Las Palabras Vividas
[Cultura Rock Records / Varsovia!!! Records]
★★★
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Siempre desde el respeto y el deseo. Así inicio la revisión de un disco esperadísimo por lo que significan sus autores. Respeto y deseo; lo primero se mantiene intacto tratándose de Quique González -figura central de las últimas décadas de sonido español-, tratándose de Luis García Montero, señor poeta de fina pluma. Lo segundo, el deseo, que no entiende de fondos ni de formas, solo de sensaciones, clama por algo más, pide el nervio que no siente en unas canciones preciosistas, delicadas, pero tan lejanas de algún tipo de tensión que terminan por perderse en la bruma. Puede haber algo cercano al dolor en estas mis líneas, pero sobre todo un deber con el que lee, tras profundizar en lo escuchado.
Las Palabras Vividas no llegó a materializarse porque se interpuso el vibrante Me Mata Si Me Necesitas, obra fundamental de Quique, tan sangrante, autobiográfica y rítmica que termina por convertirse en un punto de odiosa comparación con Las Palabras Vividas, y que no se mal entienda, esta comparación no se busca, se manifiesta espontáneamente cuando por instinto terminas cambiando el objetivo a reproducir, regresando a Charo o La Casa de Mis Padres. Malditas comparaciones, pero benditos puntos de vista que te permiten valorar desde mucho más que la neurona. El corazón dicta los veredictos más honestos, libres de la fría teoría que nos habla de arreglos inmaculados.
Sí, hay belleza en Las Naves de los Locos, Bienvenida, Mi Todavía, Canción del Pistolero Muerto y en Canción con Orquesta (seguramente la mejor de todas), hay algo de más músculo sonoro en El Pasajero, pero la totalidad de la obra da la sensación de lejanía frente a la identidad musical del madrileño, quien valientemente abordó este proyecto retador con García Montero, ambos impecables en sus apartados, pero falta ese no-se-qué tan inherente a los discos de González.
Las Palabras Vividas con seguridad es el disco que todo artista de entidad debe tener en sus alforjas. Tanto el abordaje del barco del verso ortodoxo como la reinterpretación del verbo de otra sensibilidad son las dos caras de la hoja de una espada de Damocles cuyo filo ha ido, en esta ocasión, en contra del viento. Es un capítulo digno para sus autores, sin duda, quienes conservan toda mi consideración. El respeto sigue intacto, pero el deseo queda insatisfecho.
Copyright © 2019 Ecos del Vinilo.
Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial sin previa autorización del autor.