New
[Hear Music / Concord]
★ ★ ★ ★
[Ricardo Portmán]
A diferencia de otros músicos de su generación, obsesionados con la edad (cronológica y musical), Paul McCartney, sin dejar de lado su eterna nostalgia por los alocados días de su juventud, sigue remando y disfrutando disco tras disco sin apenas vestigio de agotamiento. Es curioso que su bajón no llegó a los setenta; lo tuvo en sus cuarentas con los prescindibles Give My Regards To Broad Street (1984) y Press To Play (1986). Su regreso al carril creativo fue con el potable Flowers In The Dirt de 1989. Desde entonces Macca se las ha apañado para mantenerse fiel a sí mismo, pero con los pies firmes en los tiempos actuales.
New es mucho más que su título. Es una novedad fresca, enérgica, festiva. Rodeándose de una corte de productores capaces de seguirle la marcha, como Mark Ronson, Paul Epworth y Giles Martin (hijo del buen George), Paul buscó darle una vuelta de tuerca a su propia lectura del rock & roll, pero con una capa de barniz para adecuarlo al oído contemporáneo.
On My Way To Work suena inequívocamente beatle. Es probablemente el mejor corte del álbum. Early Days colinda con sonidos artesanales, con lo acústico mandando en la instrumentación. Alligator es un cruce entre guitarras saturadas y sintetizadores. El tema que da título al disco tiene aires muy sesenteros, casi Sgt. Pepper’s (salvando las distancias). Queenie Eye es inevitablemente comercial, tal vez demasiado ‘Paul’, sin que esto la desmerezca -que sería del legado de McCartney sin ese toque pop-.
Esta nueva entrega de Macca está, afortunadamente, en el grupo de sus buenos discos. Es pegadizo, está bien tocado y mejor producido. El sonido-elixir de New es la respuesta que Paul le planta a sus 71 años, a sus achaques, a la crítica y una generación a la que la palabra ‘Beatle’ le suena más a «auto» que a «banda legendaria».
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