Mis Abismos
[Warner]
★★★★
[Guillermo Rodero Larraz] @ecosdelvinilo | @GuilleRodero
Mientras algunos se construyen palacios de papel higiénico y otros se bañan en leche a lo Cleopatra, algunos sufrimos por no tener conciertos. Por supuesto, es algo lógico y, quien no lo entienda, pues pobre de él. En esta cuarentena inesperada, calurosa y como al margen del tiempo, uno debe entretenerse como puede. ¿Qué mejor manera que estudiarse el último disco de Lucas Colman? El pasado 6 de marzo salía Mis Abismos y no podía llegar en mejor momento. Tres años después de su álbum debut, aparece un disco mucho más madurado y completo. El cantautor que compuso Con el lado frío, de voz ronca y estética rockstar, nos cuenta sus idas y venidas en un trabajo con canciones absolutamente memorables.
Entre éstas, por supuesto, encontramos la canción que pone nombre al retoño, Mis abismos. Aquí el artista se abre en canal, mira hacia atrás y nos deja frases como “Nunca quise ser nada parecido a lo que se esperaba de mí”, todo esto adornado con un estribillo pegadizo y guitarrero. Un instante es una barbaridad. Con todas las letras. Nos recuerda al estilo de dos chavales de Alameda de Osuna que, hace tiempo, formaron una de las bandas más míticas que ha tenido este país. Lucas nos hace suyos y consigue que la tengamos en bucle, añorando a esa persona, a quien sea. Siempre hay alguien que queremos que brille por encima nuestra. Manos Frías suena a esa despedida que no lo es tanto. Un adiós acelerado, un pensamiento caliente que nos deja helados. En Noche azul nos ponemos tiernos, se nos cae la coraza y no somos tanto como parecemos. “Esta noche lo único que quiero es dormir contigo o, por lo menos, soñar que duermo contigo”.
Laberintos y sus menos de 3 minutos donde no hay una sola pausa. Aquí se hace patente esa actitud de rockstar que comentaba. Puede ser un verdadero tiro en el directo. Y María. El año pasado aparecía acompañado de Dani Fernández (Auryn) para regalarnos esta preciosa canción. Una canción de amor cantada desde fuera, siendo un mero espectador y con unos arreglos musicales exquisitos. Sin embargo, en este tema se incluye también una versión donde el cantautor la interpreta solo y, para mí, se agradece el ahorro de ramalazos y sobreactuaciones vocales de la otra versión. Pero quien soy yo para decir nada, allá cada uno con sus gustos. En definitiva, Lucas Colman nos suaviza la cuarentena, esta Guerra Fría tan particular que nos hemos montado. Nos invita a quedarnos en casa, meternos en la cama y escucharle una y otra vez. Así que, por favor, hacedle caso y nada de que tenéis necesidad de pisar la calle, que no sois farolas.
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