Les contamos la presentación del disco Maniacs, Fools and Jaguars en el Café Berlín
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Noche de miércoles. Calles distópicas. Madrid no entiende de calendario ni horas, es pasto de multitudes y de buscadores de sonidos. De Maníacos, de tontos y jaguares. Tucan esto lo han entendido desde su palestra y han reflejado en su nuevo disco este panorama de luces y sombras. Maniacs, Fools and Jaguars se presentaba en sociedad en el Café Berlín y la expectación era evidente en la cara de todos los que asistieron, célebres y anónimos, fieles del sonido de Tucan y nuevos conversos.
Sobre el escenario, solo los instrumentos. La Stratocaster inmaculada de Carlos Ramos, el bajo Fender y sintetizador de Gonzalo Rivas, en un ángulo la batería de Juanma Padilla, en el centro las armas tecnológicas de Sofia Comas. Con el humo confabulándose con luces azules sale la banda a escena, todos vestidos de negro, Sofia con el plata como tono comandante en un inicio, con el resto de sí apenas visible tras una capucha. Empieza oficialmente la etapa Maniacs, Fools and Jaguars (el directo es la bendición para los que emprenden). Tucan han utilizado los hashtags como puntos de partida para sus conceptos de hoy y como tal también comentaré a partir de hashtags sus highlights en Café Berlín.
#apertura. The Resistance resuena y la banda entra en caliente, no hay un crescendo, ellos ya están arriba de todo desde la primera base de sintetizador. Los dos primeros temas nos van introduciendo en su mundo, son midtempos enigmáticos, que nos van mostrando las virtudes de Tucan como banda de rock que hace el otro rock. Porque la naturaleza del lineup no es el que pensarían (un Depeche Mode con tres teclados y loops al por mayor) es una alineación orgánica, donde los instrumentos se tocan, donde el pulso humano se siente en cada estrofa. En Tucan las máquinas están el servicio de los humanos y no al contrario.
#gloria. You Bring Fire, en vivo, esa noche, fue una epifanía. Empezando por el patrón metronómico de Juanma en la batería, con ese toque preciso, elegante, donde intercala redobles poderosos con golpes al aro, aportando madera al espíritu electrónico de su interpretación. Carlos en la guitarra pone la otra voz a You Bring Fire, con unos fraseos ardientes, que dialogan con la composición per se, como un visitante disruptivo. Tucan es una bola atronadora y se les nota una química perfecta, un equilibrio entre el carbono humano y el flúor sónico.
#cristal. Time To Heal permite vislumbrar el delicioso sabor futurista de Sofia como instrumentista en el intro de teclado, cristalino, en contraposición con el bajo omnipresente de Gonzalo (sus bases son el robledal sobre los que se asienta toda la propuesta). En esta canción es donde mejor apreciamos el papel de vocal de acompañamiento, sumándole matices a la perfecta y carismática interpretación de Sofia.
#poder. Who Knows es el corte poderoso de Tucan. Carlos lleva en volandas a la banda con unas líneas distorsionadas que invaden el espectro, lo reformulan, para que Sofia, Gonzalo y Juanma liberen a los jaguares, siendo esta canción la que más crece sobre el escenario. Dicho esto, hay que dejar constancia que todo el repertorio alcanza niveles expansivos, pero en Who Knows es donde el oro ha brillado más.
#final. Tras el encore, Tucan se van pero dejan la estática en el aire, la luz del neón parpadeando, al maníaco en calma, los tontos en camino de la iluminación y los jaguares con su voracidad saciada. Maniacs, Fools and Jaguars ha tenido la mejor presentación que se pueda imaginar, el sonido ha acompañado y ha permitido vivir con plenitud y fidelidad cada uno de sus desarrollos. La banda, conjuntada, coherente, inspirada, ha salido triunfadora de una prueba de vida. Tucan es el futuro que nos recorre el cuerpo y no lo percibimos. Quien desee de verdad vivir a Tucan debe verlos en directo: #livetucan.
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