Así fue el concierto final de la Gira Delta en la Sala Siroco
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Dreamwave es la unión de todos los estilos que escuchan cada uno de los Bum Motion Club, una cornucopia de sonidos que les unieron en su Aranjuez, cuando decidieron juntarse para ver “que salía de ahí y si no cada uno a su casa”. Esta conjunción de gustos y referentes dieron de si una banda que ha ido madurando y transformándose, especialmente tras la salida de su EP Delta, trabajo que les dio la entrada a esa serie de cambios que bien podrían entenderse como la metamorfosis hacia una nueva etapa, representada por Drama, canción inédita que presentaron en su concierto de anoche en la Sala Siroco. Despedir Delta fue un acto luminoso y vibrante.
Sundown Wolves abrieron el concierto y es sorprendente, al acercarte al escenario, el ver que son dos guitarras y una laptop con el resto de la instrumentación. La sorpresa se hace mayúscula al comprobar el genuino y creativo matiz garage/alternativo de cada una de sus canciones. Este dúo bien nos puede remitir -en espíritu- a The Lemon Twigs, pero con un lado más dirty street sound. Un gran acto abridor, sin duda.
Llegado el momento sale a un escenario bañando en luz azul y humareda los cinco Bum Motion Club. El inicialmente menos visible es Pablo Salmerón tras la batería. Apenas se divisan los perfiles y algo más sus armas: el bajo Fender blanco de Iris Banegas, la Stratocaster de Alejandro Leiva en el extremo derecho, el teclado y la gorra de Alberto Aguilera (su Jazzmaster se queda al fondo) y en el centro la Fender Mustang roja de Pablo Vera. Una atmosférica intro nos prepara y calienta el ambiente para uno de sus temas emblema: Fuentebravía. Sonido compacto e implicación absoluta; es una ráfaga de autoafirmación. La intensa concentración y alegría contenida de los cuatro hombres contrasta con la adrenalina de una dancing Iris y sus líneas de bajo profundo.
El siguiente tema es el single You, lanzado en 2018, corte no incluido en el EP que despedíamos. Summer Ends nos regresa a Delta y abre con un exquisito contrapunto entre la base de sintetizador y las pinceladas melódicas del bajo. La sutileza de la grabación original aquí se ve expandida, alcanzando una altura distinta.
Siguen con Palo Alto, que fue el primer tema de Bum Motion Club (parece que fue ayer que les reseñaba, apenas nacidos como banda) y Vera lo comparte con el público: “Quizás sea la última vez que la toquemos en vivo”. Cerati cantaba que poder decir adiós es crecer y dejar marchar a Palo Alto, con un sonrisa, es otro estadio de la metamorfosis.
Amnesia baja las revoluciones y nos presenta la cara evocadora de la música de Bum Motion Club: es la representación del Amor/Dreamwave, con los fraseos de teclado de Alberto embelleciendo el conjunto.
La sorpresa de la noche es el anuncio de la grabación en pocas semanas del segundo EP y el estreno de uno de sus temas: Drama. Carlos Vera deja claro que esta canción va, de una manera velada, sobre la escena musical. Lo que a continuación podemos escuchar es la mariposa saliendo al mundo, dejando atrás su estado original. Es una composición de tempo rápido, un intenso himno pop con empaque de single rompedor.
La presencia de Rufus T. Firefly se siente, no solo en la directa relación de Víctor Cabezuelo con Bum Motion Club, sino en la admiración de este quinteto que suda en la Siroco, lo cual dejan patente con una apasionada versión de Incendiosuicida, canción incluida en el álbum Ø del año 2012. Es de reconocer la autenticidad del cariño y el respeto a Rufus por la lejanía y por la nada obvia selección de su homenaje.
La banda anuncia que en tres canciones cierran el tiempo Delta. Blonde is the new black inicia la traca final. Mucho del público se viene al frente, apretándose y reduciendo los espacios, lo cual hace a Carlos rememorar que es la segunda vez que tocan en la Siroco (“la primera vez sería cinco personas de público, y hoy está lleno el local… gracias por esto”).
Estamos en los estertores de la presentación y nada como el sonido preciosista de La Luz, otro de los puntales del cancionero de la banda. El cierre no podía ser otro que April, tocada con una pasión visceral, como si no hubiera un mañana. Tras la última nota, la electricidad aún fluye a través de las partículas de polvo suspendidas en el aire.
La banda se abraza, de uno en uno; hay mucho amor entre ellos, son la viva representación de la unidad y sus caras delatan la ilusión por los nuevos retos. Este brillante concierto fue el acto final de los primeros Bum Motion Club; la metamorfosis Dreamwave se produjo y lo que viene es el vuelo alto de la mariposa technicolor (citando al rosario Fito Páez).
Fotos: Ricardo Portmán
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