Yorke: “Habla de mirar al jodido diablo directamente a los ojos y saber que, sin importar lo que hagas, él va a reír el último y es real”
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
“Street Spirit es nuestra canción más pura, pero yo no la escribí, se escribió ella misma. Nosotros sólo fuimos sus mensajeros, sus catalizadores biológicos. Su núcleo es un gran misterio para mí. Yo nunca trataría de escribir algo tan desesperanzador. Nuestras canciones más tristes tienen en algún lugar al menos un tenue asomo de resolución. Street Spirit no tiene resolución, es el túnel oscuro sin luz al final. Representa toda emoción trágica que sea tan nociva que sólo el sonido de la melodía puede definirla. Todos tenemos una forma de tratar con esa canción. Se llama desapego. Especialmente para mí. Yo aparto mi radar emocional de esa canción, si no, no podría tocarla… me quebraría. Me desmoronaría en el escenario”. Así hablaba Thom Yorke de Street Spirit (Fade Out), el tema -junto con Fake Plastic Trees- que podría verse como el corazón, la fragilidad escondida, de aquel disco monumental titulado The Bends, el que para muchos es el mejor trabajo de Radiohead (yo me apunto a ponerle en la cima, seguido muy de cerca del OK Computer).
No es casualidad que Street Spirit cerrara el disco, así como que fuera el single final, lanzado el 22 de enero de 1996. Es la culminación del viaje roto de un Yorke inspirado líricamente por la novela El Camino Hambriento de Ben Okri, publicada cinco años antes, y en lo sonoro por los R.E.M. de la etapa Automatic for the People. Tampoco es un acto del azar que el siguiente sencillo de Radiohead tras Street Spirit fuera Paranoid Android, en la profundización de la tristeza más trascendente y hermosa de la década.
Sobre la letra Yorke ha confesado: “Es sólo un montón de mini historias o imágenes visuales, en lugar de una explicación cohesiva de su significado. Puse imágenes en la música pensando que transportarían el todo emocional de la letra y la música funcionando juntas. Eso es lo que quise decir con «all these things are one to swallow whole», me refería a la totalidad emocional, porque yo no la tenía en mí para articular la emoción… me quebraría. Nuestros fans son mucho más valientes que yo al dejar que esa canción los penetre, o tal vez no se den cuenta de lo que están escuchando. No se dan cuenta de que Street Spirit habla de mirar al jodido diablo directamente a los ojos y saber que, sin importar lo que hagas, él va a reír el último y es real, y es verdad. El diablo realmente va a reír el último en todos los casos sin excepción, y si me permito pensar demasiado en ello podría quebrarme. No creo que tengamos fans que puedan manejar emocionalmente la canción, por eso estoy convencido de que no saben de qué se trata. Por eso la tocamos hacia el final de nuestros conciertos; me drena, y me sacude, y me duele como la mierda cada vez que la toco, mirando a miles de personas aclamando y sonriendo, inconscientes de la tragedia de su significado, como cuando vas a sacrificar a tu perro y él va meneando la cola en el camino. A eso se parecen todos ellos, y me rompe el corazón. Ojalá esa canción no nos hubiera elegido como sus catalizadores, pero es así y no me hago cargo. Pide demasiado. Yo no escribí esa canción«.
La conexión con R.E.M./Automatic se refuerza en la paleta cromática del video de Street Spirit, dirigido por Jonathan Glazer, con ese gris superlativo y glacial que colorea una serie de escenas que superponen lo aleatorio, lo caprichoso, lo profundo y lo oscilante, con cambios de velocidad en las secuencias, yendo hasta límites de una lentitud de movimientos casi asfixiante. Es la sombría materialización de una canción generacional. Glazer seguiría colaborando con Radiohead, dirigiendo posteriormente el clip de Karma Police.
Street Spirit (Fade Out), primera canción de la banda en alcanzar el top 5 en el Reino Unido, se acompañó en su lanzamiento como sencillo por cuatro temas, varios de los cuales bien pudieron entrar en The Bends: Talk Show Host, Bishop’s Robes, Banana Co. y Molasses. El nivel de la banda iba como la espuma hacia las alturas y todo lo que generaban sobrepasaba a sus contemporáneos, incluso las canciones “descartadas”. Soy de los que sienten que si el quinteto se lo hubiera propuesto habrían podido lanzar un gran disco largo recopilando las caras B de aquella etapa.
Sobre Radiohead puedes seguir escribiendo, década tras década. Es normal seguir encontrando citas, detalles, figurantes ocultos tras protagonismos aparentes, y The Bends es el caldo de cultivo perfecto para estos hallazgos, porque es uno de esos discos que están más cerca de la literatura que del rock, serpenteando por senderos peligrosos donde si nos descuidamos podemos terminar impregnados de una melancolía instantánea y rampante. Cuando escucho Street Spirit (Fade Out) en este enero blanco, mientras miles mueren por un virus implacable, me estremezco con los versos “I can feel death / can see its beady eyes / All these things into position / All these things we’ll one day swallow whole / Fade out again”. Esto es realidad y pérdida, expresado con palabras y acordes que son de una pureza descarnada.
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