Entrevista | A Singer of Songs: “Prefiero dar el micrófono a personas que nunca lo han tenido y que tienen tanto que contar”

Lieven Scheerlinck es el hombre tras A Singer of Songs y aquí nos habla en profundidad de su nuevo disco y qué lo inspira 



[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo

Yo canto canciones en el baño. En lugares llenos y vacíos. En jardines, cobertizos e iglesias. Una vez en un extraño gimnasio finlandés y también en la casa más antigua de Suiza. En un bote y en un autobús y en una granja de caballos. En ruidosos bares italianos y habitaciones belgas espeluznantemente silenciosas. Por mi cuenta y con la gente. Yo canto canciones y si quieres puedes escuchar”. Así se presenta Lieven Scheerlinck, músico belga radicado en Barcelona, quien es la voz, mente y corazón tras el nombre A Singer of Songs. Portraits es su nuevo disco y más que una colección de canciones es un retrato continuado de personas con historias dignas de contarse que han sido inmortalizadas a partir de la acústica. 

Lieven nos ha llevado a las profundidades de su pasado y presente artístico, dejando la puerta abierta para nuevos relatos sonoros. Leed y dejarse llevar por estos retratos que son tan reales como la vida misma.



Ricardo Portmán: La guitarra de Woody Guthrie era una “máquina para matar fascistas”. Tu guitarra es una máquina de…

Lieven Scheerlinck:  Una máquina de hacer amigas y amigos. Siento empezar tan en plan película cursi de domingo por la tarde, pero es la verdad. Mirando atrás me doy cuenta que la mayoría de mis amistades más bonitas vienen de la música, de escucharla y de tocarla. Y además, Guthrie ya ha cogido la definición más molona. 

RP: El folk pisa un terreno generalmente introspectivo que quizás vaya por muy libre de la masificada escena indie rock española ¿Eso no te hace sentir como una rara avis? ¿No has sentido la tentación de acercarte a sonidos más globales pero seguramente menos personales?

LS: Nunca lo había visto desde esa perspectiva, pero tienes razón. Siempre me he sentido un poco un bicho raro en la llamada escena indie aquí en España. Hace poco un periodista se preguntaba que qué carajo hacía un belga afincado en Barcelona cantando indie folk en inglés y escribiendo historietas en castellano. Pues tiene razón. Yo mismo me lo he preguntado muchas veces. La escena de música indie en Cataluña y en España es como un patio de cole muy cruel, y muchas veces me he sentido como aquel niño que se pasa el día leyendo cómics en los baños para no tener que mezclarse con los demás. Admito que alguna vez en el pasado he flirteado con la idea de hacer algo un poco más llamativo, algo que encajara un poco más en “lo que se lleva”. ¡Una vez hasta compuse una canción en castellano! Pero siempre duran muy poco esos ataques y acabo volviendo a sonidos más silenciosos. He aceptado que lo pequeño es lo mío, y ahora ya no me puedo imaginar otro camino. Y si tengo que quedarme escondido en los baños toda la vida, pues que así sea.

RP: Hablemos de tu nuevo disco Portraits, donde dejaste de cantar sobre ti para cantar sobre otros… ¿Qué te llevó a esa dirección?

LS: De una sobredosis de la introspección de la que hablaste en la anterior pregunta. Llevaba casi 10 años escribiendo canciones tremendamente personales. Todo era siempre yo, yo, yo. Además a Singer of Songs es un proyecto personal, por lo que también siempre sale mi cara en todo el material de promo y esas cosas. Otra vez ese “yo”. Como músico te pasas el día cantando y hablando de ti mismo dando por hecho que a la gente le importa… Un día, justo después de sacar “Fading” en 2016, me desperté y noté que algo había cambiado. Estaba cansado. Harto de mí mismo. De mis historias y de pensar que yo era especial. Así que decidí dejar a Singer of Songs, ya que la esencia del proyecto era cantar sobre mí mismo. Pero justo en la misma época estaba intentando organizar un festival de música sin subvenciones ni patrocinios con mi mujer y mi manager. Y no se nos ocurrió una mejor manera que organizar un bingo indie. La gente podía ganar entradas de cine, libros, películas, un corte de pelo en una peluquería muy cool de Barcelona… Pero nos faltaba un premio gordo. Y a Mabel y Rosa no se les ocurrió nada mejor que un retrato en forma de canción. Accedí, y por suerte le tocó a Agus, novio de Mabel y gran amigo. Escribir aquella canción fue todo una liberación. Volvieron mis ganas de escribir, y sabía que tenía que seguir. Y así nació “Portraits”.     

RP: ¿Bajo qué criterios elegiste a esas nueve personas retratadas en las canciones?

LS: Básicamente elegí las personas cuya historia más me apetecía cantar en ese momento. Mis padres estaban primeros en la lista, porque sentí que se lo debía y su historia me conmueve cada día más. Después me puse con mi cuñado que me introdujo en el fabuloso mundo de la música indie a base de cintas recopilatorias. Después mi mujer, una amiga que falleció hace poco… Fue todo muy orgánico, sin pensarlo demasiado.  

RP: Me atrevo a decir que es casi un trabajo periodístico/sociológico el de Portraits… tratándose de una visión en tercera persona…

LS: Me alegro mucho que digas esto. Porque es justo lo que he querido hacer. Yo durante muchos años trabajé de periodista para un periódico belga, y después de dejarlo siempre he echado de menos ese trabajo. Haciendo los retratos he intentado mantener un poco la distancia del periodista. Obviamente son retratos muy subjetivos, pero he tenido que hacer entrevistas, investigar e indagar para recopilar las historias de la gente. Porque fue increíble darme cuenta de que no conocía las historias de las personas más cercanas en mi vida. A veces nos conocemos y hablamos y vivimos a todo trapo sin preguntarnos cuál es la historia de cada persona. Y lo más maravilloso ha sido darme cuenta que no hace falta ir al cine para ver historias increíbles, las tenemos a tocar. Y muchas veces ni nos acercamos.

RP: ¿Podría verse, por el giro en tu proceso creativo, como un renacer del Lieven-escritor-de-canciones?

LS: Completamente. Sin aquel bingo indie que me llevó a los retratos, ahora mismo a Singer of Songs sería historia. Y yo no estaría haciendo esta entrevista. Pero los retratos me han dado un subidón enorme. De hecho, ya estoy empezando el siguiente disco, y seguiré escribiendo y encontrando cosas en otra gente que ya no encuentro en mí mismo. 

RP: Portraits transmite el aura de obra integral… sin apenas cabida para singles evidentes ¿Lo planteaste así, como un todo?

LS: Sí. Ya sé que vivimos en tiempos de playlists y que ya hay muy poco espacio para venir con discos completos. Pero esto es un disco hecho para que lo escuches de principio a fin. Como la gente a la que retrato muchas veces también están conectadas, muchas veces aparecen unos en las canciones de los otros. Es todo como una novela. Por eso también editamos la “Caja de Canciones e Historias”, donde viene un librito donde explico las historias en más detalle. 

RP: ¿Qué escuchabas en tus cascos en el tiempo de gestación de Portraits? ¿Qué te influyó musicalmente?

LS: En cada canción fue diferente. Quería que cada canción sonara un poco como la música que escucha la persona retratada. Por ejemplo, cuando grabamos la canción de mi padre, escuchamos muchísimo a Paul Anka y a “Stand By Me” de Ben E King, porque a mi padre le flipan. Y se oye en la canción. A mi mujer Rosa le encanta el indie pop como Belle & Sebastian o Teenage Fanclub, así que intentamos reflejar esto en la grabación y la convertimos en la canción más poppy del disco. A Mabel le chiflan las rancheras mexicanas, y escuchamos mogollón a Los Panchos en el estudio para pillarlo un poco. O la de Alain, donde están Bright Eyes y Sparklehorse… Fue maravilloso desaparecer también allí, y grabar como a ellas/ellos les gustaría. 

RP: ¿Cómo fue la grabación de Portraits? Se percibe un ambiente orgánico…

LS: Fue muy relajado. Grabé el disco en Bélgica, en el estudio de Alain, sobre el que escribí una de las canciones. El de las cintas recopilatorias. Aparte de ser mi cuñado y mi gran héroe, es un productor fabuloso. Juntos íbamos construyendo las canciones, escuchando mucha música en medio que iba con cada persona. Además, grabamos en medio del invierno, con mucho frío fuera y mucho calor dentro. Más que un estudio de grabación, necesitaba un hogar para grabar este disco. Y Alain me lo dio. 

RP: Guardando las distancias, no puedo dejar de pensar en el Automatic For The People de R.E.M. cuando escucho tu disco ¿Ese sonido acústico de amplio espectro de los de Athens ocupa un lugar en tu preferencias?

LS: ¡Buff, no podría decirte cuántas veces escuché ese disco cuando era pequeño! Nunca pensé en ellos como referencia para este disco, pero sí tienes algo de razón quizás. R.E.M. siempre me han gustado mucho. La primera canción en la primera cinta recopilatoria que me grabó Alain fue “Superman” de R.E.M. Todavía cada vez que oigo esa canción, vuelvo a sentir esa revolución tremenda dentro de mi. Fue la canción que sacó a gente como Johnny Logan, George Michael y Elton John de mi vida, así que imagínate si les estoy agradecido. Después sacaron algunos discos que no me gustaron tanto, pero R.E.M. siempre estará en mi lista de grandes héroes.    

RP: Alida abre el disco. Alida es tu madre. ¿Qué representa para ti esta canción, más allá de lo evidente, como para ser elegida para abrir el cancionero?

LS: Es sin duda la canción que más me tocó al escribirla. No paraba de llorar mientras la iba componiendo. Y cada vez que la canto ahora, me sale un nudo en la garganta… No sé, ver cómo mis padres se hacen mayores es una de las cosas más duras y a la vez más bonitas que he visto jamás. Ellos dos en esa casa tan grande sin hijos, batallando contra la puñetera vejez. Tan juntitos los dos, mientras su mundo se va haciendo más pequeño cada día. Es precioso y a la vez me rompe el corazón. El orden del disco está basado en el momento en que cada persona ha aparecido en mi vida. Por eso, mi madre obviamente es la primera. 

RP: ¿Alguno de los retratados te quiso echar atrás alguna de las canciones al ser muy reveladora sobre sus vidas?

LS: No, nadie. Pero sí que hubo alguna gente un poco inquieta con lo que iba a contar sobre ellos. Pero todo el mundo está encantado. Por lo menos, eso me han dicho… Cuando más preocupados estaban algunos fue cuando escribí las historias del librito. Pero he intentado contar sus historias y a la vez respetar su privacidad. En algunos casos hay más chicha, pero esa nos la guardamos ellos y yo. 

RP: ¿Qué sentiste la primera vez que escuchaste Portraits completo, terminado? ¿Escuchabas lo que querías escuchar?

LS: Es sin duda el disco del que más orgulloso estoy. Suena como quería que sonara. Y eso es muy difícil de conseguir. Allí le doy todo el mérito a Alain. 

RP: ¿Cuáles serán tus siguientes pasos? ¿Conciertos?

LS: Ya he tocado un concierto en Madrid con mis amigos de Coffee & Wine en la Galileo Galilei. Fue genial. El de Barcelona tuvimos que posponerlo por el lío en las calles, pero muy pronto anunciaremos la fecha nueva. También iré de gira a Bélgica, parece que Italia, Galicia… Y mientras estoy trabajando ya en el siguiente disco. Por ahora lo estoy preparando, ya que esta vez tendré que salir más a la calle todavía. Quiero ser cada vez más periodista que canta. A ver si me sale. 

RP: Pregunta: Para cerrar, ¿Qué figura reconocida o artista retratarías en una de tus canciones en un hipotético Portraits II? ¿Por qué lo elegirías?

LS: Hay muchos nombres en mi lista de ensueño. Mark Linkous. Arvo Pärt. Nina Simone. Nacho Vegas. Blaze Foley. Es gente con una tristeza muy importante, pero que a la vez reparten tanta belleza y alegría… Pero creo que voy a quedarme con gente más anónima. Prefiero dar el micrófono a personas que nunca lo ha tenido y que tienen tanto que contar que se merecerían una discografía entera sobre ellos. | 



Foto: Rafael Arocha








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