Concierto | León Benavente: Fue como subir a una noria

Concierto | León Benavente: Fue como subir a una noria

Les contamos su presentación en el Tomavistas Extra en Madrid del 18 de septiembre

[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo 

Para el cierre del Tomavistas Extra en Ifema de Madrid este sábado nos fuimos al encuentro de León Benavente, felinos insaciables de electricidad y músculo poético. Sus directos son nuevas leyendas de nuestra escena y se cumplió con la fama adquirida de cracks de las tablas.

Abrió Chaqueta de Chándal, banda integrada por Guillem Caballero (teclado, voces), Natalia Brovedani (guitarra) y Pocho Méndez (batería). Esto es kraut rock y psicodelia punk de alta cilindrada. Su recital echó toda la carne en el asador de los primeros compases y han cumplido con suficiencia el acto pre-leones. El momento cumbre: el tema Cayetana, que Natalia no dudó en dedicar con mucha sorna a su paisana Cayetana Álvarez de Toledo.

 

A continuación, el apocalipsis sonoro de nuestros Benaventes. Tras dos años sin tocar en Madrid, el cuarteto formado por Abraham Boba (voz, teclados), Eduardo Baos (bajo), Luis Rodríguez (guitarra) y César Verdú (batería) llegaba con hambre voraz y con la primera triada de canciones arrasaron con su poderío electro/rock: Cuatro MonosAmoComo La Piedra Que Flota, todas incluidas en su tercer álbum, el enorme Vamos a Volvernos Locos, trabajo que no ha podido presentarse en vivo con la amplitud merecida a falta de festivales por la pandemia. 

Sin apenas dejarnos recuperar el aliento se lanzaron a por un tema infaltable e infalible, Estado Provisional, que marcó un rompefuegos para la alternancia de números candentes con midtempos: Tipo D, Aún No Ha Salido El Sol, Celebración – Siempre Hacia Delante y Disparando A Los Caballos  (entre los primeros) y La Ribera, Ánimo, Valiente y La Canción Del Daño (entre las segundas). No faltaron las dedicatorias emotivas, en especial con su performance de Niño Futuro como tributo de Rafael Berrio.

La catarsis siguiente, impresionante y generalizada, producida por Ayer Salí, el himno de todos los que detestamos la sillas y la imposibilidad de hacer lo que ya se hace fuera (conciertos a la vieja usanza) es el que considero fue el momento cumbre de la noche. 

Ser Brigada, otro de los hitos de su cancionero puso fin a un inicio: el de poder ver en más escenarios a bandas que nacieron para el directo y los brazos en alto de un público ávido de adrenalina. Este sábado el concierto de León Benavente fue efectivamente como subir a una noria. Ya cuento los días para poder volver a verles sacándole chispas a sus instrumentos.

Fotos: Adrián YR Photography / Tomavistas 

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