Los Smashing Pumpkins. Admito que fuí de los primeros en abandonar el barco de Corgan cuando empezaron los cambios de estilo, de inspiración y de integrantes. Así como enloquecí con el épico Mellon Collie and the Infinite Sadness y el creativo Siamese Dream, también perdí la razón (negativamente) con la tibieza del Adore y directamente desterré los Machinas y Zeitgeist (que salvo algunas canciones, desmerecen viniendo de los Pumpkins). Billy Corgan, genio de pura cepa, nunca ha sabido equilibrar sus dotes musicales con las cumbres nevadas de su gran ego. Eso es lo que ha lastrado, además de otros grandes detalles, la estabilidad del grupo y la calidad variable de sus discos. El último vestigio de los Smashing clásicos se marchó con el baterista Jimmy Chamberlin. Pero aquí es cuando se produce la encrucijada. Dos caminos y Corgan supo tomar el adecuado. El regreso a la inspiración y el espíritu rock.
Reclutó a un joven baterista llamado Mike Byrne, un verdadero portento de 22 años, para componer a la antigua usanza: Corgan y un batería. Así empezó en Chicago a finales de los ochentas. El regreso a las raíces. El resultado es el grandioso proyecto sonoro llamado Teargarden By Kaleidyscope. Una obra de 44 canciones que abarcará un período de varios años y del que ya han salido dos Eps: Vol. 1: Songs for a Sailor y Vol. 2: The Solstice Bare.
Un total de 10 canciones se incluyen en estas dos primeras entregas, cargadas del espíritu psicodélico de los primeros tiempos. Para las últimas dos canciones de estos Eps, «Lightning Strikes» y «Owata», se hizo patente la participación de los dos nuevos integrantes de la banda: Nicole Fiorentino al bajo y Jeff Schroeder a la guitarra. Un line up potente y comprometido con la música.
Teargarden By Kaleidyscope se distribuyó gratuitamente por internet, conforme se iban grabando los tracks, entre diciembre de 2009 y mayo de 2011. «A Song for a Son» fue la primera canción. Más que una canción es todo un himno. Una verdadera joya con reminiscencias al Stairway to Heaven. Una gran y prometedora entrada. «Widow Wake my Mind» es totalmente Siamese Dream pero con la estrenada madurez de su compositor. «A Stitch in Time» tiene una dinámica base de guitarra acústica y celestiales fraseos de mellotrón, una tema enorme. «Freak» se lanzó como single promocional y cumplió a cabalidad. Una pista sin mácula. Dejo para el final la gran canción de estos Eps: «Lightning Strikes». El aliento y la contundencia de Mellon Collie. Fuerza y determinación a lo «1979» o «Jellybelly». Perfecto.
Los siguientes trece temas del gran proyecto los tendremos en pocos días con el lanzamiento de Oceanía. El nuevo material ya se ha podido oír en los directos y promete mucho. Billy Corgan renace de sus cenizas y afila sus armas contra las piedras. Su ego al fin y al cabo le ha dado la determinación para volver. ¿Será para quedarse?.
Copyright © 2012 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.