Concierto | Rufus T. Firefly y Maika Makovski: Esto es el oro de Erebor

Concierto | Rufus T. Firefly y Maika Makovski: Esto es el oro de Erebor

Les contamos sus presentaciones en vivo en el Tomavistas Extra en Madrid del 17 de septiembre

[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo 

Anoche, en el Tomavistas Extra, en el Ifema de Madrid, se puso un listón alto e importante para todos los conciertos de aquí a fin de año y más allá. Maika Makovski presentaba su disco MKMK, sólido, muy rocker. Rufus T. Firefly interpretaría íntegro su disco inédito El Largo Mañana. No era un recital habitual, no, esto tenía otros matices y no menos expectativas. Veredicto: La gloria, tanto para quien abría como para quien cerraba la doble tanda eléctrica.

Miss Makovski, nuestra mallorquina/macedonia/andaluza favorita saltaba con puntualidad al escenario, acompañada de una banda superlativa integrada por Mariana Pérez a la percusión, teclado y coros, Sam Bredikhin a la guitarra, batería, teclado y coros, Dani Fernández al bajo, teclado y coros y Adrián Martínez a la guitarra, batería y coros. Sí, como lo leen, todos multi-instrumentistas. La propia Maika pasaría de la guitarra al teclado y hasta a la batería. Mi quijada por los suelos.

Scared of Dirt destapó la caja de los truenos y os aseguro, a mi alrededor veía bocas abiertas. Esta jauría musical llegaba mordiendo. Lava Love, Reaching Out To You, The Gate, Number, Your Reflection, Purpose… los decibelios no bajaban ni un milímetro y todos los músicos parecían seguir un circuito de instrumentos: Mientras Maika iba del piano eléctrico a la raw guitar como si nada, transmitiendo verdadera alegría con su lenguaje corporal, Mariana nos llevaba en volandas desde la batería (qué fuerza, qué metrónomo) para luego irse al piano, y posteriormente a su set de percusiones, mientras Sam soltaba la Telecaster para sentarse al drum set. Adrián ’soleaba’ con filos y dientes y el jefe Dani al bajo, el jefe eh… porque sus killer lines crepitaban con rotundidad.

Maika, cada vez que nos hablaba lo hacía con una enorme sonrisa, feliz, liberada porque ella es una artista-de-conciertos y quería llegarnos desde su amor por el rock con sabor americano. Places Where We Used To Sit llegaba en la primera instancia de calma, con muchísima pertinencia para los que sufrimos la prisión de las sillas. 

Uno de los highlights de máxima exigencia, en cuanto a ejecución para la banda, fue su bestial cover de This Town Ain’t Big Enough For Both Of Us de Sparks. Bestial (otra palabra no le haría justicia).

Nos dicen que nos quedan sólo seis minutos ¿Le damos marcha?”. Maika y compañía cerrarían con las que quizás son mis dos canciones preferidas del MKMK: Love You Till I Die y I Live On A Boat. Un final apoteósico digno de una artista enorme que tiene además ojo de halcón para compartir sus sonidos con músicos soberbios. Chapó, Makovski, chapó.

Tras el intermedio llegaba la banda de Aranjuez, ‘la esperanza de toda la humanidad’ (me permito insertar uno de sus propios versos), Rufus T. Firefly. Este puedo decir que ha sido uno de los directos que he esperado con más expectativas, esperanzas y curiosidad, porque presentaban en directo, completo, sin pausas, su disco inédito El Largo Mañana. Sí, ya conocíamos tres de sus diez temas, pero dentro del contexto de la obra global es donde se podría colocar en su justa dimensión a Torre de Marfil, Lafayette y Polvo de Diamantes. 

Todo ha sido nuevo en este concierto. Rufus nunca ha jugado sobre seguro y afortunadamente apuesta por el long and winding road para llegar al escucha con cosas que decir. Su puesta en escena es una declaración de principios: Una pirámide invertida para mostrarnos (si los vemos de frente) a cada músico ocupando un lugar equitativo dentro del bodegón. “Somos personas las que tocamos, nadie detrás en las sombras” nos decía Victor Cabezuelo con emoción en la voz, al hablarnos del por qué la formación de la escuadra. Las luces ‘de la pirámide’ jugaban un rol muy importante, porque sumaban ese factor X discotheque-distópico, aportando nuevos mensajes desde sus formas (líneas, cubos). Todo estaba pensado y nada se dejó al azar.

¿Cómo se inicia un concierto? Con el big bang primordial de la batería de nuestra Bonham patria, Julia Martín-Maestro, tocando un rico patrón funky/soul, para que uno a uno se  fueran sumando los músicos: Juan Feo en las percusiones, Miguel de Lucas al bajo, Carlos Campos en la guitarra, Marta Brandariz en los teclados y coros y finalmente Victor en la voz, guitarra, teclados y good vibrations. Sólo el opening instrumental ya nos ponía como motos.

Templehof inició del setlist con timidez, llegando como el extraño que te saluda por primera vez. Admito que en los dos primeros números (le siguió la impresionante Torre de Marfil) el sonido jugó algunas malas pasadas -cosas del oficio- pero fue rápidamente solventado. Los siguientes números, El Largo Mañana y Esta Persona No Existe, me hicieron redescubrir a Rufus T. Firefly, una banda que ahora es otra (sin desvirtuarse nunca), más madura, con una intensidad en ondas de baja frecuencia y deep groove. Todos tocan con una emoción contenida, con flexibilidad y soltura. Tight but loose

Los temas se van sucediendo sin mencionarse sus títulos -sólo se anuncian dos de ellos en todo el concierto-. Quizás es mejor así. La primera canción enunciada por Victor fue Me Has Conocido En Un Momento Extraño De Mi Vida y la siguiente no necesitaba de presentación alguna, Polvo de Diamantes. Conforme avanza el cancionero el sexteto, en su pirámide, se crece. La delicada El Hombre De Otro Tiempo finaliza con el reconocimiento y el abrazo emocionado de Víctor y Marta -y no miento si digo que todos los presentes nos sentimos fundidos en ese abrazo- y tras esto llegaba una invitada necesaria: Anni B Sweet para repetir su participación vocal en Lafayette. Esto es un orient express, que baja sus revoluciones tras la preciosa Selene. Llega la pausa.

El grupo regresa a escena para un cierre de premio con algunas de las canciones de nuestras vidas. El viento helado y las primeras gotas de lluvia no empañan el momento -nada podría hacerlo-. Primero, Nebulosa Jade con un arreglo muy soft, en sintonía con este nuevo y suntuoso rhythm Rufus, para seguir con el último tema nuevo por interpretar, Sé Dónde Van Los Patos Cuando Se Congela El Lago, una composición deslumbrante, una nueva joya para la colección de RTF. Luego se embarcaron en la performance de una de mis canciones predilectas, y que nunca había escuchado en vivo, Un Breve e Insignificante Momento En La Breve E Insignificante Historia De La Humanidad, una maravilla que calza a la perfección con el registro black y con un guiño a Maika en los versos “suena de fondo el vinilo de la Makovski / su nueva mierda me ha llegado / estoy muy dentro”. Río Wolf cerró con la furia habitual, y personalmente me quedo con el momento del outro visceral de Victor y Julia, frente a frente, dejándose la piel. 

Dos de los discos del año (junto con el de Tulsa) se interpretaron anoche y con un arsenal de temas como estos no hay armisticios que valgan; toca rendirse y dejarse llevar por los efluvios de estas fuerzas de la naturaleza. Maika Makovski y Rufus T. Firefly son nuestros y nosotros suyos y esa sensación de íntima comunión es el oro de Erebor.

Fotos: Adrián YR Photography / Tomavistas

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