Lo que me dé la gana
[Teresa Cerón López] @ecosdelvinilo | @terethali
Catorce canciones redondas y atrayentes. Es la única frase que he encontrado para definir LQMDLG (Lo que me dé la gana), el nuevo disco de Dani Martin, la frase que mejor define catorce temas en su punto exacto de cocción. El mejor ejemplo de lo que les digo es Empieza La Función, a dúo con Coque Malla; a modo de apertura cabaretera, Dani Martín se defiende de las críticas recibidas a lo largo de su carrera. Es un embate perfecto con un Coque que le echa en cara no ser el que era en sus inicios: “Escúchame, tú no eres el que eras- le espeta Malla en un verso- Te has vuelto más cobarde y menos fiera”.
Él no ceja en su empeño de abrirse camino en la música como mejor sabe, deambulando por senderos que van del pop al rap, sobrevolando con éxito el lado canalla del rock, sin olvidar la influencia de una cohorte de letristas de la talla de Sabina, Serrat o Alejandro Sanz con quién comparte La Jaula, una rumba brillante llena de la emoción, que ambos engrandecen al fundir sus voces en un pegadizo estribillo que nos devuelve al Sanz de Corazón Partio.
Producido por Bori Alarcón y el propio Martín, LQMDLG ha sorteado los obstáculos de la pandemia después de haber pospuesto su fecha de lanzamiento a octubre. El primer adelanto del disco , La Mentira, advertía que al álbum le iba muy bien el rock más canallesco cubierto por el espectro de Los Ronaldo y Pereza; con la colaboración de Joaquín Sabina poniendo punto final a un puñado de versos que el de Úbeda remata en una frase :”Pero que nadie se entere”, Dani pasa a cuchillo el lado más frívolo de la industria que lo rodea. Los medios tiempos corren a cargo de Portales y Julia, ambos temas muy resultones, de esencia popera que van in crescendo conforme llegan a su cierre.
Mención aparte merece Como Me Gustaría Contarte, dedicada a Miriam, la hermana fallecida del intérprete madrileño, con la que encara el dolor que provoca la ausencia. Su estribillo domina la composición, una pieza que bien recuerda a una balada de corte clásico noventero. Es Se acaba la función, el mejor ejercicio de música urbana hasta ahora ofrecido por Dani. En ella convergen el rap y el hip hop con tanta naturalidad que resulta ser una de las piezas más deliciosas de este trabajo. Con una simpleza bellísima firma Capitán, un sentido homenaje al Atlético de Madrid, el equipo de sus amores, pero ante todo, es un tributo a la valía de Fernando Torres, amigo de Dani y jugador clave dentro de la historia del club y al que exhorta con versos cargados de empuje y gratitud.
Desde sus primeros compases, Lo Que Me Dé La Gana, la canción que da título al disco, nos revela la fuerza poderosa de las letras que han inspirado este trabajo; la verdad, la realidad que lo rodea. No hay más que echarle un vistazo a su letra: “Tienes que ser perfecto/ y convertirte en alguien de provecho/ Debes hacer una carrera convencional/ y ser ejemplo de esta sociedad./ Así conseguirás que todos estemos/ orgullosos de tu aporte vital”. Un mensaje que se agradece entre los cortes del disco y que resulta ser tan crudo como crujiente. Con Los Huesos, rompe esquemas con garbo; le pidió el favor a su buen amigo Juanes, y juntos se marcaron un reggae de altura en el que la batería, el bajo y la guitarra son auténticos protagonistas.
Con Camilo firma Avioncito De Papel, un verdadero regalo para el alma que se aleja de toda grandilocuencia. Es una canción de verso contenido y fondo tenue. Es un dejarse la piel sin filtros añadidos, a la que sólo habría que sumar un plus: lo bien que empastan ambas voces danzando en una poesía palpitante.
Los surcos de la Cara B se titulan: Baby Driver, La Balanza y Tu Revolución. A mi juicio, actúan como bálsamo, son un reflejo fiel del estado actual de Dani Martín como compositor. Llenan los supuestos huecos que podría haber dejado la Cara A, rompiendo la inquietud, arrasando con esa vil superficie que no deje que florezca el interior. Los versos de Baby Driver se funden en una atmósfera cinematográfica brutal: “ Debbie te cuidará bien/no volverás a correr/ y escuchareis Baby Driver / Joseph, allá dónde estés/siempre te recordaré/ cuando suene Harlem Shuffle “. Los recuerdos, ahora sí, irrumpen como una lluvia empapándolo todo.
La verdad germina nuevamente, chulesca y descarada en La Balanza, mostrándonos que a veces el diálogo interior es el mayor enemigo para que se muevan nuestras alas. Dani se estruja- y nos estruja- el pecho mientras recita versos como :”Cada día al levantarme/ me trato como a un soldado./ Deja un trozo grande a un lado/ que al pesar gane lo sano/.” A estas alturas del disco, a una canción del final, a una no le cabe la menor duda de que LQMDLG es el disco más personal y libre de Dani Martín, un tipo que odia los corsés, como bien confiesa en Tu Revolución: “ Me abrazaré a tu revolución/ la que siempre nos salva/ la que tiene el valor.”.
Dani Martín vuela libre, y nosotros con él.