[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
“My mamma told me / When I was a child / She said, ‘Son / Gonna have hard days”. El blues nunca estará fuera de sitio en estos días duros. The Black Keys no sólo son músicos, sino también freaks de la música, de su historia y raíces, y como tales grabaron un disco para sus héroes y para ellos mismos, Delta Kream, una pequeña obra de arte crujiente y reverberante.
Que se hayan valido de la participación en su estudio en Nashville del buen hacer de Kenny Brown y Eric Deaton (acompañantes de Junior Kimbrough y R.L Burnside) se ha notado con creces, no sólo en el resultado sonoro sino también en la sensación de gozo de Auerbach y Carney. El propio batería lo deja muy claro: “Estábamos grabando con estos tipos que tocaban con nuestros héroes. Fue literalmente el disco más fácil que hemos hecho”. Esto fue un día en el parque de diversiones para estos dos perros viejos del midwest.
Delta Kream va más allá del blues purista, expandiendo los arreglos hacia el territorio blues-rock vitaminado del duo, notándose especial la musculación instrumental en Mellow Peaches, Stay All Night y Sad Days, Lonely Nights (cuyos versos son los que encabezan este review). Por su parte Going Down South es un mantra pantanoso, guitarra slide asesina y golpes afilados en el bordón. Otro de los temas destacados (y uno de los blues más versionados a lo largo del tiempo) Crawling Kingsnake tira más por el espíritu jam session y la potenciación marca-de-la-casa de los graves.
Quienes busquen similitudes con placas tan célebres como Brothers, El Camino o Turn Blue aquí no encontrarán nada (afortunadamente); The Black Keys han dejado atrás la zona de confort de Let’s Rock para tirarse a un road trip de once lamentos ásperos y vibrantes. Este es un disco que estará tan lejos del trend/stardom como cerca del corazón del que escuche sin prejuicios. Let’s blues, fellas.
Copyright © 2021 Ecos del Vinilo. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.