[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Como la otra cara de la moneda (una cara no deseada): Así veo a muchos de los discos surgidos del hastío y los ratos ociosos del confinamiento. Muchos músicos se han visto “forzados” a ponerse productivos y creativos a destiempo, en una acción de ‘matar el tiempo grabando lo primero que me viene a la cabeza’. Jeff Tweedy, un grande muy inquieto reunió unos cuantos acercamientos a posibles canciones y las enlató para sumar su granito de arena a la superpoblación de discos-de-la-cuarentena. El resultado obtenido es Love Is The King, un disco aseado a secas, sólo para sus fieles, y poco más.
Este trabajo parte de buenas intenciones e ideas prometedoras, que no logran levantar vuelo con esa manoseada idea del “sonido crudo y auténtico”. Varias de las canciones incluidas en Love Is The King (Guess Again, Gwendolyn y sobre todo Natural Disaster) habrían ganado mucho con una jugosa elaboración más Wilco, suprimiendo el sonámbulo tufillo del solista-en-pijama-en-casa. Nuestro Tweedy, nuestro Jeff, es capaz de tanto que terminan por saber a muy poco estos simpáticos discos domésticos.
