus ganas de gustarse y gustarnos con sus speeches. Con más conciertos y trabajando más el directo seguramente llegarán al nivel que les ha llevado a ocupar un lugar meritorio en el apartado del electro pop patrio.
Con las últimas luces de la tarde ocupaban sus posiciones en el entarimado El Columpio Asesino y con sólo un par de compases ya nos tenían en sus manos. El grupo navarro suena a su propia mejor versión: metronómicos, potentes, sutilmente salvajes, con Albaro Arizaleta reventándonos con sus redobles de jefe de galeras, Cristina Martínez como la viva figura de la elegancia feroz, Raúl Arizaleta rompiendo el celofán con la Telecaster y con ese señor músico llamado Daniel Ulecia llevándonos en volandas con una demostración de cómo con un bajo se puede conquistar al mundo y sus habitantes. Lo dicho, impresionantes.

La confianza en su más reciente disco, El Ataque Celeste, es absoluta, a prueba de balas, y con el tema homónimo abrieron sin anestesia el concierto. El setlist en su parte inicial se enfoca exclusivamente en su nuevo material y eso es de agradecer, teniendo en cuenta que son temas que han tenido pocas oportunidades de ser defendidos en un escenario. Mientras Huir y Preparada nos hacían mover el cuello de forma espasmódica desde el corral imaginario de la silla, Sirenas de Mediodía ya nos llevada a mover más partes de nuestras anatomías. ¿Cómo te resistes a utilizar tu cuerpo como acompañamiento dinámico de estos himnos? “No tengo remedio, no tengo remedio” (en bucle).
“Arde Babel, arde Babel”. Ya con más noche que día muchos asistentes empezaban a levantarse de forma subrepticia con Babel, canción conectada con esa subversión que parece poner en boca del público -desde el escenario- “¿Quieres joderme? ¿Vas a joderme? ¿Quieres joderme? ¿Vas a por mí?”, a lo que los buenos chicos del personal del festival, cargados de mini light sabers naranja, parecían responder (a los rebeldes) “Voy siguiéndote, voy siguiéndote”. Pocas veces un tema estuvo tan en sintonía con los ‘movimientos independentistas’ de un público cada vez más guerrillero.
Ballenas Muertas en San Sebastián, La Lombriz de tu Cuello, A la Espalda del Mar y Entre Cactus y Azulejos componían el hard-core del cancionero clásico de los navarros, regresando a esos sonidos que nos han acompañado desde hace años, con Cristina y Albaro alternando sus voces en un juego estereofónico marca-de-la-casa.

Mi momento de la noche (y creo que el de muchos) fue cuando al iniciar con la que es una de las canciones más importantes de su cancionero reciente, Tu Último Relato (admito que es una de mis canciones favoritas de ECA) desde la lejanía, una línea de luces en el cielo nos hizo mirar con la boca abierta: eran los satélites Starlink que, pasando sobre nuestras cabezas cual serpiente perlada, adornaron un instante irrepetible. Este episodio tuvo su perfecta continuidad con Perlas, demostrando que esto no va de casualidades, sino de causalidades.
Toro, ese hit maldito, nos levantó de los asientos. Punto. Fue la catarsis, la rebelión de las laringes y el power to the people en todo su esplendor. Tras el tsunami, El Columpio Asesino, pidiendo algo de calma con la boca pequeña y los ojillos brillando de satisfacción, dieron el carpetazo final con dos retornos al big bang: Your Man is Dead y su muscular cover de los Pixies, Vamos. Os queremos Columpio, gracias por una noche bien rica, bien chévere.
Hasta julio no regresa el Tomavistas (cuando estaremos sin duda en el Ifema dándolo todo) y desde ya tenemos los colmillos largos. Esto ha sido una gran experiencia, no sólo por la magnífica organización del festival sino por la capacidad que han tenido de sortear el infierno de normativas para permitirnos volver a sentir que estamos en eso: Un Festival de los de siempre.
Fotos: Adrián YR Photography / Tomavistas

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