Chilango Review: Natalia Lafourcade

Chilango Review: Natalia Lafourcade

Ignacio Alcocer desde México nos acerca al nuevo disco de la artista, De Todas las Flores

[Ignacio Alcocer] @ecosdelvinilo | @i_alcocer

Apenas hace unos días publicó la cantante mexicana Natalia Lafourcade este nuevo álbum, con todos los temas incluídos de su propia autoría -lo que no había hecho en 7 años-, y grabado con el productor Adanoswky y un equipo de músicos envidiable como el guitarrista Marc Ribot (Tom Waits, Caetano Veloso), Sebastian Steinberg (Bajista de Fiona Apple) y el baterista/percusionista francés Cyril Atef. Si no lo han checado, denle play ahora. A mí me pareció un disco muy íntimo, un poco más experimental que sus trabajos anteriores y que confirma la madurez que esta cantante mexicana ha alcanzado en los últimos años, como intérprete y compositora.

Si me preguntaran sobre qué escuchar primero, váyanse directo al segundo tema «De todas la flores«, el primer sencillo promocionado del álbum y el que le da su nombre, perfilando además el estilo acústico y relajado de todo el álbum. Una bossanova melancólica y rica al mismo tiempo, que habla sobre un antiguo romance (en Madrid), de esos que se piensan con nostalgia porque sólo dejan recuerdos lejanos, que se terminan marchitando como flores sembradas en tierra estéril. Después pueden seguir con «Vine solita» o «Llévame viento«, temas sumamente espirituales y honestos, que te hacen sentir en comunión con la vida (inspirados por un viaje a Perú que hizo Natalia), que muestran la densidad sonora que la artista se atreve a alcanzar y que juegan con las atmósferas de forma tan etérea como lo haría, no sé, el piano de Debussy, o alguna de las bandas sonoras de Gustavo Santaolalla. Luego dense una refrescada de cuerpo con «Caminar bonito«, un bolero súper rico, o con «Canta la arena«, tema cálido y alegre con aires caribeños, inspirado en una de las playas favoritas de la cantante.


Para quienes no conocen mucho sobre Natalia, digamos lo evidente: desde hace ya varias entregas esta artista nos ha dejado claro hacia dónde quiere llevar su carrera musical, abandonando su lado más «pop» y juvenil. Logró destacar bastante bien en esa etapa pasada, posicionando algunos temas que jamás olvidaremos haber cantado y hasta bailado a principio de los dosmiles, como «Busca un problema» de su álbum debut (Natalia Lafourcade, 2002), «Amar te duele» de la película homónima de Fernando Sariñana (México, 2002), «Ella es bonita» (Hu hu hu, 2009), o su encantadora versión en español de «Un pato«, de la banda sonora de la película de 2004 «Temporada de patos«, la clásica samba que hiciera famosa Joao Gilberto (aunque tampoco es original de él), y que ya había sido versionada en español por Sergio Corona en los 60s.


Pero ella dejó toda esa música fácil y comercial por una búsqueda fascinante, y mucho más compleja, de todos los ritmos y estilos que han influido en su vida personal y profesional y que definan su origen y el de su familia, su región, y su país. Desde los ritmos jarochos de su amada Veracruz, donde creció, pasando por otros sonidos del folklore mexicano como sones, jaranas, boleros (con un espectacular homenaje a Agustín Lara en 2012), ranchera, danzón, andina, ritmos afrocubanos, musica criolla y salsa, hasta intentar apropiarse estilos más «intelectuales» y tan exigentes como la trova, el canto de protesta y demás sonidos autóctonos de toda Sudamérica y de grandes cantautores como Mercedes SosaChavela Vargas o Caetano Veloso, cuyas composiciones se ha apropiado como pocos artistas contemporáneos lo han podido hacer. 

Si quieren una prueba de esto, sólo échense su versión de «Qué he sacado con quererte«, de la chilena Violeta Parra, su interpretación de «La Llorona«, el mundialmente famoso son popular Itsmeño, o el arreglo que tiene de «Tonada de luna llena«, del venezolano Simón Díaz, acompañadas por el legendario dueto de cuerdas «Los Macorinos» (álbum «Musas, un homenaje al folklore latinoamericano», 2017). En todos los covers que hace Natalia se derrocha siempre un sentimiento y una riqueza vocal que suele casi superar a las versiones originales.


Y hablando de sus composiciones propias… ¿cómo olvidar su disco «Hasta la raíz» (de 2015) y ese primer sencillo del mismo nombre, con un ritmo de huapango cálido y campirano, que llegó a ser escuchado (y cantado) prácticamente por todo el mundo hispano, con una letra bellísima que habla sobre sobre la identidad, sobre el apego, y sobre no poder ni querer dejar lo que es nuestro. 

Pero «Hasta la raíz» no fue un one hit wonder, pues en ese mismo disco Natalia nos rompió el corazón con temas como «Lo que construimos», una canción desgarradora sobre las historias de amor que se desmoronan (a pesar de todo lo que se intenta construir con ellas) y «Nunca es suficiente«, otra joya con un ritmos «retro» (que a remiten mucho a las baladas-pop de artistas de los 70’s como Janette), y que ademas volvió a grabar en versión cumbia en colaboración con «Los Ángeles Azules«, y con ello puso a bailar a todo México (de nuevo).

Recuerdo cuando ese disco se empezó a escuchar por todas las estaciones de radio, y que tras haber arrasado con todos los Grammys y Latin Awards ese año 2015, nos hizo re-pensar a esta joven cantante como una artista comprometida y que llegó para quedarse, a lado de figuras tan importantes del folklore latino-americano, y pop-latino, como podrían ser las oaxaqueñas Susana Harp, Lila Downs o la mexiquense Eugenia León… con sonidos nuevos y al mismo tiempo atemporales, inspirados en nuestras raíces latinas y fusionando lo moderno con la tradición como lo han hecho, no sé, Manuel M. Ponce, Oscar Chavez, Juan Gabriel, o Café Tacuba. Bueno, pues «De todas las flores» es el siguiente paso en su cada vez más interesante carrera, así que vale la pena darle una escuchada.

Natalia Lafourcade ha puesto muy en alto la música de nuestro país, lo que le ha valido varios reconocimientos no sólo como cantante, sino como activista y promotora cultural, entre ellos, el ser una de las 100 mujeres más influyentes de México (Forbes, 2020).

Sobre el autor del artículo:

IGNACIO ALCOCER: Chilango. Artista visual, publicista. Noctámbulo, tecnófilo, filósofo aficionado, padre amoroso, pet-friendly. Amo la música, desde lo más obscuro hasta lo comercialote. Toco guitarra, canto bien, bailo mal, escribo, paseo, degusto, voy a cines, museos, conciertos. Veo, escucho y leo todo lo que se deja. A veces defiendo las causas justas, la naturaleza, o las grandes ideas… o tomo algo con los amigos y solo vemos pasar la vida. – @i_alcocer

Copyright © 2022 Ecos del Vinilo. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.