Les contamos su directo de este 19 de diciembre en El Volander en Valencia
[Guillermo Rodero Larraz] @ecosdelvinilo | @GuilleRodero
Voy apurado y no quiero. Carreras, nervios y mucho calor (en Valencia no existe el frío). Llego a tiempo, Rubén Pozo aún no ha salido a escena y El Volander sigue llenándose de música grabada. Ya son las siete. Al palo y gol.
Primera cerveza.
No esperaba escribir nada en este concierto y quedarme como espectador, disfrutón y sin mirar las cervezas que caen. Imposible.
Ya con el artista en el escenario, se deshacen las luces y su lugar lo ocupa la música. Brillante en el repertorio y en la ejecución. Hay que decir que no es fácil ofrecer un concierto para apenas 20 personas y en horario de «merendola» (como dijo el maestro). Algo que decirle al mundo es absolutamente perfecto; solo puedo decir gracias.
Segunda cerveza.
No me esperaba Llámame Brisa o Guitarra Española, pero ahí están haciendo como que todo va bien y que no pasa nada. Dando muestras de modernidad, Rubén nos obsequia con un pedal de repetición y para el eco, todo un descubrimiento. Si es verdad que Arquímedes dijo: «Dame un punto de apoyo y moveré el mundo«, se refería a Rubén Pozo con una guitarra y una armónica. Qué despliegue, oye. La Chica de la Curva sólo necesita de instrucciones al público para sonar como nunca antes.
Tercera cerveza.
Yo entré pensando que este hombre rebosaba rock and roll por los poros, pero únicamente hay que escucharle hacer unos pocos solos para saber que lo que rezuma es blues. Incluso hay guiños a épocas pasadas, pero eso puede dar más pereza. Por supuesto, se acordó de todas las salas en general y de El Volander en particular. El esfuerzo titánico que están haciendo las pocas aldeas galas que se mantienen es brutal. Las que no, también.
Cuarta cerveza.
No esperaba terminar el concierto gritando T-Rex desde el fondo de una barra, pero los planes no siempre salen bien. Acabado el concierto, el héroe va a por su mascarilla y nos regala una foto a los asistentes. Para mí (que como buen zalamero intenté sacarle la púa), Rubén Pozo tuvo mucho más. Abrazo, reconocimiento y muchas palabras bonitas. Gracias capo. Quién sabe si nos encontraremos en el AVE y podré volver a insistirte. Sino, ya habrá más. Ahora, si me disculpas, necesito comer algo.
Foto: @iamrockphoto | Instagram: iamrockphoto
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