“Ha quedado como el mejor disco en directo jamás grabado en territorio español”
[Alfredo Duro] @ecosdelvinilo | @alfredoduro1
Pasados los años ya no queda duda alguna que ningún otro disco de música española que se grabe en directo podrá hacerle sombra a “Último Concierto”, el doble álbum con el que 091, después de quince años de trayectoria, decidieron poner el punto final a su carrera. Fue en un inolvidable concierto grabado en Maracena. Una hora y cincuenta minutos memorables en la que “Los Cero” hicieron un impecable recorrido por lo mejor de su carrera. Un concierto que no se guardó ninguna de las gigantescas emociones que flotaban en el escenario y entre los miles de seguidores de la banda que llenaron el recinto. Casi dos horas de adrenalina musical fraguadas entre la enorme belleza de las laderas de la Alpujarra y el mágico embrujo de La Alhambra. Desde las noches inagotables de la emblemática Fuente de las Batallas hasta los romances de frontera y las románticas narraciones que la historia contó con la rendición de Boabdil y el final del reino nazarí en tierras granadinas y del imperio musulmán en nuestro país disfrazadas de guitarras que evocaban la majestuosidad del Patio de los Leones y letras cargadas de emotividad reflejadas en la Torre de la Vela.
091 no puede etiquetarse como grupo maldito, pero sí como uno de los que recibieron más indiferencia y maltrato por parte de la industria musical de nuestro país. Eso explica su anticipado y prematuro adiós en 1996, justo en el momento en el que la banda gozaba de su máxima solidez y habiendo conseguido convertirse en una referente absoluto para todos los que pretendían encontrar en el Rock algún tipo de respuesta a sus necesidades artísticas más vitales. La creatividad de 091 había llamado la atención desde la publicación de sus primeros sencillos: “Fuego en mi oficina” o “Ella está después de la puerta”. Escuchar algo más tarde la canción de daba título a su primer larga duración, “Cementerio de Automóviles”, allá por 1984, suponía entrar directamente en el poético mundo en el que te sumergían las letras de José Ignacio Lapido. Un “rara avis” en el mundo de la composición. Capaz de agitar los corazones más férreos con enérgicas y crispadas guitarras al mismo tiempo que se deslizan frases cargadas de las más insondables contradicciones envueltas en esa hermosura que sólo las almas andaluzas como la suya son capaces de trasladarnos.
El “Último Concierto” de 091 podría haber sido grabado la pasada semana. Sería posible incluso que, con la tecnología actual, cualquier grupo de poca monta o alguno/a “artista” con cifras millonarias en sus ventas pudiera poner en el mercado un producto cuyo sonido pudiera servir de mentiroso envoltorio de la falta de talento. Todo lo contrario de lo que ocurre con la obra póstuma de “Los Cero” antes de volver en 2015 con su “Maniobra de Resurrección”. Aquella noche del 18 de mayo de 1996 en el Anfiteatro de Maracena, el sonido y la técnica se convirtieron en los mejores aliados de toda la verdad y honestidad oculta en las canciones de Lapido, José Antonio García y compañía. Esta es otra de las grandes virtudes que se esconden tras este legendario disco. Su sonido y producción tiene tanta vigencia y actualidad como ese “Que fue del Siglo XX” en que 091 ya se preguntaban por lo que fue de “King Kong, de los psicoanalistas y el jazz… del Dadá, del Big Bang y del “no pasarán? Ya se han quedado atrás”. Pero lejos de quedarse atrás, el “Ultimo Concierto” de 091 ha quedado como el mejor disco en directo jamás grabado en territorio español.
Sobre el autor del artículo:
ALFREDO DURO: La voz punk rock del periodismo musical y deportivo. Nos lo deja claro: “El bajo de los Sex Pistols no era yo. Lo siento. Era Sid Vicious, pero ya no está aquí. ¡Un tipo listo!”. – @alfredoduro1
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