[Ricardo Portman] @ecosdelvinilo | @ricardoportman_
Jack White acaba de publicar su mejor disco de los últimos doce años de andadura como solista. Sí, desde Blunderbuss no lanzaba un álbum tan potente, homogéneo e imbatible. No Name resonó en el mass-media-planet porque se regalaba (junto con cualquier compra) en las tiendas de Third Man Records. Sin títulos de canciones, sin portada. Esas copias ya son objeto de culto y coleccionismo. Ahora, esa pieza cargada de electricidad ya es de dominio público.
Una primera escucha de No Name me deja claro de cuales fuentes bebió White para esta producción: Led Zeppelin, Black Sabbath, ZZ Top, The Allman Brothers, Jimi Hendrix y sobre todo bebió de su propia fuente, de lo aprendido y sobre todo de lo que no le funcionó en el pasado. Estoy convencido que Jack White se guió por el deseo de hacer el disco que realmente deseaba escuchar como melómano, sin experimentos ni búsquedas innecesarias. It’s only rock n’ roll (but I like it).
No Name abre con la barbaridad más absoluta que escucharás: Old Scratch Blues. Guitarras a lo Tony Iommi, melodías muy Robert Plant y desarrollos en la arquitectura instrumental propios de Iron Butterfly. Le sigue Bless Yourself, himno contundente que ondea la bandera del más vitriólico hard rock británico. Luego llegamos a la primera parada en los claroscuros y el tight-but-loose: That’s How I’m Feeling, con versos cargados de savoir faire y estribillos hormonados. En It’s Rough on Rats (If You’re Asking) nos vamos al Houses of The Holy o al LZ IV (es que hasta me imagino al bueno de Jack tocándola con una Danelectro pensando en Over The Hills and Far Away y en When the Levee Breaks).
La psicodélica, funk y spoken word Archbishop Harold Holmes podría haber entrado perfectamente en el Electric Ladyland de Hendrix (¿hace falta agregar algo más sobre la calidad de esta canción?). Dando una larga pirueta en el espectro llegamos a Bombing Out, que es garage rock rasposo y humeante de manual. What’s the Rumpus? tira al monte del Physical Graffiti, con un contrapunto guitarra/base rítmica que vale su peso en oro. Tonight (Was a Long Time Ago) nos hace caminar por la senda del hard rock clásico cargado de riffs asesinos. El blues-alternativo-a-lo-white rompe en Underground, una tonada rica en slide cortante y toneladas de eco y reverb en la voz. Por otra parte, Number One With a Bullet es casi un tema three-chords a lo The Police durante los primeros compases hasta que desemboca en un delta de estribillo punk rock.
Morning at Midnight es la canción que más me hace mirar hacia el registro patentado de JW, siendo un corte que pudo entrar en cualquiera de sus discos anteriores o incluso en alguno de The White Stripes. Otro salto parabólico de estilo hacia el london-punk en modo The Clash lo encontramos en Missionary, cuyos riffs en las estrofas me llevan de la mano a ¡Clash City Rockers!
El track final, Terminal Archenemy Endling, incide en la alargada sombra de Led Zeppelin y como sus sonidos discurren por el torrente sanguíneo de Jack White. El más inquieto de nuestro mayores musicales casi nunca decepciona, suele cumplir con creces, pero con No Name llegó a otro puerto de montaña, al viejo hogar de los sonidos clásicos. A Jack White se la suda todo (o casi todo) y en esta era de las putas estrellitas del algoritmo se hace presente en el lento sepelio de la música popular, tal como la conocíamos, con un álbum brutal y descarnado bajo el brazo.
Sobre el autor de la crítica:
RICARDO PORTMAN: Fundador y editor de Ecos del Vinilo, es periodista y crítico musical, criado y alimentado por el rock n’ roll; creció a la vera de The Beatles, los Stones, The Doors, Pink Floyd y Queen, compañeros de viaje que fueron nutriendo el banco de datos de una mente que siempre se ha movido en acordes, estrofas y vinilos. – @ricardoportman_ | @ecosdelvinilo
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