Sheryl Crow: El viaje hacia el limbo de Threads

Sheryl Crow: El viaje hacia el limbo de Threads
“La de Missouri se despide de los estudios de grabación por la puerta grande”



[Teresa Cerón López] @ecosdelvinilo | @terethali

Unos pantalones vaqueros algo desgastados son la portada del último disco de estudio de Sheryl Crow. La de Missouri se despide de los estudios de grabación por la puerta grande; tendiéndole un magnífico puente de plata a sus ídolos musicales y a esas nuevas generaciones que, en cierto modo, están influenciadas por su discografía.

Threads, que así se llama la criatura, solo podría salir de la mente de un genio de la talla de Crow, maestra en el arte de compartir escenario con otros músicos (como ya demostró en 1999 en Sheryl Crow And Friends) y salir victoriosa. A lo largo de su trayectoria, Sheryl ha demostrado que se mueve como pez en el agua dentro de la comunidad artística que la rodea y que tiene muy buenos amigos; en Threads ejerce como hada madrina de artistas emergentes, pero sin dejar de agradecer a las vacas sagradas de la música norteamericana todo lo que le han enseñado como músico a lo largo de estos años. A través de diecisiete canciones (es un disco largo) compuestas casi todas por ella, Sheryl nos regala oro puro gracias a temas como Prove You Wrong, un rock de altura engrandecido por la voz de Steve Nicks y Maren Morris, uno de los últimos descubrimientos de la música country. En Wouldn’t Want  Be Like You, primer adelanto del disco, nos hace tocar el cielo de la mano de St. Vicent para dejarnos boquiabiertos  mientras constatamos lo bien que le ha sentado el paso del tiempo y el experimentar con nuevos formatos.

Resucita al mítico Johnny Cash en Redemption Day; la voz del músico  se grabó unos meses antes de que muriera en 2003, constituyendo el homenaje más sentido a título póstumo del L.P. Sin herir susceptibilidades, Sheryl rubrica la canción más emotiva de todas las que ensamblan esta obra.  Los amantes del country más puro disfrutarán de lo lindo con el último tramo de este larga duración que, si bien es más lento y pesado, no por ello  deja de ser menos valioso y contundente: Su voz se funde con la de James Taylor en la dulce Flying Blind con la que sin demasiada urgencia cede protagonismo a For The Sake Of Love, madura y reposada endulzada por el talento de  Vince Gill. A Emmylou Harris le pide ayuda en Nobody’s Perfect, un tema templado de armoniosos versos que dan la sensación de no necesitar ni del tiempo, ni del espacio para llegar a su destino.

Crow ha vivido y cantado lo suficiente como para afinar su voz, y afilar su pluma como comprobamos en Don’t donde colabora Lucius. Es una composición con fuelle y brillo que, en algunas estrofas, se antoja un perfecto cortavenas que aguantará maravillosamente el pulso del tiempo.


Los fans devotos de Bonnie Raitt y Mavis Staples aplaudirán tras la primera escucha de Live Wire; una canción country muy pura, destinada a abrir nuestras ventanas, puertas y balcones a base de activar nuestros sentimientos mientras explosionan sus talentos. 

A Threads no le faltan buenas voces, y por eso es de agradecer esta obra plagada de brillantes armonías y de ideas muy bien plasmadas; ideas versátiles como Store Of Everything, una pieza en la que mezcla hip hop con rock y en la que Sheryl da alas al líder de Public Enemy, a  Andra Day y  al solicitado Gary Clark Jr con su guitarra mágica.

Como queriendo rememorar el pasado, Crow se marca con el talentoso Chris Stapleton un dueto rockero  con buenísimos solos de guitarra en Tell Me When it’s Over, canción que bien podría haber formado parte de aquellas míticas sesiones del Globe que publicó en 1999. Sin querer renunciar a lo meramente espectacular pero centrándose en los detalles, se marca una power balland  con la Carlile acompañadas ambas por Sting en el bajo y Eric Clapton a la guitarra, el tema se titula Beware Of Darkness, y es un cover de George Harrison; Sheryl Crow pica del talento de todos ellos sin dispersarse; lo hace con garbo, ensamblado piezas ejemplares sin perder el norte, algo complicado en un proyecto de tal envergadura.

Con Lukas Nelson y Neil Young forma un trío imbatible desde la primera estrofa de Cross Creek Road; el desparpajo de Young a la guitarra se apropia de un tema para matrícula de honor que nos confirma que este es un disco hecho con el corazón. Corazón que no le falta a Keith Richards en The Worst, un blues con el que Sheryl nos devuelve al Richards más libre y blusero aunque, a veces, le falle la voz a nuestro Stone favorito cuando entona alguna que otra estrofa.

Con Willy Nelson genera un extraño magnetismo en Lonely Alone, un choque de voces y talentos aliñados con una armónica expansiva que nos obliga a centrarnos en  versos que navegan por la nostalgia de los viejos días fáciles.

Sin sorprendernos en exceso, Crow confirma en Everything Is Broken que el rock corre por sus venas junto a Jason Isbell; este cover de Bob Dylan arranca con una guitarra eléctrica furiosa a la que acompaña una batería que se lleva el humo y las dudas.

Con un Kris Kristofferson a pleno rendimiento, tierno, oscuro, lírico e inexpugnable nos regala Border Lord, una canción con jugo y mucho corazón que traspasa tinieblas hasta dejarte el alma desnuda. Las voces de ambos suenan puras; se funden en una cascada de electricidad que se instala en el disco con solidez y que sirve de antesala a Still The Good Old Days, una pieza que no sonaría igual sin la guitarra de Joe Walsh, de los Eagles. Es una punzada directa. Pólvora a punto de arder que hace justicia al talento de ambos intérpretes que combinan registros prodigiosos y mucho instinto en una canción que te lleva al cielo.

Threads es un viaje hacia el limbo; probablemente nos sirva a muchos para comprobar por qué Sheryl Crow lleva tantos años resistiendo en un negocio que te exige reinvención continua, y muchas dosis de audacia para resistir sus embestidas. La dama del country pop ha trabajado mucho más de lo que creíamos y con Threads echa el cierre a su estudio de grabación, no sin antes inmortalizar diecisiete canciones, que bien sabe ella, vamos a necesitar en estos terribles días que nos han tocado vivir.









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