Desde la apoteosis hasta el final inevitable
Los tres discos que siguieron al Doble Vida de 1988 elevaron a Soda Stereo hacia alturas al alcance de muy pocos. Volvieron la cara hacia el rock, hacia la distorsión controlada y la experimentación. El fenómeno Soda alcanzó niveles de paroxismo, lo cual terminó por descargar las baterías de la paciencia de Cerati, Bosio y Alberti. Les hizo plantearse disyuntivas personales y profesionales que terminaron por separar a la mejor banda de rock de Latinoamérica de todos los tiempos. Sin embargo, se considera el período tardío de Soda Stereo como el mejor de su producción creativa.
Vamos a las fauces del lobo y entremos de lleno en ese monolito llamado Canción Animal.
Canción Animal (1990)
Su obra cumbre. Su mejor disco sin duda. El grupo viajó a Estados Unidos para grabarlo en los estudios Criteria de Miami. Un hecho determinante fue el aporte musical de Daniel Melero, tanto en la composición como a las teclas. En todas y cada una de las canciones se nota la búsqueda de un lenguaje próximo al rock, incluso al hard rock. La producción combinó la crudeza con la profesionalidad. Cerati se superó con temas soberbios. «Es donde más nos distorsionamos, pero es este disco a su vez uno de nuestros puntos más altos» decía Gustavo en una entrevista. El portentoso riff de «Un millón de años luz» es toda una revelación. Sobresale «Té para tres», un sentido tema dedicado a su padre. Contiene el himno definitivo de toda una generación: «De música ligera». La evolución de la banda como intérpretes era constante y tuvo su cénit en Canción Animal. El recital en la Avenida 9 de Julio de Buenos Aires, ante 250 mil fieles, sirvió como colofón a su ascenso a los altares del rock. Temas claves: De música ligera. Hombre al agua. Canción animal. Un millón de años luz.
Dynamo (1992)
El sexto disco de Soda fue concebido como la antítesis de Canción Animal. Para muchos es su mejor disco. Dynamo es una verdadera obra de arte, rebosante de imaginación, fuerza y afán de experimentación. Exploraron con buen gusto el shoegazing y la música electrónica. Para Cerati es el disco donde llegaron a picos de emoción más altos. La distorsión y tratamientos diversos al sonido de guitarra fueron el principal síntoma de las búsquedas sonoras de Gustavo. Como anécdota, es el último disco con participación de Melero. A pesar de una tibia recepción por el público y crítica (venir luego del Canción Animal no es cualquier cosa) con el tiempo se ha convertido en un clásico y pieza insustituible dentro del legado de Soda Stereo. Temas claves: Primavera 0. Fue. Luna roja. Secuencia inicial. Texturas.
Sueño Stereo (1995)
El canto de cisne de los Soda fue el fabuloso Sueño Stereo. El larga duración con el contenido más diverso de su carrera. Decía Cerati que si Dynamo fue su Rubber Soul, Sueño Stereo fue su Revolver. Grabado en Buenos Aires, fue concebido a lo largo de dos años y medio, originalmente como un disco doble, cosa que fue inviable por imposición de su nueva compañía de discos. Se grabaron algunos temas, dentro del estilo ambient, para ese hipotético segundo disco («Planeador. Sonoman. Coral. Superstar») pero quedaron relegados para el Comfort y música para volar. Este trabajo tuvo un gran éxito y es considerado un referente por su variedad estilística: el britpop de «Caminando por Roma», la delicadeza acústica de «Crema de estrellas», el pop sintetizado de «Zoom». Incluso contiene una sutil suite final, de regusto ambient y electrónico, con los tracks «Planta», «X-Playó» y «Moiré». Sueño Stereo fue la mejor manera de irse con elegancia. Temas claves: Ella usó mi cabeza como un revolver. Zoom. Caminando por Roma. Disco eterno.
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