Concierto | Melenas: Intención y espíritu en un teatro madrileño

Concierto | Melenas: Intención y espíritu en un teatro madrileño

Así fue el directo de la banda navarra del pasado 27 de febrero en el ciclo Madrid Brillante

[Amparo Pinar / Laura Vitalia] @ecosdelvinilo 

El pasado sábado 27 de febrero acudimos a un nuevo concierto del ciclo Madrid Brillante, esta vez era el turno de la banda pamplonica Melenas con su directo gratamente sorprendente, incluso en la sobriedad de un teatro como el Reina Victoria.

En España la puntualidad no está demasiado adherida a nuestro ADN, ni siquiera en un teatro. El público fue llegando gradualmente apurando hasta los últimos minutos, llenando el teatro hasta el aforo permitido finalmente. Había gran expectación y ganas de esta sesión matutina. Oihana (guitarra y voz), Leire (bajo y coros), María (teclados) y Laura (batería) salieron al escenario bajo un enérgico aplauso del público. En el ambiente se respiraba la alegría de los espectadores y también la de las artistas, que presentaban un año después su disco Días Raros, cuyo título parece una premonición del año en el que se publicó, en el que hemos vivido unos días de lo más extraños.

El sonido Reverbcore, fuzz pop de las pamplonicas dio comienzo con Volaremos, empezando de esta manera con el beat perfecto y el ritmo garaje pop más clásico de su anterior disco. Con sus teclados y sonido velvetiano hizo una intro más que adecuada a Ya no me importa, mucho más enérgica y con un mensaje optimista y empoderado.

A continuación, llegó el turno de Primer Tiempo, tema que abre el álbum Días Raros y que fue acogido con muchas ganas, consiguiendo una generosa ovación del público a su fin. Los coros, la distorsión, y la constante presencia del sintetizador le dan un carácter muy peculiar al tema. Tras esto, comenzamos a transcurrir por el viaje de Una voz y el potente protagonismo de su percusión, que creó un ambiente de lo más envolvente e intenso.

Tiene lugar entonces la primera pausa de la mañana, en la que agradecen la presencia de amigos y familiares y, como no podía ser menos, la alegría que les supone dar este concierto. En palabras de la propia Leire “Es una pasada poder presentar el disco un año después”.

Volvieron a la carga con la calmada 29 grados, para, a continuación, dar paso al  primer directo de Vals, intuyéndose cierta emoción y hasta un desafío puesto que se trata de un tema que con su peculiar compás y calidez popera envuelve hasta su delicado final.

Cambiaron de tercio para interpretar En Madrid, de carácter ruidoso, guitarrero y algo confuso pero que consiguió invadir de melancolía y nostalgia el teatro y los corazones de los allí presentes, recordando esos días en los que los planes por Madrid no se podían contar con los dedos de las manos. 

Llegó el turno de Despertar y Ya no es verano, con juegos de luces y una María que no paraba de bailar a los teclados, casi en trance. Se echó en falta el poder bailar pero por ahora nos conformamos con poder disfrutar de música en directo, se agradece y mucho. En palabras de Oihana: “Lo que antes era normal ahora es algo excepcional. ¡Qué ilusión!”.

Le siguieron la pegadiza Gira, y 3 segundos que dedicaron al director del divertido vídeo del tema, Iker Insausti, y a los mismísimos Beastie Boys. Se trata de una canción plagada de puro beat años 60 con mucha distorsión al teclado, quizá una de las canciones más brillantes y animadas de la banda. 

Continuaron con Los alemanes, y Ciencia ficción donde Oihana se soltó la melena, literalmente. Con Si tú me quieres y El Tiempo ha pasado, cedieron el protagonismo al sonido del órgano arrastrando al público a un estado de ánimo melancólico, cargado  de oscuridad y algo de liturgia. 

De cara a la parte final del concierto, volvieron a dirigirse al público: “Ojalá nos podamos ver a la próxima en mejores condiciones. Ya vamos acabando. Muchas gracias”. 

Eligieron No puedo pensar, para la recta final. Una de las canciones más destacadas y con mayor potencial y energía de la banda. Para finalmente terminar por todo lo alto con la fuerza de Cartel de Neón, última canción, y última de verdad, porque lamentablemente ahora ya no hay bises. Ojalá pudiéramos  habernos puesto de pie y poder despedirlas en condiciones. Y ojalá también que vuelvan los bises.

El grupo demuestra madurez musical y entendimiento, quizás sea porque tienen la experiencia de otras bandas o porque simplemente han llegado a esa compenetración que sólo algunas formaciones alcanzan. El ambiente de teatro le da un carácter especial, quizás demasiado sobrio para una banda garajera que muchas veces nos podría invitar más hacia la oscuridad y al dejarse llevar. Pero este formato también tiene sus ventajas y nos permite concentrarnos en las letras, en el mensaje, la intención y el fantástico dominio de los instrumentos de la banda.

Hasta que uno no ve una banda en directo, no entiende realmente su intención y su espíritu. Con el concierto de Melenas hemos captado su estilo fresco, propio y atemporal presenciando como se metieron al público en el bolsillo gracias a su brillante directo.|

Fotos: Amparo Pinar

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