El mejor disco de Soda Stereo, a pesar de Canción Animal.
[Ricardo Portmán]
Los días post-Canción Animal se diluían en una mezcla de euforia e incertidumbre para el triunvirato Soda. Los picos de popularidad y poder de convocatoria de la banda estaban en sus máximos históricos. El cómo manejar estas fuerzas desencadenadas era la gran espada de Damocles sobre la cabeza de Cerati, Bosio y Alberti. Lo más fácil y seguro era seguir la estela del disco de los leones en celo y dejarse de experimentos. Para cualquier mortal eso estaba claro. Pero Gustavo Cerati no es cualquier músico advenedizo. Su respuesta al superventas: Dynamo.
Zeta y Charly es posible que sintieran vértigos ante la audacia de Gustavo, pero terminaron por contagiarse del afán rompedor del guitarrista, para grabar el que quizás es el mejor disco de toda su discografía.
El disco shoegazing de Soda Stereo. Así le han llamado. Pero es mucho más que eso. El sexto trabajo de los argentinos fue el primero que grabaron en su nuevo estudio Supersónico, sin problemas de presupuesto ni tiempo. Esto se reflejó en su contenido, la colección de canciones más heterodoxa e inspirada que jamás hicieron. Sin embargo la tibia recepción que tuvo Dynamo en su lanzamiento (1992) no sorprende. La gente esperaba un Canción Animal 2. El tiempo se ha encargado de darle el estatus justo a una obra superior.
Desde Secuencia Inicial hasta Texturasse hace corto el álbum. El gran éxito fue Primavera 0. Sweet Sahumerio y Claroscuro son experimentales al límite. En Camaleón Cerati y Bosio intercambian sus roles instrumentales, excepto en el solo de guitarra, terreno propiedad de Gus. Fue es una delicia salpicada con la gran trompeta de Flavio Etcheto. En Remolinos es hipnótica y líricamente poética. Luna Roja es puro Nietzsche en su concepción. No podemos dejar de recordar que Dynamo no hubiera sido posible sin el aporte creativo de Daniel Melero, la cuarta cabeza de la hidra y cuasi-Soda en esos años.
Las palabras que mejor definen todo lo que rodeó a Dynamo son de Cerati: «Es el disco con picos de emoción más altos. Teníamos la sensación de estar haciendo algo musicalmente grande, y que nos satisfacía completamente».
Después de este disco ya nada fue igual. Fue su canto de cisne, el sonido más hermoso que existe justo antes de morir. Sueño Stereo ya fue otra cosa, una gran coda quizás, pero el clímax llegó con Dynamo.
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