Yorke quiere escribir el epitafio de la banda
[Ricardo Portmán]
«La banda lo está esperando». Esta frase de Thom Yorke, dicha durante una entrevista promocional de su disco con Atom For Peace, parecen confirmar lo que un grito a voces. Yorke quiere acabar con Radiohead de una vez por todas. No se corta en admitir que recuerda vivamente las palabras y acciones de Paul McCartney previas a su separación de los Beatles. Durante la conversación con los medios aseguró que treinta años son suficientes para una banda (en referencias al tiempo que tiene formado el grupo), y que es tiempo de respirar nuevos aires.
Sin quitarle sus méritos a Thom Yorke como voz y alma de Radiohead, no se puede dejar de lado el hecho de que la banda tiene más de un motor creativo aparte de su frontman. Jonny Greenwood, uno de los grandes compositores e instrumentistas de nuestro tiempo, tiene igual peso de decisión moral y musical. Eso sin obviar al que se ha vuelto espontáneamente en portavoz de la banda en tiempos recientes, el bajista Colin Greenwood. Nadie puede ondear banderas de autoridad en un grupo donde la base creativa ha sido tan maravillosamente comunal.
Con esto no se quiere menospreciar el liderazgo de Yorke ni mucho menos. Su voz y entegra en el escenario son ya legendarios por derecho propio, pero la patente de corso para desintegrar a una de las últimas grandes bandas surgidas del descalabro de los ochentas no es de su exclusividad. Y él debería saberlo.
El aburrimiento. El estancamiento creativo. Sus depresiones personales. Muchos son los motivos para que Thom se plantee esta radical amputación. Pero de algo puede estar seguro: su proyecto Atom For Peace es un peso pluma en comparación con Radiohead. Y lo será cualquier proyecto que emprenda porque Thom Yorke sin los Greenwood, Selway y O’Brien no supera el listón de calidad de sus producciones pasadas. Radiohead pende de un hilo y la tijera esta en las manos equivocadas.
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