Les contamos su concierto de este sábado 26 de septiembre en la Marina Sur de Valencia
[Guillermo Rodero Larraz] @ecosdelvinilo | @GuilleRodero
Nervioso. Me confieso nervioso a pocos minutos de empezar. Santero y Los Muchachos fueron mi último concierto antes de todo esto y en mi cabeza no puedo dejar de culparme por no haber bailado lo suficiente en la sala Joy de Madrid. Me confieso nervioso porque serán también mi primera actuación después de todo esto. Sin embargo, hoy toca estar sentado y nada de brincar como un salvaje. Ese tren ya pasó.
Si esto no es suficiente, estoy en una ciudad en la que llevo viviendo apenas una semana y acabo de llegar a un lugar que me ha costado una Odisea. Sin embargo, la Marina Sur de Valencia merece eso y más. A un madrileño le sorprende escuchar un concierto a escasos veinte metros del Mediterráneo, con olor a sal en el ambiente y con mástiles de velero a babor y estribor. Lujazo al fin y al cabo.
Todo se va pasando cuando uno se va encontrando con ese pequeño grupo de afortunadas y afortunados que hoy, como él, acuden a la misa del rock reposado. Botas altas, chaquetas vaqueras, algún sombrero y mucho cuero identifican al personal. Tras acomodarme en mis sillas correspondientes, comprobar la distancia en toda parcela y saludar a una grande de esto de narrar conciertos (abrazo Teresa) ya puede dar comienzo el espectáculo.
En los primeros acordes, compruebo que se puede bailar sentado y pasárselo como un enano. Y digo esto porque Santero y Los Muchachos, además de ser una banda con un directo de categoría, son tremendamente entretenidos sobre el escenario. En Estamos bien convierten ese pequeño trozo de costa en una maravillosa burbuja donde fuera no existe nada malo. Pocas veces me ha dolido más mi incapacidad para aprenderme letras. De verdad.
Poco a poco, el grupo valenciano nos va sumando a su jaleo. Nos llevan en palmitas desde El perdedor y sus enseñanzas en la derrota a la descomunal No te despidas de México que, además de convertir al público en corista y de arrancar más de un “ándale” al respetable, nos enseña que “cruda” quiere decir resaca en las tierras de la gran Chavela Vargas. Todo esto pasando por una Para siempre no existe a modo de perla de autoayuda y que hizo del ahora su mayor gloria.
La recién estrenada Tu sombra al sol se hace un hueco en un recopilatorio de muchísimo nivel y da el último coletazo a un verano extraño. Salvando algún problema técnico posiblemente producido por el viento que traía el agua, también hace acto de presencia mi adorada Abrácese quien pueda, canción con la que descubrí a esta banda y a la que tanto debo. “No es para mí. No es para mí la suerte. Si debo elegir entre tenerla o tenerte” es para mí uno de los mejores versos que se les puede escuchar y por ello Ventura no podía faltar.
Se nota que están a gusto y cómodos. Se les nota con ganas de tocar y de compartir con los allí presentes. Se les nota en casa y, quizás por ello, Volver a casa suena especial. Más sincera de costumbre, como una canción de triunfo que demostraba que seguíamos allí, que estábamos vivos y que aguantaríamos. Por supuesto, hubo guiño al trabajo sanitario de este país y lo hubo en forma de Dani Boy. Evidentemente, a estas alturas ya no queda un solo pelo que no esté de punta.
Para terminar, Déjame ser convierte a Santero y Los Muchachos en una suerte de Travelling Wilburys o de Wilco y así consiguen transformar la costa de Valencia en el desierto de Sonora. Al acabar, se queda uno con la sensación de que esto ha sido más que un concierto. Ha sido un homenaje, una redención y una bala de esperanza tras muchos y muy duros golpes. Aquí queda demostrado que a veces en los actos más sencillos están las medicinas más gratificantes. A veces solo necesitamos que alguien nos mire a los ojos y nos pregunte: ¿Estamos bien?.
Copyright © 2020 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.