Muse: un paso al frente con The 2nd Law

Su sexto trabajo hurga en leyes físicas y galerías de sonidos 



A Muse nunca se les podría acusar de aburridos ni acomodados. Siempre, a su manera, buscan pisar nuevos terrenos (o por lo menos pisar los mismos pero con diferente calzado). La segunda ley de la termodinámica parece enmarcarlo todo en este nuevo esfuerzo grupal de la (quizás) mejor banda de la actualidad. Desde su portada, colorista e impactante, con ese mapa de circuitos cerebrales como bandera, hasta un más que potable equilibrio en su nuevo muestrario musical, nada desentona en The 2nd Law.
Matt Bellamy ha escrito un álbum diverso, variopinto, con Queen como clara influencia, aunque no se pueden dejar de intuir riffs a lo Zeppelin en temas como Supremacy. Suena a Mercury en la balada Explorers. También destacan Panic Station (funk de impecable factura, a lo Stevie Wonder pre-ochentas) y Save Me (cantada por el bajista Chris Wolstenholme, una delicia pop). 
La polémica entre algunos puristas tal vez emane del uso de elementos electrónicos en algunos temas (Follow Me, Unsustainable). Pero ¿qué sería de Muse si cada disco que lanza no generara debates entre los que miran hacia adelante y los que miran hacia atrás?. Es inevitable y saludable que Bellamy y compañía precisamente busquen producir reacción y no inercia entre sus escuchas. La evolución es el sino de Muse. Bendito destino el suyo en tiempos oscuros de productos desechables.








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