El segundo disco de su nueva trilogía quita el pie del acelerador
Si en ¡Uno! los Green Day ponían el pie en el acelerador cual púberes cargados de adrenalina, en ¡Dos! vuelven al cauce seguro y amplio de sus últimas obras.
Lo acústico, lo melódico y lo medido entran en juego, para progresivamente ir alzando vuelo hasta asentarse apaciblemente a una distancia segura entre la adolescencia frenética y la madurez sólida pero predecible. Lamentablemente para ellos, más cerca de lo segundo que de lo primero.
Algo de three chords en algún corte, retazos de rockabilly dispersos por las esquinas. Ahí están las ganas, pero aparentemente la gasolina se agotó en la primera entrega de esta nueva triada de los de Oakland.
Veredicto: es necesaria una razonable dosis de paroxismo, especialmente si se trata, supuestamente, de punk rock. Esperemos por el siguiente round para ver si Green Day gana a los puntos por lo menos.
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