Nos presenta y comenta todo sobre su nuevo disco Cercedilla Sessions
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Juan Zelada es un músico con mucha milla y mucho que contar. Lleva en su historial el haber estudiado en la LIPA de McCartney, grabar en Abbey Road, patearse el exigente circuito británico y sobrevivir para contarlo. Es un survivor que ahora ha grabado un disco que es el suman de su vivencia, inspiración y sensibilidad: Cercedilla Sessions, un EP grabado en vivo en un entorno entrañable que se percibe en cada minuto del tracklist. Hablamos con Juan a la distancia (maldito virus) sobre su historial artístico, influencias, actualidad e interioridades como intérprete. Les compartimos una conversación confinados pero optimistas porque la música prevalece.
Ricardo Portmán: Cercedilla Sessions toma su nombre del hogar familiar. ¿Qué significó para ti grabar ahí? ¿Qué aportó el “ambiente” a la música?
Juan Zelada: ¡El hogar era casi todo en la grabación! Por la creatividad que conlleva, la inspiración, el poder ir arreglando los temas sobre la marcha, hasta llegar con la toma que más nos gustaba. TODO GRABADO LIVE, con cámara incluida claro. Previo a esas últimas tomas, había mucha conversación sobre pequeños arreglos, secciones, y equilibrio de las canciones. Este hogar te permitía esa flexibilidad, y ese ambiente hogareño lejos de la ciudad. ¡Las vistas de prado y campo afuera también ayudaban!
RP: Ahora en Cercedilla pero antes en Abbey Road. ¿Qué se siente en el fuero interno el grabar entre esas cuatro paredes sagradas?
JZ: ¡Se siente cierto respeto y acojone por no hacer nada demasiado lamentable! Al final, en aquella época éramos un grupo de amigos que encontraba días sueltos que no querían usar, y nos permitía a nosotros como independientes, la posibilidad de grabar ahí con un ingeniero/productor que nos ayudó mucho en estos estudios de lujo de Londres.
Las míticas escaleras a una pared a un lado, parecía que contasen historias ellas solas. La última noche ahí me toco grabarme una toma de voz de una balada titulada “Me and my tape recording machine”, cuando el ingeniero apagó las luces, me dijo que tomase un suspiro, y mirase alrededor donde estaba, si eso no era inspiración…..¡No sé lo que es! Esa canción no acabó por entrar en el disco de 2012 con Decca Records, pero le guardo un cariño yo especial, y pienso sacarla algún día por supuesto!
RP: En el tiempo previo a la grabación ¿Qué viviste como músico y te marcó/impulsó para este nueva etapa del EP?
JZ: Siempre andamos por fases cíclicas en un año. Unos meses para tocar, girar, conciertos, y si se puede viajar bastante, otra para componer, buscar inspiración, de donde sea, y otra para promocionar, entre medios, plataformas, etc, etc….
Yo estaba en fase transición hacia un set-up totalmente independiente, auto-editando y auto-produciendo todo, con buenos músicos que me rodean, y buenos técnicos que me proponen modos de grabar también.
Con esa transición, y unos cuantos viajes a Cercedilla a componer, sentí que lo más apropiado sería grabar ahí también, hablar de ese vínculo eterno con la música (“everywhere i go”) o esos cruces de vías por delante que se nos presentan por la carretera (“stop this car”).
RP: ¿Cuándo supiste que Cercedilla sería tu Abbey Road particular?
JZ: Llevo viniendo muchos años, en distintas etapas, con distintos músicos, y SOLO muchas veces también. Sientes una conexión con el campo especial, y te das el tiempo y espacio necesario para escucharte bien, y de paso escuchar a los demás y otras referencias también.
La casa es decadente, y casi olvidada, pero tiene MAGIA. Tengo pendiente varias renovaciones de futuro si hay suerte y se pueden dar varios factores…..
La relación con la casa viene de muchos años, muchas músicas, motivos de festejos, y mucho más… Le estoy muy agradecido a mi abuela, y a la familia por ello.
RP: Somos lo que escuchamos. ¿Cuáles son esas influencias que te formaron como músico?
JZ: Gran parte de la colección de vinilos de los 60 y 70 que tenía mi padre en nuestra casa, mucha música anglosajona, americana, música negra, folclore, también músicas de verano que teníamos de referencia como adolescentes, mientras empezábamos a tocar mis hermanos, mi primo Jaime y yo, como grupo éramos “póker de jotas”… y ahí se escuchaba desde Knocking on Heavens Door, Hotel California, Great Balls of Fire, No Woman No Cry, hasta pequeñas cancioncitas que íbamos componiendo nosotros con 11,12,13 años…
RP: Cercedilla Sessions ¿Nos puedes comentar sus canciones?
Stop This Car: Camino en coche, recta larga, y cruces a los que llegas que te hacen pensar en encrucijadas, opciones, proyectos y salidas. A lo lejos unos picos/montañas que son el símil de las subidas y bajadas bruscas a las que nos tenemos que adaptar: “Sometimes if feels you’re climbing a mountain, some other frontier”.
Everywhere I Go: Con la música a otra parte, o a TODAS PARTES. Si bien puede parecer una declaración de amor a una persona, lo es más a la MÚSICA, que la llevamos a todas partes. Con el añadido jocoso de un ukelele que me acompañó en muchos viajes recientes, a todos lados, sentí que podía ir con él a todos lados.
Tiene referencia romántica también, pero ligera, veraniega, de buen rollo.
Todo El Dolor: Canción reflexiva, pensativa, de un ambiente particular. Una relación que se distancia, personal, cercana, que no encuentra los vicios positivos del pasado, aunque en el recuerdo ahí siguen y ahí se deposita todo el amor. El dolor y el amor como yuxtaposición o complemento, ese dolor vuela y ese amor te espera.
Face The Moment: Ante la incertidumbre que nos rodea, cómo afrontarlo de la manera más digna, ENFRENTÁNDONOS a él, de cara, sin miedo, mientras otros pretenden menospreciar, o desanimarnos, nosotros hacemos lo contrario. El estilo gospeliano, funky fusión tenía bastante que ver con lo que se estaba contando.
Work In progress: Canción entusiasta sobre el proceso del trabajo duro, el sembrar, con entusiasmo y convicción, suele dar sus frutos. Música y arreglo victorioso, optimista, con vistas a animar, edulcorar, una realidad plagada de errores, fallos, miradas atrás… todo lo que viene, es un proceso, un “durante”, ¡que hay que disfrutar y seguir pico con pala!
Pick me Up: Canción de pausa de agradecimiento al amigo/a que nos recoge cuando estamos abajo, o sabe intuir cuándo animarnos cuando es preciso y necesario: “When im feeling blue, pick me up, when I’m broken its true, pick me up, all my faith is in you, so pick me up won’t you” lo resume bien.
RP: Grabar todos los temas en vivo es un reto y una confirmación de la unidad y confianza en los músicos que te acompañan ¿Por qué en vivo?
JZ: A GROSO MODO, ¡si!!!!! Es una forma de expresar y comunicar esa dinámica que tenemos juntos, esa energía de local de ensayo, elevada a una grabación más depurada. Surgen momentos únicos que por limitaciones de edición y/o selección, no usarías en grabaciones más extensas, aquí toca ser brutos y devastadores ¡con la cruda realidad del directo… eso también explica el PORQUÉ!
RP: Cristina Rubio tiene una participación especial en Pick me Up. ¿Cómo se dio su participación?
JZ: Sabía que era el lenguaje musical que ella domina a la perfección, me encanta el estilo y voz que tiene, y nos hacía ilusión a todos. Aquella noche, el ambiente en la casa fue especial, las luces más tenues, silencio total, el fuego de fondo, y esa canción con Cris.
RP: ¿Santi Quizhpe es tu ‘Geoff Emerick’?
JZ: Jaja, no sé si Geoff, pero ¡mi angel de la guardia desde luego! Mi protector, mi aliado, mi confidente, mi solución, ¡mi TODO! Le debemos mucho a Santi, por dar mucho más que sonido, sentido y solución a casi todo en este EP. ¡Agradecidos es POCO!
RP: Has vivido durante años en Londres, tocando con piano bars, restaurantes, hoteles, cruceros… ¿Esa es la mejor escuela?
JZ: ¡Para mí fue la que me tocó… cómo iba a llegar a fin de mes si no?!!! Supongo que podría haber trabajado en restaurantes, bares de camarero o algo, pero nunca se dio, lo hice al fondo, en la esquina, tras el piano…Al final trabajabas mucho la expresión anglosajona de “work the room”. Cada situación y sala era diferente, y te iban pidiendo distintas cosas, y te adaptabas como buenamente podías. Eso da tablas indudablemente, pero además te permite tirar de otros recursos, excusas para evitar algunos temas, u otros que no te sabías, mientras a la vez ensayabas la última composición en medio de canciones de otros… ¡aburrido no era!
RP: Estuviste tres años becado en el LIPA de Liverpool. Sería una experiencia digna de contar… ¿Llegaste a conocer a Paul McCartney?
JZ: ¡Sí, claro! Nos entregó un premio de mejor composición en 2006 por un disco llamado “Pitinga” que grabé con unos noruegos, tras un viaje mío a Brasil. Un lujo la verdad, ¡yo sin palabras al conocerlo!
En LIPA aprendes a apreciar todo el mundo DETRÁS de las producciones, lo que hace posible el mundo del entretenimiento, desde management, técnicos, inversión, producción, planning, etc, etc… ¡todo ese mundo sinfín!
RP: Fuiste telonero de Amy Winehouse ¿Qué recuerdas de ello?
JZ: Recuerdo que gracias a esa gira conocí a los que fueron mis músicos, mi banda, los siguientes 6 años. Nos había fichado una intermediaria de Polydor (Universal) para tocar temas de otro, pero tuvimos tanta, tanta química y buen rollo juntos, que acabamos montando mi proyecto con mis temas.
¿Lo de Amy?!!! brutal… descomunal sería la palabra correcta! Doctor Jekill y Mister Hyde! (un día era bochornoso, al siguiente era alucinante, increíble y maravilloso!). Su banda ¡unos profesionales como la copa de un pino!
RP: Compartiste circuito de bares con Ed Sheeran, Paolo Nutini, Adele. ¿Escenas así solo son posibles en Inglaterra? ¿Qué huella te dejó ese tiempo de coincidencias musicales?
JZ: ¡Increíbles recuerdos la verdad! Era el circuito de salas, cantautores, también bandas emergentes, mucho talento por todos lados, tu buscabas un hueco y luego seguías picando, y buscando tu oportunidad. La mía llegó por convertir al manager de un restaurante donde tocaba, en mi manager musical personal, el dejándolo todo, y los 2 embarcando en la aventura juntos 5 años. Recordamos muchas anécdotas de ese tipo, viendo muchos muchos conciertos todas las semanas, volviendo ciegos muchas noches también .
RP: Ahora la emergencia mundial por el coronavirus ha marcado un antes y un después en todos los ámbitos, y mucho en lo musical. Más allá del obvio impacto en la persona ¿Cómo asimila el músico en particular esta situación inesperada?
JZ: No queda otra que ADAPTARSE. Aceptar lo que viene, lo que toca ahora, ser respetuosos, responsables, tener cautela, y ante todo… ¡está la SALUD! Ya volverán los conciertos, la música nunca para, pero cuando sea seguro para público, músicos y todos los afectados ¡acudir!
Mientras, los streamings, las propuestas creativas, composiciones bizarras y demás están dando bastante actividad, para salvar el aburrimiento y el tedio claro. También tomarse una cierta distancia, para reposar, reflexionar y respirar, no viene mal.
RP: Para cerrar, ¿Qué enseñanza crees le dejará al gremio musical (artistas, promotores, sellos y salas) esta cuarentena a todo nivel?
JZ: Bueno hay muchas lecturas posibles. Por un lado la UNIÓN y compañerismo ha sido brutal en todos los aspectos. Primero entre el gremio que ha reconocido que juntos pueden mover muchas iniciativas, y por segundo el público que ha valorado mucho la función de la CULTURA, y los artistas para estos momentos de cuarentena en casa. ¿Qué haríamos sin tanto contenido cultural?
El sector musical en cuanto a lo profesional, deberá adaptarse poco a poco, entre fechas, ciclos, festivales, hacia una normalidad a medio plazo. Me da a mí, que los más fuertes tendrán más músculo y poderío como siempre, y veremos carteles muy similares y homogéneos de nuevo, para recuperar un poco la industria y la demanda. Espero que vuelva la diversidad pronto, las nuevas propuestas, iniciativas, y músicas emergentes también. |
Copyright © 2020 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.

