Pink Floyd: Take Up Thy Stethoscope and Walk, 1967

Contamos la historia del primer tema acreditado a Roger Waters



[Ricardo Portmán] @ecosdelvinilo

Los primeros tiempos de Pink Floyd estaban monopolizados en lo creativo por Syd Barrett. Era “la banda” de Barrett. Los demás se contentaban con cumplir el expediente y hacerle justicia a las fantasías sonoras del primer líder. La grabación en 1967 en los estudios Abbey Road del álbum debut The Piper At The Gates of Dawn, con el percusivo Norman ´Hurricane´ Smith a los controles, se convirtió en un monólogo del compositor principal, pero Roger Waters tendría su pequeño espacio en un corte inicialmente de relleno, titulado Take Up Thy Stethoscope and Walk.

Esta canción seguramente pasaría más desapercibida de no ser por ciertos detalles ‘tan Waters’, aunque se encontrara en una etapa tan juvenil. La batería de Nick Mason estaba conceptualizada inicialmente para imitar el latido de un corazón (en línea con el argumento del estetoscopio), una idea que luego Roger retomaría y desarrollaría para la introducción de The Dark Side Of The Moon. Waters y Mason siempre fueron los dos Floyds con más afinidad por la experimentación con las cintas y tratamiento radical sonidos, por lo cual esto que iniciaron en el 67 tuvo su lógica progresión en el tiempo.

La letra ya revelada el retorcido sentido del humor de Waters, así como un fino olfato para las referencias originarias. En el caso de Take Up Thy Stethoscope and Walk, el nervioso bajista haría un revisión del Evangelio de San Juan, específicamente al capítulo cinco versículo ocho «Jesus saith unto him, Rise, take up thy bed, and walk”. La Biblia se mantendría como fuente de inspiración para Roger, con Sheep (Animals, 1977) como el mejor ejemplo. 

Una queja recurrente del público es que las canciones de Pink Floyd de esta primera etapa se quedaban cortas, incluso hasta un poco inexpresivas, en sus grabaciones oficiales de estudio, y Take Up Thy Stethoscope and Walk no sería la excepción a ésto; era una de las canciones de Pink Floyd con un desarrollo más amplio para los conciertos, donde se alargaba la sección central para el lucimiento de Syd Barrett a la guitarra. Esta explosión sonora no se podría enlatar en los estudios de la EMI, fuera quien fuera el productor (enjaular la psicodelia no estaba al alcance de ninguna máquina).







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