Crítica | King Gizzard & The Lizard Wizard: Vuelta a la afinación microtonal y fantasía oriental

Crítica | King Gizzard & The Lizard Wizard: Vuelta a la afinación microtonal y fantasía oriental

[Amparo Pinar] @ecosdelvinilo | @Canela_molia

A la hora de elegir un estilo, KG&LW lo tiene claro, ¿Por qué conformarse con uno sólo? Lo mismo que a la hora de ser prolíficos. Desde luego se le podrán achacar muchas cosas a esta original banda pero no los periodos de inactividad, falta de creatividad o composición y publicación de nuevos álbumes. 

No han descansado desde su primer lanzamiento en 2012. Su muy dilatada carrera nos ha dado hasta 5 álbumes publicados en un mismo año (2017), y en cuanto a estilos, han sabido jugar y experimentar con una gran cantidad de géneros musicales de una manera muy digna y a la vez divertida. Estilos que hacen que sus discos tengan poco que ver entre sí: psicodelia, garage, rock progresivo, kraut rock, jazz, heavy, thrash metal, funk, blues, folk o como en este caso, música microtonal.

Este es el decimosexto álbum de estudio de la banda, que vio la luz el pasado y lejano ya, noviembre de 2020; y digo lejano porque tienen previsto sacar al menos 3 discos en el presente 2021. Sin ir más lejos, a finales de febrero estaba previsto el lanzamiento de L.W., probable continuación de K.G., aunque según sus declaraciones más recientes, su salida se verá algo pospuesta. 

K.G. (o Explorations into Microtonal Tuning, Volume 2), de eminente inspiración oriental, nace a raíz de la pandemia, lo componen y graban de forma separada cada uno de los miembros en su casa. Integrado por 10 temas, hace referencia y da continuidad al Flying Microtonal Banana de 2017 (Volume 1), en cuanto que utilizan la escala musical microtonal, tradicional de la música tradicional turca o árabe.

Inicia con una intro instrumental llamada como la banda, K.G.L.W. que da paso a un tema de energía y ritmo muy marcados; Automation supone un buen comienzo de disco, y toda una declaración de intenciones estilística. Carta de presentación de calidad, capaz de elevarte el ánimo; aunque como contrapunto tenemos cierta sensación agridulce de que al oír esta canción ya has oído la mayor parte del álbum. 

A partir de ahí, cabría destacar algunos temas como la lisérgica Minimun Brain Size, en la misma línea de sonido, instrumentación, registro, estado de energía, aunque llamativa sin duda por la letra, con coros susurrantes y estribillo con gancho.

En Straws in the wind el protagonismo vocal pasa a Ambrose Kenny-Smith, normalmente a los teclados; puede evocar en el comienzo y por el efecto de la voz a un sonido White Stripes, pero que rápidamente gira a lo oriental, jugando con todos los matices de la música microtonal de nuevo.

En Intrasport hay una intención claramente distinta, un toque más divertido con un bit dance muy marcado, que hace de ésta una de las canciones más reproducidas de la banda. Con reminiscencias noventeras, aunque sin abandonar el sonido oriental que prevalece en todo el disco, aporta un innegable toque de frescura. Don’t take it personally!

Honey es el tema más suave e intimista del disco; deja un registro en la memoria. Editado como primer single de K.G. el pasado julio, supuso el adelanto del nuevo material de los australianos en “mucho” tiempo, considerando la elevada actividad de la banda.  

Por último, destacar también The Hungry Wolf Of Fate, donde para finalizar el álbum, abandonan por un momento la sonoridad oriental para volver al sonido fuzz, distorsionado, y característicamente australiano, que nos sugiere a otras bandas como Unknown Mortal Orchestra (aunque con tintes algo más hardcore y stoner). Abriendo de nuevo las puertas a su creatividad. 

Como ellos mismos aseguraban en nota de prensa “K.G. es un trabajo independiente y también forma parte de un panorama musical más amplio. Pronto habrá más noticias al respecto: los fans de la banda saben que King Gizzard no hace las cosas a medias«.

Si L.W. estilísticamente será o no la segunda parte de una obra que compongan ambos discos, probablemente no lo sabremos hasta su publicación. Aunque a la vista de los dos nuevos singles que han sacado hasta el momento If Not Now, Then When, y O.N.E. estamos dudando de esa continuidad. Mientras INNTW sugiere una apuesta por dar un giro de estilo (algo que sucede incluso dentro de la propia canción) hacia un siguiente disco ¿más funk, pop progresivo?, parece que en O.N.E. la transición es la contraria, la de volver de nuevo al sonido de K.G., dando relevancia en este caso a la perturbadora letra y significado del tema.

Entre los foros de fans de la banda hay mucha diversidad de opiniones pero parece ser que K.G. ha sonado por lo general algo monótono y excedido en el toque oriental y abogarían por un ¿acertado? cambio de estilo para esta segunda parte. Es lo que pasa cuando lo tienen a uno tan mal acostumbrado a tanta variedad.

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