Junto a Peninsular se presentaron en la Sala Sol de Madrid dentro de las Zahara Indie Sessions
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
El pasado martes 15 de febrero pisaba de nuevo la Sol de Madrid tras un tiempo en dique seco y lo hice para asistir a la primera de las Zahara Indie Sessions (adelanto del Festival Zahara Indie) organizadas por MusicHunters. Las bandas Peninsular y Peligro! se subirían al escenario: de los primeros no conocía nada y de los segundos un poquito. Llegaba con el folio limpio y eso me libraba de ideas preconcebidas.

Peninsular es un cuarteto cargado de ilusión, con un repertorio que me dejaba meridianamente claro cuales eran sus influencias (incluso uno de los temas me llevó por momentos al Mellon Collie de los Smashing Pumpkins, disco que es tierra consagrada) y sobre todo disfruté las fantásticas líneas de bajo, que eran canciones en sí mismas -gloriosos ese Rickenbacker y su ejecutante-. Su enérgica versión en castellano del White Rabbit de los Jefferson Airplane me recordó que esto de la música es algo que nos atañe a todos y forma parte fundamental de nuestra universal mind.

Tras una segunda cold beer llegaba el acto grande, la porción jugosa del pastel con Peligro! que en formato dúo (sin bajista) y con un par de aquellos se montaron en las tablas y poco faltó para que las astillaran porque Esther Oller (voz y guitarra of hell) y Pol Font (batería a lo jefe de galeras) son unas bestias maravillosas. Hacia mucho que no disfrutaba de un concierto-flashback que me regresara al rock alternativo de los noventa con tanta fidelidad y ferocidad, porque sí, Peligro! hacen honor a su nombre en el mejor de los sentidos.
Esther es quien Liz Phair hubiera querido ser. Así de claro lo digo. Con una voz salvaje, una labor a la Stratocaster libre, muscular y rasposa y sobre todo el indudable aura de fuckin’ rockstar, agitándose, haciendo muecas, dando patadas y retando a Pol a duplicar sus redobles; ‘The’ Esther me ha ganado para su causa. ¡Que freakin’ frontwoman!
Se me hizo cortísimo su directo (un real atentado para mi cuello y su flexibilidad porque no paré de seguir el ritmo con mis vértebras) con un repertorio vertiginoso y donde destaco especialmente su single más reciente JDT. Esa sensación de brevedad era inversamente proporcional a las dimensiones de mi disfrute.
Este concierto de Peligro! era el concierto que no sabía que necesitaba, así como la confirmación que en esto consiste el rock n’ roll: melodía, furia, amor, riffs, electricidad, sudor, sexo, fills, compromiso y entrega del músico al público. Peligro! me tienen desde ya en su hardcase.

Fotos: Ricardo Portmán
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