Corgan: “Quiero sangrar pero en mi propia luz, no en la de Kurt Cobain, no en la de Perry Farrell”
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
“Hay una línea de la canción Rocket que dice ‘Bleed in your own light’. Quiero sangrar pero en mi propia luz, no en la de Kurt Cobain, no en la de Perry Farrell. Quiero bajar en mi propio maldito barco. De eso se trata”. Así explicaba Billy Corgan el tema Rocket, incluido en la quinta casilla del tracklist del inmenso Siamese Dream de 1993, el disco que literalmente le salvó a él y evidentemente a The Smashing Pumpkins.
Rocket fue el último tema suelto editado del disco y ciertamente era menos triste que Disarm (single que le antecedía) y más melódico que el sencillo que iniciaba esta etapa, Cherub Rock. La perfección, esa maldita bandera, es la que buscaba un Corgan lleno de incertidumbres y a la vez de poseedor de un ego voraz capaz de llevar al límite a sus compañeros de banda.
Así nos pintaba el panorama de las sesiones de grabación del disco el bueno del productor Butch Vig: «D’arcy se encerraba en el baño, James no decía nada, y Billy se recluía en la sala de control”. Corgan no se andaba con chiquitas y cuando no obtenía lo que quería de los otros entonces el grababa todo: los bajos de Wretzky y las guitarras de Iha. Y no tocaba la batería porque hasta ahí no llegaban sus capacidades. Pero forzando la cuerda, Jimmy Chamberlin, tras grabar eficientemente sus partes, se perdía durante días (estaba en sus peores momentos con los excesos). Tras una de las escapadas del baterista Corgan, en represalia, haría que Chamberlin tocara Cherub Rock hasta que le sangraban las manos.
Rocket es uno de los más claros ejemplos de un día de lucidez melódica de Corgan, así como un preludio de los registros alcanzados en el Mellon Collie and The Infinite Sadness. Las pulsaciones afiladas de la Stratocaster y la sólida pared de sonido creada por multiples pistas de guitarra podría verse como un abreboca para los futuros Thru The Eyes of Ruby, Here is No Why o Porcelina of The Vast Oceans.
Pero no todo fue tiranía en la materialización de Rocket (y de todo el Siamese Dream) porque el magnánimo Corgan cumpliría con el deseo de D’arcy de grabar una versión del Never Let me Down Again de Depeche Mode, que finalmente se incluiría como la cara B de Rocket. Este cover se grabó en la BBC, en una toma. Rocket tendría un éxito modesto si lo comparamos con la explosiva Today o la lacrimógena Disarm, pero es sólo una cuestión de números porque esta canción ocupa un lugar de privilegio entre los fans originales de la banda de Chicago.
El vídeo que acompañaba Rocket nos daba una pequeña dosis de infancia, de niños que juegan a viajar por el espacio en un cohete artesanal, y sí, ¿os suena de algo lo de un viaje estelar?. Tonight, Tonight bien podría verse como la hermana mayor de Rocket en espíritu visual. La tierra era demasiado cruel y dura con el frágil tirano Billy Corgan y lo mejor era poner los ojos en las estrellas y soñar con envejecer lejos del smog terrestre.
Copyright © 2020 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.

