Crítica | María Arnal i Marcel Bagés: Rondalla y electrónica desde la más profunda vulnerabilidad

Crítica | María Arnal i Marcel Bagés: Rondalla y electrónica desde la más profunda vulnerabilidad

[Amparo Pinar] @ecosdelvinilo | @Canela_molia

“Volver a empezar de nuevo / aunque el viento sople de cara / si hay tempestad, habrá calma / volver a sentir el fuego”.

Con este impetuoso comienzo del tema Milagro, seguramente no elegido al azar, y con unas perfectamente escogidas palabras, María Arnal i Marcel Bagés vuelven a los escenarios, al público, y también a nuestros hogares y a nuestra intimidad en una revolucionaria y renovada versión de ellos mismos, con el digno y esperado sucesor de 45 Cerebros. Y reitero lo de digno, ya que eso realmente era algo difícil a mi parecer, puesto que aquel disco personalmente me fascinó. Hice mías sus melodías y voces inmediatamente y quedó instalado en mi subconsciente y en mi memoria atemporal desde aquel momento y para siempre.

Clamor es un disco cuidado, rompedor y a la vez delicado, hecho con mucho mimo y un evidente perfeccionismo que además de su lanzamiento como LP, se presentó en directo en un concierto organizado junto a Radio 3 el 5 de Marzo desde la sala de El Bosco en el Museo del Prado, como no podía ser de otra forma, justo delante de su obra más icónica: El Jardín de las Delicias.

Mucho más arriesgado y bastante disruptivo con su anterior disco, aunque manteniendo el inconfundible espíritu de la formación, se crea en este trabajo un peculiar ambiente de futuro distópico, donde el folk se une con la electrónica, lo litúrgico y lo orgánico. La voz de la Arnal sigue siendo genuina e inconfundible, pero esta vez ha fundido más con los coros y se ha sometido a numerosos efectos electrónicos, cosa que apreciaremos sin duda también en el directo.

Unas muy bien escogidas y cuidadas letras nos hablan del universo, ecosistema, tecnología, sostenibilidad y decrecimiento unidos a nuestra propia naturaleza como ser humano y a la tan necesaria lucha para intentar paliar los devastadores efectos que hemos causado. De hecho, según cuenta la propia María, su narrativa surgió tras ver la exposición Después del fin del mundo en el CCCB de Barcelona, exposición que trataba sobre el planeta de 2017, transformado irreversiblemente en planeta Antropoceno tras dos siglos de intervención del hombre en los sistemas naturales.

Con influencias e inspiración evidente de artistas como Arca o Björk e incluso la colaboración directa de la multidisciplinar y sorprendente Holly Herndon en uno de sus temas, el disco comienza con fuerza, ímpetu y de forma bastante más alegre y positiva de la que decide acabar. Cuenta con una narrativa muy potente en la que cuestiona y pone en duda toda nuestra realidad pero desde la parte más sensible y vulnerable del ser humano, reivindicando esta parte a su vez y reclamando ese equilibrio, no solo con la naturaleza sino con todo el universo.  

Ventura es un tema que clama: Todo lo que no ves (y es), que además de ser un pegadizo estribillo es un acertado mantra y visionaria afirmación que yo misma no dudaría en adoptar como ikigai de mi propia vida. Con muy trabajados juegos de voces, es a nuestro parecer uno de los temas más potentes y con más juego del disco y quizás de toda su discografía. 

Le sigue Fiera de mí, adelanto que ya nos sorprendió como carta de presentación de su nuevo sonido, y que es también uno de los temas más redondos y rítmicos.En cada rincón del mundo, y en el reino mineral, hay algo que los humanos dimos tan por natural: ¿y si cuidar no fuera capricho moral? 

La dulce Meteorit ferit nos habla de travesías, de vulnerabilidad, de soledad y de que no es tan malo el sentirse frágil y reconocer nuestras flaquezas.

El Cant de la Sibil·la introduce un tono enigmático, sobrecogedor y algo dramático, pero sobre todo muy original ya que incluye tanto elementos electrónicos como orgánicos que le otorgan solemnidad y misterio. Coros eclesiásticos, efectos electrónicos y hasta cantos de pájaros y sonidos animales en armonías que suenan muy actuales y renovadas. 

El corte instrumental Murmuri nos ayuda a crear el efecto ambiental que viaja a nuestro inconsciente y refresca esa predisposición a sentir y continuar explorando el disco.

Tras de ti es otro de los momentos álgidos del disco. No se puede huir si el incendio arde por dentro. Es más fácil imaginar el fin que cambiar desde dentro. De nuevo los efectos corales adquieren protagonismo en un tema que preserva toda la esencia de la rondalla y posee una fuerza especial.

Con Jaque vuelven el canto de los pájaros y los sonidos orgánicos. La naturaleza nos presenta ese clamor que se escucha profundo y que confiere título al álbum. Se repite una y otra vez ese canto a modo de himno para que nos quede grabado a fuego. A continuación con El gran silencio parecen querer explorar la inmensidad del universo y cuestionar si de verdad estamos solos o existe más vida en él. 

Llegando ya a Hiperutopía, el penúltimo track, nos encontramos con un tema delicado, místico,  de carácter ambient y experimental, que en cierto modo sugiere o recuerda musicalmente a una electrónica FKA Twigs. Los arreglos vocales y efectos cobran el protagonismo en este caso, transformando activamente la melodía; melodía que nos deja justo en la Alborada, el último corte del álbum, de carácter instrumental. Este último tema nos sobrecoge profundamente y nos evoca una inequívoca señal de advertencia, de posible futuro incierto, no agradable quizás, que nos hace reflexionar una vez más ante nuestra condición humana.

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