“Un buen día, escuchando su primer disco, decidí que eran el mejor grupo que jamás había escuchado”
[Alfredo Duro] @ecosdelvinilo | @alfredoduro1
“This is the one” será la canción con la que, seguramente, me despediré de este triste mundo. El día que me vaya de aquí, veremos lo que tardo, estoy seguro de que la voz de Ian Brown estará pegada a la mano de la mujer que amo. Esa voz y esa mano me compensarán los años que he vivido y los que no viviré. Escuchar esa canción y hacerla parte de todo lo que desde aquel lejano 2 de mayo del 89 he vivido justifica mi vida y mi devoción por los Stone Roses. Esa es la palabra, DEVOCIÓN. Siento devoción por los Stone Roses y me considero uno de los tipos más privilegiados del planeta por la sencilla razón de que, un buen día, escuchando su primer disco, decidí que eran el mejor grupo que jamás había escuchado. Sonaba “I wanna be adored” y yo flotaba sin necesidad de cannabis de ningún tipo. “¿De dónde salen estos tíos?”. “De Manchester”. “¿Manchester?”. “No hay nada en Manchester”. “Allí sólo está el Manchester United y nosotros (soy del Liverpool) les ganamos siempre”. “No conozco un solo grupo bueno de Manchester”. “Pues estos son de Manchester”. “No quiero fumar más. Quiero seguir escuchando esto”. ¡Cómo sonaba aquello!
The Stone Roses fueron los precursores de lo que, posteriormente, sería llamado “sonido Madchester” ¡Ridículo! Nadie, y digo nadie, se acercó ni medio milímetro a su espectacular presencia, ni por supuesto, su sonido. Cuando Ian Brown, John Squire, Gary Mounfield “Mani” y Alan Wren “Reni” dieron vida a su primer disco, no tenían ni la más remota idea de lo que años más tarde iba a ocurrir en el Reino Unido con Oasis, Blur y toda la escena Brit Rock. La realidad es que ellos, sin proponérselo, cambiaron la forma de entender la música anglosajona en los años noventa. Y la cambiaron a lo grande. Dejando una colección de himnos que me han hecho llorar compartiendo su música con la gente que quiero, conmigo mismo, y en los conciertos en los que me acaba abrazando con aquellos ingleses que sentían esa misma fragilidad emocional que a mí me apartaba de este aburrido mundo. Éramos Stone Roses. Gente con recorrido musical que, sin embargo, se volvía a emocionar cuando sonaban los primeros compases de un disco irrepetible. Si no lloras mientras disfrutas de “She bangs the drums” o “Waterfall” es que no te has enterado de lo que la música te puede agitar. Si no lloras mientras suenan las primeras notas de “Made of Stone” es que tu alma ha caído en picado hacia ese mundo sin retorno en el que se ha convertido la industria musical. Si no lloras cuando, al despedirme, suene “This is the one”, no tienes alma.
The Stone Roses
(Silvertone)
Lanzamiento: 2 de mayo de 1989
Productor: John Leckie
I Wanna Be Adored
She Bangs The Drums
Waterfall
Don’t Stop
Bye Bye Badman
Elizabeth My Dear
(Song For My) Sugar Spun Sister
Made Of Stone
Shoot You Down
This Is the One
I Am The Resurrection
Todas las canciones compuestas por Ian Brown y John Squire.
Personal:
Ian Brown: voz
Mani: bajo
Reni: batería, coros, armonías vocales en Waterfall, piano en She Bangs the Drums
John Squire: guitarras, armonías vocales en She Bangs the Drums
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