“Comenzar a escuchar este disco es descubrir sin previo aviso una inesperada y fascinante descarga de embriagadoras sensaciones”
[Alfredo Duro] @ecosdelvinilo | @alfredoduro1
Un buen día, después de seis agitados años plagados de actuaciones en lugares de todo tipo, (un año y medio de ese tiempo dedicado a convertirse en Hamburgo en músicos de verdad), de vertiginosas grabaciones de discos cuyas canciones comenzaban a cambiar la vida de millones de personas y convertirse en el mayor icono musical de la época, The Beatles tomaron la decisión de decir basta y cambiar radicalmente su posición en el negocio de la música. Querían demostrarle al mundo y demostrarse a sí mismos que eran mucho más que un grupo de “Beat” o “Skiffle”, capaces de facturar números uno en las listas con la misma facilidad que componían cualquiera de sus canciones. Y es ahí donde surgió una maravilla musical llamada “REVOLVER”, séptimo álbum del grupo y punto de partida de un viaje sin retorno hacia la explosión de sonidos y composiciones que les elevaron a la cima de la inmortalidad de la música popular.
Desde su rompedora portada, obra del diseñador y fotógrafo alemán Klaus Voormann, hasta la última nota del disco, “REVOLVER” deja muy clara la necesidad del cuarteto de Liverpool de adentrarse en la psicodelia y en nuevos conceptos estilísticos. El disco marca la impresionante evolución de The Beatles a experimentos e innovaciones compositoras que se aprecian con extraordinaria elegancia en temas como “Eleanor Rigby”, “For no one”, “Here, there and everywhere” y, muy especialmente, en “Tomorrow never knows”. No conozco a nadie con un mínimo de buen gusto musical que no tenga el riff de guitarra de “Taxman”, la canción que abre “REVOLVER”, instalado en el salón central de su cerebro. Comenzar a escuchar este disco es descubrir sin previo aviso una inesperada y fascinante descarga de embriagadoras sensaciones porque la guitarra te penetra hasta donde nunca anteriormente había llegado el sonido “Beatle” y construye una especie de electroshock musical que pasa inmediatamente a la eternidad para acompañarte hasta el final de tus días. Es evidente que, entre ellos, se encuentra mi admirado Paul Weller que, en 1980, no tuvo reparo alguno en demostrar su fascinación por los Fabs copiando literalmente ese riff para la puesta en escena de su tema “Start”, cuando The Jam eran ya un grupo totalmente consolidado en la escena musical británica.
Lennon, McCartney, George y Ringo habían dejado claro en su disco anterior, “Rubber Soul”, su extraordinaria capacidad para evolucionar y desarrollar un sonido en el que su genuino sonido “Beatle” ya insinuaba que dejaba de tener límites. Ese tipo de límites quedaron definitivamente superados con la presencia en “REVOLVER” de “Love you to”, una canción con una indisimulada influencia de la música india que George Harrison había dibujado previamente en Norwegian Wood (This bird has flown). Nunca anteriormente un grupo occidental se había atrevido a hacerlo con la claridad y el convencimiento de The Beatles. La canción es otro paso gigantesco hacia el descubrimiento de las infinitas posibilidades que la música abría al explosivo talento del cuarteto de Liverpool. “REVOLVER” deja ver con nitidez que The Beatles se apartan definitivamente de la etiqueta inocente y poco arriesgada de sus primeros tiempos y que ha llegado el momento de atreverse con el lado más experimental, agresivo y underground que también ellos supieron ver antes que la gran mayoría. Muchas cosas empezaron a cambiar con la aparición de este disco. Cambiaron hasta el punto de coincidir con el definitivo despegue de un Liverpool FC que pocos años atrás se arrastraba por la segunda división pero que, de la mano del mítico Bill Shankly, comenzaba a ganar títulos y construir su leyenda.

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