Chilango Review: Para recordar a Vangelis

Chilango Review: Para recordar a Vangelis

Desde México Ignacio Alcocer nos acerca al recientemente fallecido genio griego

[Ignacio Alcocer] @ecosdelvinilo | @i_alcocer

Cuando escuché la reciente noticia de la muerte del tecladista, compositor y arreglista griego Evángelos Odysséas Papathanassíouf, mejor conocido en el mundo de la música como Vangelis, no solo me dieron ganas de llorar, sino que también pensé: “vaya, el tipo es una leyenda, creo que debería escribir algo al respecto”.

Podemos pensar que este artista no era precisamente joven (murió de 79 años), que ya había tenido una gran vida y que además nos deja un legado musical realmente espectacular.

Pero qué puedes decir que no se ha dicho, de un músico que empezó a tocar desde los seis años con su primer tecladito, que formó y colaboró en varias bandas de rock, grabó y produjo decenas de discos, fue un pionero del progresivo y de la música electrónica, compositor de música contemporánea y de algunos de los soundtracks mas memorables en toda la historia del cine. Creó música para documentales, teatro, ballet, TV, para mundiales de fútbol y misiones espaciales, además de ser prácticamente padre de los géneros que hoy conocemos como el Ambient o el New Age. Y que por si fuera poco, además desarrolló una interesante carrera como pintor.

Sería imposible hablar aquí de toda su obra, pero podemos hacer un pequeño listado de nuestras 5 composiciones favoritas, o de las más significativas para recordarlo. Sí, hagamos eso…

Ask The Mountains

(”Voices”, 1995)

No se preocupen, voy a mencionar todos sus soundtracks clásicos, pero quiero comenzar con esta elección, completamente personal (lo acepto), de una de las canciones mas bellas que he escuchado en toda mi vida. Está incluida en su álbum “Voices” de 1995, un álbum más vocal y menos conceptual que otras de sus producciones, pero en donde hace varias colaboraciones interesantes.

Como esta, con la cantante sueca Stina Nordenstam. La melodía hipnótica y minimalista del tema, junto con la voz inocente y tierna (casi infantil) de Stina, hacen esta canción una de las cosas más conmovedoras que he escuchado en toda mi vida. Agreguen a esto la letra poética y añorante, que habla sobre un rompimiento amoroso, y la canción es una bomba de sentimientos:

Pregúntale a las montañas / manantiales y fuentes / ¿Por qué esto no podía continuar?

Alpha

(“The music of Cosmos”, 1980)

Una de las piezas que más ayudaron a impulsar la carrera de Vangelis, por ser parte del soundtrack original de “Cosmos, A Personal Voyage”, la multi-premiada serie de documentales sobre el espacio creados por el divulgador científico Carl Sagan y televisados a principios de los 80s. Se sabe que muchas de las piezas usadas para musicalizar esta serie formaban ya parte de proyectos anteriores del músico. Y quizás ya ahorita, cuando vemos algunos de los capítulos, los recursos y efectos visuales se sientan ya un poco arcaicos (por no decir cómicos). Pero créanme, en su momento esa música, esas imágenes del espacio (obtenidas en su mayoría de las misiones Voyager), de la vida o de la naturaleza, y lo anterior combinado con esa forma tan única que tenían Carl Sagan para hacerte entender los secretos del universo, era simplemente fascinante. 

Le Singe Bleu

(“L’Apocalypse des animaux”, 1973)

Esta canción tan contemplativa, con tintes jazzeros que suenan a Miles Davis o a Chet Baker tocando en un club neoyorkino por la madrugada, forma parte también de el soundtrack de una serie documental llamada “El Apocalipsis de los animales”, dedicada al reino animal, y dirigida en 1972 por el realizador francés Frédéric Rossif. Recuerden que entre otras cosas, Vangelis fue uno de los músicos que en los 70s empezaron a usar sintetizadores para crear atmósferas etéreas, combinadas con instrumentos y sonidos acústicos. El ambiente tan cálido y delicioso que esta pieza crea es buena prueba de ello.

Tears in rain / End titles

(“Blade runner”, 1982)

Aquí me partí la cabeza pensando cuál de las dos piezas (del mismo soundtrack) es más memorable. Finalmente, dejé ambas.

¿Cómo no mencionar a Blade Runner en el legado de Vangelis?

Una de las historias favoritas no solo en el cine, sino en todo el mundo de la ciencia ficción, es sin duda esta adaptación fílmica de Ridley Scott sobre la novela clásica de Philip K. Dick “Do androids dream of electric sheep?”. Una historia de ficción futurista que además de ser visualmente impresionante, es bastante filosófica pues, mientras relata las aventuras de un detective del futuro que busca detener a un robot androide (replicante) fuera de control, la historia es pretexto para hacer hermosos planteamientos espirituales y existenciales sobre lo que significa ser humano, o estar vivo.

El primer tema elegido de este album, “Tears in rain”, nos remite precisamente a esa escena inmortal cerca del final de la historia, en la que un replicante -que se pensaba inmortal o invencible- se da cuenta de que su vida está terminando, y lo hace dando un monólogo que es casi un poema sobre lo efímero de la existencia, justamente conocido como “Tears in rain” o el discurso de los ”C-Beams“.

Y de la otra canción, que en el filme es usada en los créditos finales, ¿qué les puedo decir? Es una canción visionaria, música electrónica energizante de finales de los 70s (proto-electrónica, me atrevería a decir) y tan celebrada a través del tiempo que desde su lanzamiento se ha reutilizado en cientos de producciones (desde cosas muy buenas hasta comerciales terribles) y ha sido reinterpretada a través de las décadas por muchos artistas, músicos y DJs.

¿Qué más escuchar?

Si me costó trabajo elegir fue porque sin duda este soundtrack es, completito, una de las obras maestras de Vangelis. Existen otras bandas sonoras de este compositor, igual de celebradas, como la épica “1492: Conquest of Paradise”, de la película del mismo nombre, filmada también por R. Scott en 1992, y que narra los viajes a América de Cristobal Colón (interpretado por Gérard Depardieu).


O la igualmente memorable Chariots of fire” (Carros de fuego, 1981) con la que los ingleses acabaron de amar a Vangelis (y le dieron un Oscar), por el drama que cuenta sobre los atletas británicos que se entrenaron para las olimpiadas de Paris en 1924 (basta ver este video de Mr. Bean interpretando esta música en la inauguración de Londres 2012 para saber cuánto lo aman).

También pueden ir en orden cronológico por la obra de Vangelis (sobre todo si les gusta ver cómo evoluciona un artista), echarse un clavado en sus primeros años, cuando hacía cosas más rockeras progresivo-psicodélicas (como el álbum Earth, de 1973), ó escuchar un poco sus piezas más experimentales (como las de “Beauborg(1978), o “Invisible Connections” (1985), que son exploraciones sonoras y atonales bastante abstractas.

Pueden irse a sus composiciones más sinfónico/corales, como “Mask”, de 1985, ó “El Greco”, de 2007, ó pueden irse a sus sonidos más electrónicos-espaciales, como “Spiral” (1977), ó “Soil Festivities” (1984), que suenan mucho a lo que en esa época también hacían con sus sintetizadores músicos como Jean-Michel Jarre en Francia, o Tangerine Dream, y Klaus Schulze en Alemania (tristemente, este último también acaba de dejarnos).

Pero insisto, para mí Blade Runner es sin duda “la novena sinfonía” del músico griego, así que si no la han escuchado completa aún, corran a hacerlo ahora, es un verdadero viaje sonoro y espiritual, y hasta la fecha sigue siendo un referente básico y fuente de inspiración de muchos artistas. Y creo que este soundtrack es una forma muy correcta de acercarse por primera vez al legado de Vangelis, pues engloba muchos de los estilos que exploró en sus casi 60 años de carrera artística.

Listo, buen viaje amigos… 
musical para ustedes, y astral para Evángelos.

Sobre el autor del artículo:

IGNACIO ALCOCER: Chilango. Artista visual, publicista. Noctámbulo, tecnófilo, filósofo aficionado, padre amoroso, pet-friendly. Amo la música, desde lo más obscuro hasta lo comercialote. Toco guitarra, canto bien, bailo mal, escribo, paseo, degusto, voy a cines, museos, conciertos. Veo, escucho y leo todo lo que se deja. A veces defiendo las causas justas, la naturaleza, o las grandes ideas… o tomo algo con los amigos y solo vemos pasar la vida. – @i_alcocer

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