Una vida de excesos y extremos del mejor bajista de todos los tiempos
“En otoño de 1974 Jaco tuvo su primer encuentro, si bien breve, con Joe Zawinul. Weather Report estaba en Miami en mitad de la gira de presentación de Mysterious Traveller para hacer una actuación en el Gusman Theatre. Jaco, quien por aquel entonces impartía clases de bajo en el departamento de jazz de la Universidad de Miami, también aparecía en el cartel de esa noche, actuando con la big band de la universidad como telonero de Weather Report. Interpretaron dos temas («Domingo» y «Amelia») y Zawinul se perdió la actuación porque Weather Report llegó tarde al teatro. Tras el concierto, Jaco tropezó con él al ir a recoger el equipo. Zawinul estaba en el exterior del teatro organizando la carga de uno de sus camiones. Joe recuerda que le abordó «un chico flaco de pelo largo y ropa desastrosa». La conversación fue de la siguiente manera:
Jaco: Señor. Zawinul, he estado en el concierto esta noche. He seguido su música desde los tiempos de Cannonball Adderley, y me encanta.
Joe: ¿Y qué quieres?
Jaco: Sólo quería decirle que he sido durante mucho tiempo un gran fan suyo. Mi padre fue un gran seguidor de Cannonball y me gustaría interpretarle algo de mi música.
Joe: ¿De verdad? ¿Cómo te llamas?
Jaco: Mi nombre es John Francis Pastorius III, y soy el mejor bajista del mundo.
Joe: ¡Anda, largo de aquí!
Zawinul intentó quitarse de encima a aquel joven bajista tan presuntuoso pero Jaco insistió. Como recuerda Joe: «Quería librarme de él, pero una de las mujeres que estaba allí, una periodista del Miami Herald, me dio un codazo y dijo: “Realmente debería escucharlo. Está algo chiflado, pero es un genio del bajo”». (Volviendo la vista atrás, Zawinul afirma que se quedó admirado por la valentía que demostró Jaco ese día fuera del Gusman Theatre. «En cierto modo me recordó a mí cuando era un joven presuntuoso y decía cosas como: “Soy el peor”, cuando estaba con la banda de Cannonball».)
Joe dio por zanjada su breve conversación tras pedirle a Jaco una cinta de demostración. A la mañana siguiente, Jaco se dirigió junto a su hermano Gregory al hotel donde se alojaba Zawinul y le dejó la copia de una demo que había grabado en marzo en los estudios Criteria junto a Alex Darqui, Bobby Economou, Othello Molineaux y Don Alias. Aunque a Zawinul le gustó lo que escuchó, en especial la bella melodía de «Continuum», con su extraordinario bajo lírico, explicó a Jaco que estaba muy satisfecho con el trabajo que estaba realizando hasta el momento el bajista Alphonso Johnson dentro de Weather Report. «De manera que le dije: “Te doy mi dirección y así estamos en contacto”. Y de repente me empezó a enviar cartas, muchas cartas. Me gustaba. Escribía sobre su familia y decía: “Espero que un día podamos tocar juntos”.»
Joe recuerda que la letra de Jaco en esas cartas lo dejó particularmente impresionado. «Su letra era muy estética y bella, como una partitura de Mozart.»
El año siguiente Jaco sería «descubierto» por Bobby Colomby y grabaría el material para su feliz debut en Epic. Hacia finales de 1975, Zawinul recibió por correo una casete de Jaco junto con una de esas cartas escritas a mano tan estéticas. La casete contenía una primera mezcla del álbum Jaco Pastorius. Joe recuerda que el primer tema del álbum lo dejó impresionado, «Donna Lee», un rompedor himno bebop con referencias a Charlie Parker y Miles Davis.
Durante las vacaciones de Navidad de 1975, a mediados de la arrolladora gira de Weather Report para presentar Tale Spinnin’, Alphonso Johnson informó de sus intenciones de abandonar la banda para formar un nuevo grupo con el baterista Billy Cobham y el teclista George Duke. (La banda era la CBS All-Stars, que también contaba en su formación con el guitarrista Steve Khan y el saxofonista Tom Scout.) Cuando Johnson se marchó, Weather Report se encontraba a medio camino de la grabación de su próximo álbum, Black Market, y eso puso a la banda en un dilema circunstancial. «Al principio no sabía cómo afrontar el relevo –explica Zawinul–. Pero entonces me acordé de aquel muchacho, de Pastorius.» (De hecho, Tony Williams, que había conocido a Jaco justo unos pocos meses antes, oyó que Joe estaba buscando a un bajista y le recomendó encarecidamente a Jaco.)
«Así que llamé a Jaco –continúa Zawinul–, y lo primero que le pregunté fue: “Oye muchacho ¿también tocas el bajo eléctrico?”. El sonido que sacaba de ese Fender sin trastes era tan cálido y rico, que pensé que estaba tocando el contrabajo.»
Zawinul y su compañero Wayne Shorter acordaron encontrarse con Jaco en el estudio y hacerle una audición. Tocaron «Cannonball», un conmovedor homenaje a su querido amigo y antiguo empresario Cannonball Adderley, quien había muerto a causa de un derrame cerebral el verano anterior (el 8 de agosto de 1975) a la edad de cuarenta y seis años. «El fallecimiento de Cannon fue durísimo para todos los que le rodeaban», explica Joe.
Yo no estuve mucho tiempo en su banda, pero Cannonball fue una de las personas más grandes que jamás he conocido y uno de mis mejores amigos. Es decir, fue testigo en mi boda y fue él quien le compró a mi hijo su primera bici, ¿entiendes? Perderlo fue como perder a alguien de mi propia familia.
Para esta tierna pieza de homenaje, Zawinul esperaba poder sacar partido de la bella calidad musical que Jaco conseguía extraer de su bajo Fender sin trastes.
Cannonball también era originario de Florida y quería que Florida estuviese presente en el tema. Además, recordé lo mucho que le gustaba a Jaco la música de Cannonball, por lo tanto pensé que era la persona más apropiada para colaborar en el tema. De manera que le hicimos pasar y ésa fue más o menos su audición. Después Wayne y yo lo discutimos un rato, y ambos estuvimos de acuerdo en que ese chico sabía tocar.
Lamentablemente, los primeros intentos de Jaco con «Cannonball» no acabaron de convencer del todo a Joe. «Al principio quería tocar demasiado en la canción, quizá le metía demasiado movimiento», explica Zawinul encogiendo los hombros.
Le tuve que decir: «No, no, utiliza esa melodía tan preciosa que suena en “Continuum”, simplemente interpreta esa pequeña frase». Y eso es lo que se oye en el disco, esa hermosa melodía del bajo. Jaco era algo especial, tío. Y en esta pieza en particular encaja a la perfección.
Narada Michael Walden, que tocaba la batería en «Cannonball» y conocía a Jaco de sus días del Lion’s Share en Miami con Ira Sullivan, ofrece su visión de lo que ocurrió en el estudio ese día (según le confesó a Brian Glasser para el libro In a Silent Way: A Portrait of Joe Zawinul [De manera silenciosa: Un retrato de Joe Zawinul]):
Jaco estaba intentando impresionar a Joe mientras ensayaba la canción. Se aprendió el tema muy rápido y empezó a añadirle cosas de las suyas, pero Joe lo paró a media canción y le dijo: «No metas toda esa mierda en mi canción». Vi la expresión de la cara de Jaco, como si dijera «¡Bueno, vale, tío!». Nadie le había hablado antes a Jaco de esa manera. Joe no le tenía miedo. Así pues, Jaco se puso las pilas, se aprendió la canción, y una hora después ¡tenía a Joe a sus pies! Y no fue tarea fácil, si tenemos en cuenta que todo había empezado con un «no metas todas esa mierda en mi canción». El tipo le estaba haciendo una prueba a Jaco, y esa reacción lo había dejado parado. Había cambiado por completo el tono de la canción. Todo lo que tocaba Jaco lo tocaba sintiéndolo de verdad, a diferencia de tocarlo simplemente porque sí. Por esa razón el tema está lleno de ternura, porque Joe le dijo: «Debes entender que esta canción es un homenaje dedicado a Cannonball».
Me recordaba al estilo de Horace Silver. Pero entonces, la trabajamos hasta conseguir una dinámica rítmica más agradable. Y, por supuesto, ese tema se convirtió en una de las piezas emblemáticas de Jaco, y a menudo la interpretábamos en los conciertos de Weather Report.
«Barbary Coast» comienza con el sonido estruendoso de un tren sobre las vías, con su estridente pitido desvaneciéndose en la distancia. Esos sonidos son mucho más que un mero relleno para crear ambiente; para todos aquellos que han crecido en Fort Lauderdale, cerca de las vías que recorren la Dixie Highway, tiene fuertes resonancias. De niño, Jaco a menudo recorría kilómetros por estas vías, soñando con los lugares que un día visitaría. (Esas mismas vías pasan por la Kalis Funeral Home en Fort Lauderdale, lugar donde se celebró el velatorio de Jaco el 24 de septiembre de 1987.)
Tras la publicación de Black Market en marzo de 1976, la gira de Weather Report por Estados Unidos comenzó el 1 de abril con un concierto en el Hill Auditorium de Ann Arbor, Michigan. La nueva formación de Weather Report estaba compuesta por el bajista de Florida Jaco Pastorius, el baterista peruano Alex Acuña, y el percusionista puertorriqueño Manolo Badrena, además del teclista austríaco Zawinul y el saxofón de Shorter, de Nueva Jersey. (El 8 de julio de 1976 esta misma formación actuó en el Festival de Jazz de Montreux en Suiza. Más tarde, Four Ace Records distribuyó una grabación ilegal de este espectáculo.)
Con la llegada de Jaco, el aire desinhibido de Rhythm & Blues, el extraordinario dominio del bebop basado en una sola nota y el gusto por el exceso a lo Hendrix que aportó al grupo cambiaron radicalmente el carácter de Weather Report y ayudó a catapultar a la banda hacia un nuevo estadio de popularidad. Tal como explica Zawinul:
Con Alphonso al bajo, Weather Report era un grupo con mucha energía, pero Jaco era único. Era muy diferente del resto de bajistas del momento. Tenía un don casi mágico, lo mismo que Hendrix. Era un intérprete electrizante y un gran músico. Y podríamos decir que fue el responsable de que los chavales blancos se acercaran cada vez más a nuestros conciertos. Antes de la llegada de Jaco nos tenían como a una especie de grupo de jazz esotérico.
Joe se explayó sobre esta idea en una entrevista que Bob Bobbing le hizo para Portrait of Jaco: The Early Years:
Me gustaba ese «espíritu» [de Jaco], a Wayne también le gustaba… y nos llevamos muy bien desde el principio. Él tenía esa cosa extra que nos faltaba y, de hecho, su personalidad fue lo que hizo que la banda fuese más allá. Jaco tenía cierto… algo que no se puede comprar, ¿entiendes? Y de repente empezó a improvisar y su alma [salió]… todo lo que interpretaba tenía mucho sentimiento. Era un maestro. Eso es, era un maestro, tío. Y para mí y para Wayne era el tercer lado del triángulo que formaba Weather Report. Éramos tres personajes enérgicos, totalmente opuestos, y ninguno hacía la menor concesión. Pero a pesar de eso éramos la mejor banda. No cabe duda.
Parte del encanto de Jaco en Weather Report era el tremendo aguante que tenía para mantener el ritmo con el bajo, algo que había perfeccionado junto a artistas como Wayne Cochran y los C.C. Riders. Su infalible ritmo de semicorcheas, siempre ligeramente por encima del compás, empujaba a la banda con un ímpetu desinhibido, al mismo tiempo que elevaba la música a unas sorprendentes nuevas cimas. Mientras tanto la claridad de sus ideas y la limpieza de su ejecución en los solos dejaban a los oyentes asombrados. Chip Stern advirtió del impacto de Jaco en Weather Report en un artículo en el Musician en 1978:
Jaco Pastorius, uno de los músicos más originales y geniales de la década, es capaz de adoptar un papel crucial en lo melódico, lo armónico y lo rítmico, al estilo de Miroslav Vitous, y al mismo tiempo montarse en el funk.
Al poco tiempo Zawinul empezó a referirse a Jaco como «El catalizador» o «La cabeza explosiva» debido a su capacidad de caldear una sesión o un concierto con su enigmático dinamismo. Tal como Joe explica:
Cuando se unió a la banda era un muchacho joven y nervioso. Wayne y yo ya habíamos cumplido los cuarenta, y ese joven Jaco nos mantenía jóvenes con su energía y carisma durante las actuaciones. Tenía un aguante increíble. Jamás he visto a otro bajista con tanta resistencia. Podía tocar esas melodías de semicorcheas a un ritmo muy trepidante, una y otra vez, y nunca aflojar el ritmo ni tartamudear. Solíamos hacer un tema llamado «Volcano for Hire» (del disco Weather Report, publicado en 1982), trufado de semicorcheas, y cada noche lo clavaba. Siempre estaba activo, daba empuje a la banda. Y, de hecho, él era quien nos mantenía bien despiertos. Cada banda necesita lo que yo llamo una cabeza explosiva, la fuerza propulsora, el motor. Y en esta banda él era la cabeza explosiva.
A pesar del corto período de tiempo que llevaban tocando juntos en Weather Report, Jaco se sintió particularmente cercano a sus colegas de la sección rítmica, el baterista Alex Acuña y el percusionista Manolo Badrena. «Tocar con Jaco era en realidad un placer», dice Acuña.
Su ritmo era muy potente y su tono era único, muy fresco. Era como si estuvieses en el desierto, con mucha sed y acalorado, y de repente alguien se acercara y te ofreciese un refrescante vaso de limonada. Eso es, en pocas palabras, lo que Jaco hizo por mí cuando se unió a la banda.
Extrovertido por naturaleza, durante su permanencia en Weather Report, Jaco fue muy consciente de lo crucial que era ofrecer espectáculo (una cualidad que sin duda había heredado de la sociabilidad de su padre, Jack, y también de la audacia de su anterior jefe, Wayne Cochran). Con su atavío hippie de Florida (sus anchos pantalones de playa blancos, sus camisetas ajustadas y desteñidas, la cinta para la cabeza o la gorra de béisbol de los Phillies cubriendo su cabellera), en combinación con su impredecible conducta acrobática en el escenario, Jaco rápidamente desarrolló una imagen carismática. Durante su período con Weather Report, también utilizó sus solos en el espectáculo para dejar ver algunas de sus importantes influencias musicales, de entre las que se pueden destacar «Purple Haze» y «Third Stone from the Sun» de Jimi Hendrix, «Donna Lee» de Charlie Parker, «Funky Broadway» de Wilson Pickett, «Blackbird» de los Beatles, y «Giant Steps» de John Coltrane, así como fragmentos de musicales clásicos como The Sound of Music [Sonrisas y Lágrimas] y Carousel de Rodgers & Hammerstein. Con esta mezcla de estilos musicales americanos populares, Jaco no sólo entretenía a la audiencia sino que habría los oídos a nuevos sonidos e ideas, creando un puente entre el rock y el jazz. Grupos de jóvenes blancos, fans del rock, acudían en masa a los conciertos de Weather Report para ver a Jaco lanzar al aire su bajo, como Pete Townshend de los Who o dando volteretas por encima del amplificador, pero él bien se encargaba de que esos jovencillos no volviesen a casa sin antes haber escuchado algo de Bird o Trane.
Mientras algunos críticos clasificaban esas correrías por el escenario como fanfarronadas de un sinvergüenza, pocos podían negar la genialidad absoluta de Jaco al tocar el bajo ni su enfoque revolucionario. Como dice el refrán (para nada exagerado): «Hay un antes y un después del bajo de Jaco».
Durante el verano de 1976, y gracias al extraordinario fenómeno de su éxito a tres bandas con Bright Size Life de Pat Metheny en ECM, Black Market de Weather Report en Columbia y su propio debut en solitario en Epic, se empezaba a enarbolar a Jaco como la luz que iba a guiar a una nueva generación de músicos de jazz. Con la relativa corta historia de su instrumento (Fender introdujo su primer bajo eléctrico en 1951), nadie había redefinido tanto su papel como lo había hecho Jaco. Ron Wynn de All Music Guide analiza la aportación de Jaco de la siguiente manera:
Jaco no sólo concibió posibilidades del instrumento que nadie antes había considerado, sino que también las ejecutaba perfectamente. Sus líneas tenían tanta profundidad y forma que destacaban dentro de los arreglos. Sus solos eran aventuras, interpretadas con un fluido ímpetu armónico que continúa siendo increíble, independientemente de las veces que se escuche.
Poseedor de un tempo perfecto, una entonación impecable, una resistencia asombrosa, una facilidad impresionante, un asombroso sentido de invención melódica y una audacia armónica como improvisador, Jaco llevó el instrumento mucho más allá de lo que habían hecho el pionero del bajo eléctrico Monk Montgomery, los maestros del ritmo James Jamerson, Duck Dunn, Bernard Odum, Willie Weeks, Chuck Rainey o Jerry Jemmott, o incluso contemporáneos del mundo del jazz de los setenta como Ralphe Armstrong (Mahavishnu Orchestra/Jean-Luc Ponty), Alphonso Johnson (Weather Re-port) y Stanley Clarke (Return to Forever). Además, la manera en que Jaco utilizaba sin precedentes los armónicos como dispositivo melódico, así como la inconfundible voz que sabía extraer del bajo sin trastes (un recurso muy a menudo copiado) lo convirtieron en un auténtico revolucionario.
Rápidamente los bajistas de todas partes hicieron suyo el mensaje de Jaco. En un período en el que Stanley Clarke representaba un nuevo estándar de referencia para el bajo eléctrico, muy marcado por las innovaciones que Larry Graham hizo en la técnica de tocar con el pulgar, llegó Jaco con un concepto totalmente diferente. Inspiró a toda una generación de músicos para que exploraran nuevos sonidos y les desafió a profundizar su técnica con el instrumento. Como el discípulo de Jaco Jeff Andrews reconoce:
Jaco fue un guía para muchos. Nos enseñó que el bajo podía ser como cualquier otro instrumento, como un piano, una conga, un saxofón. Hizo que muchos instrumentistas tomaran conciencia de ello.
Mark Egan, que tuvo a Jaco como profesor privado de bajo en Miami durante el verano de 1973, recuerda el gran impacto que Jaco ejerció sobre él en esos tiempos:
Había escuchado mucho a Stanley Clarke y estaba muy impresionado con lo que había hecho con la banda Return To Forever. Pero armónicamente hablando, el enfoque de Jaco era mucho más avanzado, y tocaba con una intensidad y actitud aterradoras. Ésta fue una de las cosas que me enseñó en sus clases. El simple hecho de tocar con él, de estar con él en la misma habitación, me enseñó a interpretar la música con una especie de convicción que hasta la fecha desconocía por completo.
Poco tiempo después de la aparición simultánea de los álbumes Jaco Pastorius y Black Market en el verano de 1976, Jaco se convertiría en uno de los músicos más solicitados en los estudios de grabación. Sumido en una actividad frenética, Jaco apareció en los álbumes del guitarrista Al Di Meola de Return To Forever (Land of the Midnight Sun, Columbia), Ian Hunter (All-American Alien Boy, Columbia) y la cantante y compositora de pop-folk Joni Mitchell (Hejira, Asylum). Y al mismo tiempo que colaboraba de manera impresionante en los proyectos de Di Meola y Hunter, con las arriesgadas líneas de bajo funk que eran marca de la casa y sus típicos solos exhibicionistas a medio tema, su trabajo con Mitchell es el proyecto de colaboración más destacable de este período sumamente productivo.
En Hejira, un álbum arriesgado y enigmáticamente bello que desprende una emoción profunda fuera de lo común, no vemos a Jaco como un virtuoso solista, sino como un acompañante lleno de sensibilidad y apoyo melódico a la poesía que Mitchell sabía insuflar tan bien en su música.
Este impresionante tema incluye un numeroso coro de bajos pregrabados y también muestra la primera grabación de la manera en que Jaco utilizaba los falsos armónicos, meses antes de su célebre introducción de «Birdland» en el álbum que Weather Report publicaría en 1977, Heavy Weather. En Hejira se puede ver por doquier el uso que Jaco hizo de los inconfundibles armónicos de «Portrait of Tracy», un recurso particularmente efectivo en «Coyote», el tema cargado de ritmo y groove que abre el álbum, así como en «Black Crow». Jaco además consigue sacar de su bajo sin trastes una misteriosa calidad vocal en la melancólica «Refuge of the Roads», tema que se convierte en una de las declaraciones de intenciones más profundamente enternecedoras y conmovedoras que Jaco hizo a su instrumento.
En una entrevista de 1978, Jaco habló con el periodista Clive Williamson de la BBC sobre su colaboración inicial con Joni Mitchell.
Yo no sabía nada sobre Joni Mitchell, ni siquiera había escuchado su música. De hecho, tampoco había escuchado nada de Weather Report antes de unirme al grupo. ¿Sabes?, soy padre. Mi hija tiene casi ocho años, y desde que nació, no he tenido tiempo de escuchar música, por lo tanto no estoy muy al día de todo lo que acontece. Conocía la música de Miles Davis, Coltrane, James Brown y los Beatles. Conozco también lo que hace Frank Sinatra. Eso es lo que escuchaba. Pero una vez nacieron mis hijos empecé a trabajar a contrarreloj y no tenía tiempo para escuchar música. Por eso no conocía la música [de Joni], pero ¡fue divertido empezar desde cero y ofrecer mi grano de arena! Fue una agradable combinación, en especial en el álbum Hejira. El tema en sí, «Hejira», me gusta de verdad. Creo que ésta es la primera canción que hice con ella.
Desde un punto de vista musical, Jaco era para Joni el bajista de sus sueños. Como ella misma explica a Bob Bobbing para Portrait of Jaco: The Early Years:
Los bajistas con los que había trabajado hasta entonces sólo sabían tocar en compases de cuatro tiempos, ¿sabes?, como si tocaran una polca. No sabían ver las formas que la música adoptaba ni tampoco dónde se encontraban los puntos climáticos. No lo entendían. Así que tenías que esperar a que se presentase alguien como Jaco, con un pie en el rock & roll y otro en el jazz. Cuando llegó la hora de las actuaciones, Jaco hizo todo lo que yo esperaba de él, es decir, hacía un contrapunto más clásico en mis melodías, y dejaba espacio, y luego pasaba a otro motivo, y luego dejaba otro espacio, ¿sabes?, absorbiendo y fluyendo con la música. Además, se interrelacionaba con las letras de la canciones, ponía su nota de humor en los lugares precisos.
Es decir, allí había una personalidad que se merecía estar en primer plano. Conceptualmente éramos almas gemelas. Y para mi asombro, no sólo hacía algunas de las cosas que yo le pedía, sino que tocaba motivos de Stravinsky de un nivel medio-alto y los encajaba en los lugares precisos. La elección de las notas y el enfoque estaban muy cerca de lo que yo intentaba conseguir. O sea, que era algo así como el intérprete de mis sueños, porque no tenía que darle instrucciones de ningún tipo. Simplemente le podía dejar hacer y celebrar cada una de sus decisiones.
Mitchell añade que, antes de conocer a Jaco se sentía frustrada por el poco juego que le ofrecían otros bajistas. «Empecé a tener una visión muy clara de lo que debía hacer el bajo, y esa visión era contrapuesta a lo que se había hecho con el bajo hasta ese momento», le contó a Bobbing.
No entendía por qué había tanta libertad en los agudos y los graves estaban tan bloqueados. No paraba de hacer sugerencias a mis bajistas: ¿Por qué no dejar más espacios en blanco, como en la música clásica, y entrar de manera más fluida en los agudos y así ser más expresivos? Yo les cantaba la melodía a los bajistas y les pedía que la tocasen, pero ellos se negaban. Por aquel entonces no había muchas mujeres que instruyeran música y a veces los bajistas se sentían algo molestos ante esa actitud. Una vez, mientras ensayaba con un bajista, ahora no recuerdo su nombre, tras darle unas cuantas instrucciones, me dijo: «Mira, Joni, en Florida vive un bajista algo rarito que toca con Phyllis Diller y Bob Hope. Quizá él te guste». En otras palabras, ese bajista pensaba que lo que le estaba pidiendo era una locura, y que lo que Jaco tocaba también lo era. No había nada de admiración en sus palabras; para ese bajista Jaco era algo rarito. Yo era rarita y Jaco también lo era, de manera que supuso que ambos congeniaríamos.»
Continuará…







