“Artistas como Beret, Lola Índigo o Bad Gyal reinan en sus reproductores, pero no está todo perdido”
[Teresa Cerón López] @ecosdelvinilo | @terethali
Como padres melómanos, intentamos acercarnos constantemente a las inquietudes musicales de nuestros hijos; niños y jóvenes englobados en la llamada “Generación Z” porque nacieron con el iPad bajo el brazo, en permanente contacto con el teléfono móvil. Maestros en el arte de TikTok e Instagram, hiperconectados entre ellos intercambian canciones usando plataformas musicales.
Vislumbran desde el horizonte gustos musicales muy diferentes a los nuestros, de hecho, el vinilo dejó de ser esa constante que imperaba en el cuarto de sus padres cediendo todo protagonismo a la playlist diagramada, adaptada a los distintos estados de ánimo. Artistas como Beret, Lola Índigo o Bad Gyal reinan en sus reproductores, pero no está todo perdido. Muchas de las canciones que amenizaron nuestros veranos de niñez y adolescencia a finales de los ochenta, siguen invitando a nuestros hijos a crear coreografías en la soledad del cuarto, incitándoles a expresar sentimientos y emociones generalmente maquillados por el miedo o la inseguridad.
Estos diez himnos del pop español siguen de moda por derecho propio.
¡Chas! y Aparezco a tu Lado
El éxito de “Chas” marcó a los niños a mediados de los ochenta. La imagen pizpireta y juvenil de Christina Rosenvinge bailando cual niña feliz junto a Álex de la Nuez permanece todavía en nuestras retinas; es imposible arrancarla del cancionero popular y a nuestros hijos les mola bastante.
A mi juicio, es una gran canción. Prueba de ello es que se sigue bailando en festivales escolares; es imprescindible en cualquier karaoke que se precie y cuenta, a día de hoy, con millones de reproducciones acumuladas en Spotify.
Su letra literaria (obra de Rosenvinge, todo sea dicho) inspirada en una novela de Jorge Amado “Doña Flor y sus maridos” unida a su fresca melodía, la convierten en una canción atemporal.
Venezia
Con ella abrían Hombres G su primer disco, editado en 1985.
La letra y la música son obra de David Summers, bajista y cantante de la agrupación madrileña. La melodía es adictiva y está inspirada en un tema de Franco Battiato titulado “Centro De Gravedad Permanente”; la banda contó muchas veces que Venezia nace como burla a la canción ñoña italiana que solía triunfar en España cada vez que llegaba el verano.
Fue un pelotazo que nos hizo reír y cantar mientras íbamos en coche con nuestros padres a la playa en los ochenta. Nuestros jóvenes la salvan de la quema por ser distinta, por su estilo y por cómo está cantada. En definitiva, por ser una canción con una personalidad arrolladora.
Déjame
Publicada en 1980, fue la primera canción de Los Secretos que ascendió vertiginosamente en las listas de éxitos del país.
“Déjame” se considera actualmente un himno de nuestra música pop; compuesta por el carismático (y tristemente desaparecido) Enrique Urquijo, dura tan sólo tres minutos. Su principal atractivo sigue siendo la emoción que proyecta el mensaje; tanta que a las nuevas generaciones, no les cuesta nada apropiarse de él.
Maquillaje
Lanzada el 5 de abril de 1982 como parte del disco debut de Mecano, “Maquillaje” cautiva actualmente a quienes la escuchan sea verano o invierno.
Es un tema que no invita a la reflexión, más bien todo lo contrario; el piano, su percusión y el sonido del bajo son una incitación a cerrar los ojos y bailar hasta que duelan los pies también ahora. Simboliza el new wave llegado de Inglaterra; su letra es una burla de Nacho Cano a la vanidad de las mujeres que lo rodeaban y su principal atractivo a ojos de nuestros niños, se encuentra en su mensaje pegadizo, sencillo y estival.
Salta
Un tema alegre, desenfadado y poco dado a la reflexión, triunfó en 1981 de la mano de Tequila. Su nombre: “Salta”.
La banda capitaneada por Alejo Stivel abanderó el buen rollo musical dentro de un país que despertaba lentamente del letargo musical en el que había estado sumido a causa del franquismo; sus versos son una bocanada de aire fresco cargado de un positivismo que nos sigue seduciendo a padres e hijos en 2020:
“La ciudad parece mi amiga.
Hoy es mi día y nadie me lo va a arruinar.
Las chicas de la esquina ríen con picardía.
Yo sé lo que quieren y se los voy a dar”.
¿Qué joven no empieza el día con optimismo escuchando estrofas descaradas y vitalistas como éstas?
Adiós Papá
Algunos niños descubrimos gracias a Los Ronaldos que se podía bailar con chulería sin recibir la pertinente bronca paterna por ello.
“Adiós Papá” es una de las maravillosas perlas que firmó Coque Malla en los ochenta; prima hermana de la divertida “Guárdalo”, su frescura perdura en el tiempo porque es directa, pura, sin artificios y muy comercial. Los más viejos, recordamos que reventó las listas de éxitos en 1988 gracias a sus imágenes callejeras. Sus versos hablan de libertad, de huir hacia delante, de un chico y una chica que se revelan contra la figura paterna. “Adiós Papá” también es una canción de amor que hace las delicias de toda la familia.
Me Gusta Tú
Manu Chao, líder de Mano Negra incluyó este tema en “Próxima Estación….Esperanza” en 2001. Creo que lo que Chao nunca imaginó es que actualmente “Me gustas tú” sería utilizada en muchas escuelas españolas para iniciar a los niños en la música.
Decirle a alguien que te gusta mucho, hasta el punto de repetir esa simpleza mientras reconoces que te gustan otros placeres de la vida, es uno de los encantos de esta composición.
Sigue siendo la canción del verano para muchos padres de mi generación, los cuales hemos machacado a nuestros vástagos desde la cuna con el: “Te lo dije bien clarito. Permanece a la escucha…”, para a continuación, comparar la montaña, la noche, las mujeres, la vecina o la cocina con el amor por nuestros retoños.
Su estructura simple y pegadiza unida al estribillo cantado en francés y español, la consagran como una canción atractiva y recurrente a oídos de los más jóvenes.
Corazón de Tiza
Uno de los últimos éxitos de Radio Futura, incluido en “Veneno en la piel”, fue “Corazón de tiza”. La canción se publicó en 1990 causando cierto revuelo en la sociedad por frases como: “Si te vuelvo a ver pintar un corazón de tiza en la pared, te voy a dar una paliza por haber escrito mi nombre dentro”. En la actualidad, los guardianes de lo políticamente correcto la quieren hacer desaparecer de las fiestas veraniegas en algunos pueblos de España, lo que supone una soberana estupidez, puesto que “Corazón de tiza” sigue ganando jóvenes oyentes que entienden mucho mejor que los censores el contexto en el que fue grabada.
Mediterráneo
“Mediterráneo” hizo posible que una banda rockabilly como Los Rebeldes saltara a finales de los ochenta a la popularidad. Está incluida en el vinilo “Mas allá del bien y del mal” y se convirtió en la canción del verano obligada para todo un país que la canta desde entonces. En mi humilde opinión, tiene más garra y carisma que la de Serrat; me niego a excluirla de mis viajes con niños en coche ya que, gracias a Carlos Segarra, aprenden geografía.
La Flaca
Pau Donés y su Jarabe de Palo saltaron a la popularidad gracias a este tema incluido en su primer disco allá por 1996. La Flaca fue el punto de partida, el inicio de una carrera fulgurante compuesta por trece álbumes; vendió dos millones de copias de un plumazo por enumerar las virtudes de una bella mulata de La Habana con la que fantaseaba el recientemente desaparecido Pau Donés mientras lo envolvían ritmos latinos en la isla. Su estribillo envolvente se nos quedó grabado a fuego; rezaba: “por un beso de la flaca yo daría lo que fuera. Por un beso de ella, aunque sólo uno fuera”. Su sonoridad y el deseo que desprende su letra, la encumbraron al estatus de himno imprescindible de nuestra cultura pop.
En nombre de futuras generaciones: Gracias, Pau.
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