Patio de Luces
[Mama Vynila Records]
★★★★
[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo
Black Islands son de esas bandas que van a su velocidad, en sus propios términos, ajenos a los hilos que mueven industrias y firmemente apegados a la creencia en sí mismos como Banda de Rock N’ Roll (dicho sea esto en mayúsculas). Las nueve canciones de Patio de Luces se grabaron en el Puerto de Santa María con Paco Loco, lo cual ya deja muy claro por donde van los tiros en lo sonoro: tiros que aciertan de lleno en la diana móvil.
Matrimonio Asfixiado abre con un sonido crudo, garagero, con un bajo pulsante que parece quemar y una línea vocal tan salvaje como personal. Casa Encantada es el gran single del álbum, no solo por lo musical (que es de rompe y rasga) sino por el trasfondo de su inspiración (la sensación de su autor, Javi, que la casa de sus padres, vacía y alquilada a terceros, aún está habitada por los fantasmas del pasado familiar). Amor de Rata se va por la senda del lo-fi rock, un corte muy directo y líricamente cáustico. Polilla y Bombilla baja las pulsaciones; es un tema fronterizo con el power-pop (es muy The Cure/Boys Don’t Cry era), con un rico trabajo melódico y un estribillo ascendente que es un gran acierto por lo que transmite.
Veneno tira de aires flamencos cargados de distorsión -un guiño a su tierra- y una letra cargada de una rabiosa y cortante sensualidad. Houdini es el tema post punk por definición, la musculosa revisión del espíritu de Strummer en Andalucía. Enemigo Mío llega cargada de twang, ecos del highway 61; es rockabilly oscuro y sardónico. Bosque de Franco es el otro gran highlight junto con Casa Encantada, con su letra genialmente italianizada por momentos, y un estribillo que se adhiere a la mente en cuestión de segundos. Tanto en este tema como en todo el disco el trabajo de guitarras es impresionante, rebosante de texturas casi tangibles. Disco Pub cierra el disco y lo hace (en su primera mitad) de una manera pausada, amenazante, como un reptil reptante bajo el sol del Death Valley; este es el final Tarantiniano (casi podemos visualizar los créditos que bajan por el big screen) y lejanamente Lennoniano en el pulso marcial de la batería. La segunda parte de la canción es el Stromboli en erupción, la catarsis definitiva.
Patio de Luces tenía tras de sí el aval y la carga de dos discos muy potentes antecediéndole, pero esto no hizo sino espolear a Black Islands para grabar el mejor elepé de su carrera. Patio de Luces es todo rabia, sexo, realidad cruda, visiones de poesía callejera y conseguir enjaular estas fuerzas es un triunfo del espíritu rock n’ roll de sus autores.
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