Les contamos su directo en Noches del Botánico
[Andrea Colino] @ecosdelvinilo | @andreaacolino
Santero y Los Muchachos
Iba con prisas, sudando mientras corría Avenida Complutense arriba, cuando escuché el primer acorde del Santero Y Los Muchachos. Esa angustia por llegar a medias se me pasó enseguida. La energía de camaradería, buenrrollismo y algo de carpe diem de los valencianos que el martes 2 de Julio llenaban el maravilloso recinto de Noches del Botánico me llegó directa como una flecha al corazón, y se reprodujo por segundo llenando mi cuerpo de paz y disfrute. Eso es lo que Santero y Los Muchachos hacen.
Los tres integrantes de la banda son tres maestros a la hora de hacer rock de calidad, del que cuenta historias y se convierte en la banda sonora de recuerdos. Del que te hace abrazar a tus amigos mientras gritáis Abrácese Quien Pueda. Creadores de momentos les llamaría, y bajo mi punto de vista no hay talento más valioso que ese.

Acompañados por otros cuantos musicazos encima del escenario, estos valencianos se marcaron un concierto de esos que apetece presenciar aun sin saberte las canciones. De los que te hacen mecerte en el sitio mientras el sol se pone, cerveza en mano. De los que recuerdas con una sonrisa y piensas “Me alegro de haber ido”. Todo ello gracias a un repertorio variado, un poquito de cada uno de sus tres discos: por ejemplo El Perdedor de su segundo álbum Rioflorido (2019), Homenaje de su primer trabajo Ventura (2017), o Sálvame de Mí de su más reciente disco Royal Cantina (2022) con la que cerraron un set redondo.
Invitados especiales hicieron de este concierto uno a destacar en el recorrido de estos valencianos, pues durante Ventura les acompañó la cantautora española Travis Birds haciendo segundas voces y cantando alguna que otra estrofa, mientras que para Estamos Bien sacaron a Coque Malla quien nada mas acabar afirmó con confianza que Santero y Los Muchachos es “la mejor banda de rock del puto país”. Yo no sé si haría semejante declaración, pero desde luego saben montar una buena fiesta.

Ben Howard
Y de una atmósfera vibrante y oxigenada, a otra apelmazada y envolvente. El concierto del británico consistió en una hora y media del artista currando por él y no por la audiencia, un poco lo contrario al anterior. Esto no tiene por qué ser ni mejor ni peor que lo otro, pero está claro que la sensación que te llevas como espectador es diferente. Ben Howard dio un espectáculo de sus obras más producidas y menos orgánicas, quitando su obligatoria rendición de Keep Your Head Up (que si no hace, posiblemente salga del recinto linchado) y la sorprendente Small Things que agradecí muchísimo pues es de mis canciones favoritas de él.

Dejando de lado lo natural que caracterizaba sus orígenes, el cantante tocó temas especialmente sacados de sus dos últimos discos, Collections From The Whiteout (2021) y Is it? (2023), que se caracterizan por tener bases y producciones más pesadas que sus primeros trabajos como Every Kingdom (2011) o I Forget Where We Were (2014). Abrió con Richmond Avenue y Days of Lantana, para continuar con Black Flies, Follies Fixture, Buzzard y Nica Libres at Dusk, el único tema de su tercer trabajo Noonday Dream (2018), que marca la transición de su carrera.
Le acompañaban una batería, varios sintetizadores, un par de teclados, otra guitarra a veces y un bajo muy de vez en cuando. Una banda cuya presencia llenaba todos los huecos posibles con pequeños arreglos, sin dejar espacio para la naturalidad de los silencios y definiendo el espectáculo como un directo de sonido atmosférico apelmazado a veces que no dejaba diferenciar una cosa de la otra.

Un concierto algo decepcionante pero a la vez refrescante, pues pocas veces vemos a artistas creando por ellos mismos y no por los demás. También son pocas las veces, paradójicamente, que vemos a artistas pronunciarse política o socialmente en esta industria, y siguiendo su íntegra línea Ben Howard lo hizo, sigilosamente. Pegatinas en sus pedales pedían la libertad de Palestina. Sin necesidad de hacer ningún comentario, tan solo con ese gesto de solidaridad, el británico se puso del lado correcto de la historia e hizo más ruido así que muchos otros. La resistencia silenciosa sigue siendo resistencia.

Sobre la autora del artículo:
ANDREA COLINO: Inspirada, apasionada, bastante intensa y aprendiendo a compartir todo ello con el mundo. – @andreaacolino | @andreaacolinoph
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