Con Peter Green al frente, se lanzó el 24 de febrero de 1968
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Hoy se cumplen 52 años del lanzamiento de un álbum mítico pero que ha pasado quizás algo de puntillas por la historia debido a la posterior fama global de la banda. El 24 de febrero de 1968 Peter Green, recién salido de la “familia” de John Mayall´ y los Bluesbreakers (luego de grabar el excelente disco A Hard Road y harto de tener que luchar por llenar el hueco dejado por Eric Clapton), deseaba formar su propia banda y conocía de sobra a muchos músicos de la efervescente escena blues británica.
Mayall, en un muy aislado acto de generosidad, le dio a Green tiempo libre de estudio, específicamente el 19 de abril de 1967, para grabar en los Decca Studios londinenses, acompañado de John McVie (bajo) y Mick Fleetwood (batería). Se enlataron cuatro canciones, siendo una de ellas un instrumental titulado precisamente Fleetwood Mac; los otros cortes grabados fueron First Train Home, Looking for Somebody y No Place to Go. Esta experiencia animó a Peter a proponer en firme a John McVie la formación de su grupo soñado; cualquier duda de la sección rítmica -especialmente de McVie, que no se unió al instante- se vio luego desvanecida con el astuto movimiento de bautizar al grupo con el título del instrumental grabado, que no era otra cosa que los apellidos de John y Mick: Fleetwood Mac.
Queriendo reforzar la sensación de unidad grupal, por encima de cualquier idea del público sobre si Green era un artista solista con banda de acompañamiento, se reclutó un segundo guitarrista (recomendado por el productor Mike Vernon) que aportaría un sabor distintivo con la slide: Jeremy Spencer, quien tocaba en la Levi Set Blues Band.
Fleetwood Mac debutaría en vivo el 13 de agosto de 1967 en el Festival de British Jazz & Blues Festival en Windsor, con Bob Brunning como bajista, presentándose como “Peter Green’s Fleetwood Mac, also featuring Jeremy Spencer”. John McVie seguía tocando con los Bluesbreakers, pero ante la decisión de John Mayall de incluir una sección de metales se sintió desencantado y abandona al barco, uniéndose al proyecto de Peter Green.
Tras el asentamiento de la formación empezaron las sesiones de grabación de su disco debut. Decidieron grabar una mezcla de blues clásicos y temas propios, con Green y Spencer compartiendo las labores vocales. No fue ninguna sorpresa que Jeremy se decantara por covers de su idolatrado Elmore James. Incluyeron versiones de Robert Johnson y Howlin´ Wolf. Los fraseos de Peter Green, con su sempiterna Gibson Les Paul, copan cada rincón de este disco, que causó tal revuelo al momento de su lanzamiento que llegó hasta el cuarto lugar en los charts de éxitos del Reino Unido, permaneciendo en listas 56 semanas consecutivas, toda una hazaña para un disco exclusivamente blues. Curiosamente este disco es el único de toda la discografía del grupo donde no participa Christine McVie (proveniente de Chicken Shack) quien ya tocaría con el grupo en el siguiente álbum, Mr. Wonderful.
Esta primera etapa de la banda (incluyendo la grabación del elepé) estuvo marcada por la creciente tensión entre Peter Green y Jeremy Spencer, en especial porque Spencer no aportaba nada a las canciones de Green, mientras el líder si tocaba en todos los temas de su díscolo guitarrista. Esto provocaría la eventual entrada de Danny Kirwan en 1968 como tercer guitarrista, lo cual ensanchó la brecha entre Green y Spencer, quien terminaría abandonando el grupo.
El álbum debut de Fleetwood Mac ha pasado a la posteridad como un seminal y rabioso ejercicio de estilo, estando a la altura del otro gran clásico del British blues boom: Blues Breakers with Eric Clapton. El aura de obra mítica se ha visto reforzada precisamente por el fulgurante éxito comercial de Fleetwood Mac a partir de su acercamiento al lenguaje del pop-rock bajo el liderazgo musical de Stevie Nicks, Lindsey Buckingham y la propia Christine McVie. 52 años después, el impacto cultural del primer elepé de Fleetwood Mac sigue ahí, inspirando a legiones de músicos y manteniendo vivo el legado indeleble de un Peter Green que desde las sombras hizo brillar el blues eléctrico en la pérfida Albión.
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