Crítica | Marem Ladson: Frente a la desidia, tristeza e ira cíclica

Crítica | Marem Ladson: Frente a la desidia, tristeza e ira cíclica
Azul
[Mont Ventoux
★★1/2



[Azul Escolar] @ecosdelvinilo 

Si tuviera que elegir una palabra clave para definir este disco y lo que me ha transmitido por sus letras, sin duda sería intimidad. Me ha sorprendido gratamente con un estilo musical refrescante y el uso de las nuevas tecnologías en las voces e instrumentales. El nombre, »Azul», resulta totalmente adecuado; las letras y las instrumentales son algo »tristes» pero sinceras, en expresión pura y sin dobles filos de esos sentimientos »negativos». Quiero decir que podría ver la Época Azul de Picasso escuchando este álbum, y encajarían. Empecemos con los temas. 

El disco empieza con No sentir nada, en seguida hablaré en profundidad de la instrumental, pero por ahora os diré que la artista intercala sonidos muy distintos con gran acierto, que acompañan las emociones del tema de una forma sutil y te guían. El tema trata del desamor, »Por una vez quisiera pasar por tu portal y no sentir nada», en un principio parecería que la letra habla de un dolor que el tema no acompaña, por ser demasiado suave, pero ahora os cuento cómo este pequeño desajuste es precisamente lo que atrapa un poco al final del tema. En la instrumental aparece y desaparece la guitarra, libre de distorsión, los coros se mantienen con una melodía pegadiza y con palabras sueltas que refuerzan la letra principal. Ahora llega la parte que realmente me hizo recolocarme y prestar más atención a lo que estaba escuchando: el puente. Las notas se vuelven un poco más graves y el tono general de la canción baja un poco, llega a irritarme esa »desgana» con la que dice palabras tan duras, hasta que llega a mi oído derecho »Ojalá» y su eco veloz en el izquierdo; y el tema queda en stand-by unos segundos justo antes de empezar de nuevo. Todos los sonidos anteriores se empastan, la canción empieza a ganar fuerza y cuando más enganchada estoy aparece una guitarra que canta con un poco de distorsión, mientras la artista repite »Ojalá, ojalá no sentir nada». Ese sonido que alcanza al final es el que realmente me atrapa, el que realmente me interesa, me parece brillante y me deja con ganas de más, pero claro, si no hubiese ido construyendo esa emoción desde el primer momento no golpearía con tanta fuerza. Me parece un tema muy inteligente sin dejar de ser orgánico.

El segundo tema es Círculos, se trata de un corte tranquilo y redondo. Parece que cuenta una historia del pasado, de forma inmersiva y fresca. A parte de lo pesimista de la letra, esta canción no tiene un momento álgido que me llame poderosamente la atención, como la primera; lo que sí tiene es un cambio de voz, en el que la de la vocalista se robotiza. Le da un toque moderno y no está mal hecha, pero después de oír la voz cristalina de la cantante »sin filtros» no entiendo bien el por qué de este efecto. Se me ocurren algunos símiles, pero os los expondré en otro tema de este mismo álbum.



Hablemos de Savior. La cuestión es que este tema, en cualquier disco de habla inglesa de estilo lo-fi pop, quizá no sería tan llamativa. Pero después de esas percusiones casi de discoteca, distorsiones robotizadas, cambios de instrumento y de timbre… Este tema que empieza con un arpegio de guitarra y es el primero del álbum en inglés brilla como un faro. No tiene percusión, la voz no tiene efectos, y sólo están la vocalista y la guitarra. Esta es sin duda mi canción favorita, parece casi una carta de reconciliación con ella misma, que implica de alguna forma a otra persona. »Soy mi propia salvadora ahora». Como si le cantase a alguien que le ayudó de alguna a forma a descubrir que ella es su propio salvavidas. Hay susurros en algún momento de la canción. Es un tema melancólico, triste, ligero y corto. Sobre todo corto. Dura 2.23 minutos, y hace que quiera volver a oír trabajos anteriores en los que quizá se acercaba más a este estilo. 

Fight empieza totalmente distinto a la anterior, con arreglos y coros muy artificiales, este es el primer tema del álbum que mezcla español e inglés, además de otros recursos también modernos. La línea de voz entra limpia, sin distorsiones, pero la base y los coros forman una instrumental casi disonante. Es un poco retro pero creo que no alcanza ese punto y queda un poco descolgada en cuanto a estilo, esta es la única canción del disco que no me ha gustado, aunque la letra me resulta interesante. »I’m putting up a fight” podría traducirse como »Voy a oponer resistencia», »Me voy a resistir». Habla de las ambiciones de la artista, de su sueño y el poder que le da, de cómo quiere brillar y ver el futuro. 

Venimos de Fight y empieza la última canción del album, Nothing Really Matters. También mezcla español e inglés, la instrumental es otra vez algo artificial, y aunque la línea de voz principal es natural, los arreglos están hechos con una voz robotizada y artificial. Esto hace que inevitablemente me acuerde de Melanie Martinez; (estos son los símiles de los que os hablaba en Círculos) en sus temas, cuando mantiene una conversación con un personaje »negativo» o con esas »voces interiores» a las que Marem también se refiere, hace el mismo uso de este tipo de voz, grave y robotizada. No puedo evitar volver a ese referente y pensar que esas armonías representan de alguna forma un ente ajeno (ya sean pensamientos negativos de los que desasociarse o terceros). Quizá haya algún tipo de inspiración en esta artista, lo cierto es que recuerda a su último trabajo tanto como a sus anteriores, pero en realidad es sólo en este tema, al menos de forma tan clara. »Cuando llega el final, en realidad nada importa». Creo que este trabajo refleja muchos pensamientos comunes con los que a veces no queremos relacionarnos. Quizá sea una forma de enfrentarse a ellos. La letra de este tema, que cierra el álbum, me parece de plena actualidad. Es fácil identificarse con las ideas que refleja, por no hablar ahora del contexto de crisis mundial. Al final la música se distorsiona y se rompe con efectos robóticos y metálicos, y entra en un caos ordenado, con vocales que recorren tus dos oídos si la estás escuchando con cascos; y se pasean de uno a otro oído como un canto de sirena. 



Este trabajo podría reflejar bien los sentimientos de la generación Millenial; no puedo evitar asociar Azul a esa desidia, tristeza e ira cíclica a las que se enfrenta esta generación, que ha afrontado crisis enormes y grandes victorias, y en realidad parecen no significar nada. Se trata de una generación con pocos referentes musicales (contemporáneos), y casi ningún artista que refleje estos sentimientos como Marem Ladson lo ha hecho. Una generación que se esconde en la cultura de la fiesta, la estética y géneros como el trap y se desvincula de la cultura como »válvula», sin esos referentes que se refieran a sentimientos de tristeza o desidia, más allá de haber perdido un posible encuentro sexual. Me parece un trabajo muy necesario, y absolutamente moderno, con instrumentales que pueden mantenerse en la primera fila de lo »contemporáneo» durante algunos años.








Copyright © 2020 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.